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Lunes, 17 de Febrero de 2020

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La cuñada de Barcala se quedó "en estado de shock" cuando conoció su cese

El juicio ha quedado visto para sentencia tras insistir en su alegato final el fiscal en el motivo de la venganza y la defensa en que la orden de Echávarri fue "ajustada a derecho"

Catalina Rodríguez, (i) la funcionaria cuñada de Luis Barcala, a su llegada a la Audiencia Provincial para declarar como testigo.

Catalina Rodríguez, (i) la funcionaria cuñada de Luis Barcala, a su llegada a la Audiencia Provincial para declarar como testigo. / Sonia Martín

Ha quedado visto para sentencia el juicio contra el exalcalde de Alicante, Gabriel Echávarri, por el despido de la cuñada del entonces portavoz del PP, Luis Barcala, actual alcalde.

Las declaraciones de los tres testigos en esta segunda y última sesión se han despachado en media hora. La principal, Catalina Rodríguez, que ha insistido en que ser la cuñada de Barcala fue la causa de su despido y que después de cinco años adscrita al servicio de Cultura, la noticia la dejó "en estado de shock" cuando le fue comunicada por el entonces concejal del ramo, Daniel Simón, quien le motivó el despido, ha dicho, en una venganza del alcalde.

Rodríguez ha explicado que fue la segunda seleccionada de una bolsa de trabajo para proveer dos plazas de técnico de museo en los nuevos equipamientos del MACA y Las Cigarreras que estaban arrancando. Tiempo después pasó al museo de la Lonja, donde a día de hoy continúa, por expreso deseo del concejal de Cultura, que iba a reorientar Las Cigarreras, donde ella ejercía como "directora de facto", pero en todo momento estuvo adscrita y fichó para el servicio de Cultura, y no había sido contratada para ningún proyecto concreto, ha recalcado.

Esto es algo que han confirmado en sus siguientes declaraciones tanto el propio Simón como la jefa del Servicio de Cultura, Macarena Fuentes, quien ha señalado que la propia funcionaria dedujo que el motivo de su cese era su parentesco con el líder de la oposición, cuando la llamó para entregárselo.

Simón, por su parte, que se ha remitido constantemente a su declaración en el juzgado, ha corroborado que "todos" se quedaron "en estado de shock" porque el despido les parecía "una irresponsabilidad" y que incluso el concejal de Recursos Humanos, Carlos Giménez, con quien habló para hacer lo que estuviera en su "mano para que el cese no se produjera", compartía su opinión de que "no procedía".

En su alegato final, el fiscal ha insistido en que la prevaricación por parte de Echávarri ha quedado acreditada pues aunque se podía cesar a Catalina Rodríguez, "no era necesario" y "no había un motivo" real, sino "espúreo", como era la venganza contra Barcala. Sostiene que hubo "una desviación de poder" y que la prueba es que no se actuó contra otros 50 funcionarios en situación similar a la de Rodríguez, de entre los 300 interinos que había, ha dicho.

El abogado de Echávarri, José Díaz, por su parte, alega que Echávarri actuó en primer lugar contra esta funcionaria, porque sabía "de seguro" que estaba en fraude de ley, como lo estaban "otros tres funcionarios sin cargo a plaza" y que sería "una venganza de chichinabo", ya que luego Rodríguez fue readmitida. Añade que "no se puede confundir prevaricación con precipitación" y que fue "una decisión ajustada a derecho y por eso ha pedido su libre absolución.

En su turno final de palabra, Echávarri ha agradecido al tribunal cómo ha llevado el juicio y se ha disculpado ante el fiscal si su interrogatorio de este miércoles fue "tenso".

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