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Miércoles, 19 de Febrero de 2020

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Medio ambiente

La Nava, un remanso migratorio

El humedal palentino se convierte durante los meses de invierno en una parada obligada para miles de aves tras la presencia de elementos faunísticos y botánicos únicos

Ánsares en la inmediaciones de la laguna de la Nava en Fuentes de Nava (Palencia)

Ánsares en la inmediaciones de la laguna de la Nava en Fuentes de Nava (Palencia) / Manuel Brágimo (ICAL)

David Herrero/ ICAL

No es desconocido que Palencia, tanto la provincia como la capital, destaque por sus atractivos naturales y espacios verdes, pero, además, las aves también eligen esta zona de la Comunidad para pasar determinados meses del año antes de regresar a su hábitat. De esta forma, la Laguna de La Nava, se convierte en el ecosistema perfecto en estas fechas para la multitud de especies que migran desde otras partes del planeta.

El integrante de la Asociación de Naturalistas Palentinos, Fernando Jubete, explica a la Agencia Ical que el humedal "es visitable durante todo el año, aunque los meses que discurren desde finales de junio hasta mediados de octubre permanece seca, por lo que hay otra fauna diferente compuesta por pequeños pájaros migradores". Sin embargo, traslada que "la mejor fecha para poder acercarse al humedal son los meses actuales, al coincidir con el centro de la invernada, es decir, el periodo en el cual llegan a la laguna pájaros, provenientes del norte de Europa, a pasar los meses de invierno".

Debido a la gran afluencia migratoria, dentro de todas las aves se encuentra el grupo de las Anátidas, que son las más numerosas, entre las que se encuentran los patos de superficie, el Ánade Real y Silbón, la Cuchara Común o la Cerceta. Además, destaca la especie del Ánsar Común, al ser el más grande de todos, y que se encuentra alimentándose en las tierras durante el día y que vuelve a la laguna al atardecer.

El naturalista subraya que "en el atardecer es cuando resulta más atractiva la visita desde los distintos puntos de visión repartidos, para así poder observar a cientos o miles de aves de manera muy cerca o con un gran alboroto". De la misma manera, al día siguiente, durante el amanecer, "se repite la misma operación en los momentos en los que salen a comer a las tierras".

Cambio climático

En unos momentos de gran conciencia medioambiental, Jubete detalla que "un humedal tan pequeño como este no puede jugar un papel importante en aspectos globales, pero, a su vez, sirve de laboratorio constante para constatar los efectos del cambio climático". Tal es así que, se observan las respuestas de comunidades de aves que adoptan ante los efectos climatológicos, como sucede, por ejemplo, con la media de ciertas especies.

Explica que "hace 20 años, la media de Ánsar invernante estaba por encima de los 10.000 e incluso 20.000 ejemplares, mientras que, en la actualidad, la cifra ronda las 5.000 y 10.000 aves". Unas cifras que "no significan que haya desaparecido la especie, sino que han cambiado sus lugares de invernada y deciden quedarse en países del centro de Europa donde antes solo se reproducían", quien reconoce que, a día de hoy, "las temperaturas del mar del Norte son perfectamente asumibles para ellos".

No obstante, desde el punto de vista hídrico el naturalista aclara que "es un buen año". La gestión de la laguna es artificial o seminatural, dado que el agua se introduce a través de una red de canales existentes, por lo que se garantiza así el aporte todos los años. Aun así, Jubete destaca que "se nota que todos estos años ha habido precipitaciones importantes, muestra de ello es que, en estos momentos, La Nava está a su máxima capacidad de nivel hídrico". De esta forma, hasta marzo se mantendrán estos niveles para que en abril comience lentamente el periodo del estiaje.

El integrante de la Asociación de Naturalistas Palentinos asevera que "La Nava es una laguna considerada como esteparia al estar caracterizada por tener aguas someras y poco profundas en ambientes mediterráneos con una fuerte estacionalidad". Recalca que este tipo de ecosistemas húmedos "son muy escasos en Europa", por ello, la laguna palentina tiene una serie de "elementos faunísticos y botánicos que son únicos", los cuales la han llevado a tener la máxima figura de conservación que poseen los humedales al estar integrada en la Red Natura 2000.

Especies invasoras

En la zona hay varias especies invasoras, desde moluscos, con la almeja asiática en el Canal de Castilla, al visón americano, una especie que se escapó, además de ser soltada deliberadamente en granjas de peletería, los cuales, en apenas dos décadas, ha colonizado toda la cuenca del Duero y buena parte de España.

En este sentido, Jubete asegura que "hace más de diez años que dos especies muy comunes y características de la laguna, como es la rata de agua, especie clave al ser presa para el resto de predadores, o el armiño, un pequeño carnívoro, han sido desplazados y eliminados por completo por el visón americano".

Por ello, enfatiza que "hay que tener mucho cuidado con las especies invasoras", ya que, un acto aparentemente "inocente de soltar una tortuga, una culebra o una planta puede convertirse en un problema de gran magnitud en pocos años", apostilla.

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