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Miércoles, 19 de Febrero de 2020

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Rutas con frio, viento y nieve

El montañero Aristóteles Moreno y el cicloturista José Juan Luque nos demuestran que no hay días malos para disfrutar de la naturaleza

La lluvia, pero, sobre todo, la nieve son ingredientes que añaden más interés y dificultad a una ruta por la montaña: a pie o en bicicleta. “La nieve tiene un punto mágico que me devuelve a la infancia” reconoce Aristóteles Moreno, quien con sus compañeros del club Llega como puedas, ha disfrutado de innumerables caminatas por montañas nevadas. “La nieve transforma el paisaje y también aumenta la exigencia. Y si supera los 30 o 40 centímetros, entonces requiere un esfuerzo importante” ha explicado Aristóteles.

Subida al pico Gor, en la Sierra de Baza, con el club Llega como puedas / Aristóteles Moreno

"El enemigo más peligroso es el hielo"

A José Juan Luque también le encantan los paisajes nevados. Aunque este experimentado ciclista recuerda que “no hay cadenas para la bici”, por lo que reconoce que “tiemblo cuando me encuentro con un bloque de hielo, porque es caída segura”.

Y es que el hielo, consecuencia natural de la presencia de nieve en caminos o carreteras de montaña, también “es el enemigo más peligroso de los montañeros” porque, como recuerda Aristóteles, “no se puede caminar por el hielo”.

José Juan Luque en el Puerto de la Ragua. / José Juan Luque

"Cuando sopla viento llegas a odiar la bicicleta, y hasta la vida"

un rincón para perderse en un día de nieve

José Juan Luque nos propone la subida al Observatorio Astronómico de Calar Alto, en la sierra de los Filabres, en la provincia de Almería, donde asegura que disfrutaremos de “un paisaje desolador y a la vez precioso.

Aristóteles Moreno, por su parte, nos invita a descubrir la Sierra de Cazorla y la Villas, en la provincia de Jaén,. En su opinión " un paraíso de Andalucía, y de España, y en la que aunque hay mucha gente, podemos encontrar rutas y lugares muy bellos y solitarios”

Otro elemento que detestan nuestros invitados es el viento. “El viento me provoca la mayor sensación de impotencia que he sentido encima de una bicicleta. No consigues avanzar y es muy frustrante” explica José Juan. “En esas condiciones llegas a odiar la bicicleta y, hasta la vida”. Para Aristóteles Moreno la clave está en ir equipado con la ropa adecuada, “bien abrigado con varias capas que te puedas poner y quitar, porque en cuanto te paras dejas de sudar y entonces puedes pasarlo mal”. El tiempo en la montaña, sobre todo en la cumbre, “puede ser muy variable, con caídas bruscas de la temperatura” explica Aristóteles. “Y la mayoría de las rutas las hacemos en invierno, porque en verano, con el calor, es imposible”.

A pesar de la dificultad añadida que supone hacer rutas en pleno invierno, montañero y ciclista no ocultan la fascinación que les generan los paisajes nevados y la recompensa añadida que experimentan al hacer cumbre en esas circunstancias.

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