'El Canijo' y 'Valdés' líderes de la primera noche de viernes del concurso
El regreso del cuarteto de Aguilera inspiró división de opiniones

Actuación del coro 'Manos Arriba' en su pase de preliminares / RADIO CÁDIZ

Cádiz
Humor negro y surrealista como hilo conductor de un repertorio que consiguió mantener la sonrisa durante su función de preliminares. Hacer de una tragedia una comedia, es el objetivo de ‘Chernobyl, el musical’. Y es que esto es carnaval. Inconfundible la aportación musical de Jesús Bienvenido que, junto a la pluma de El Canijo, consiguieron una bonita simbiosis que vuelve a demostrar que en esta agrupación el pasodoble es una de sus bazas. En cuanto a los cuplés, el primero dedicado a Luismi Quezada y el segundo a la rumana, cabe esperar que las letras mejoren en las siguientes fases. El popurrí, como nos tiene acostumbrados el autor sevillano, sí mantuvo un buen nivel que animó bastante al respetable en la que sería la primera actuación de la noche.
El que sí arrancaba sonrisas desde principio a fin del repertorio era el coro de Valdés. ‘Manos arriba’ actuaba como cabeza de serie en la quinta sesión de preliminares del COAC 2020. Defendió el puesto a la altura de lo que se esperaba. Un coro chirigotero en el que la gracia natural del Popo hizo reír al público del teatro en prácticamente toda la actuación. La música de José María Barranco, ‘El Lacio’, también acertó con la idea y la animada puesta en escena.
Y llegó el turno de una chirigota que se estrenaba por primera vez en el concurso y que, con total seguridad, tendrá que esperar a otro año para volver a pisar las tablas. ‘Marilo´s’ no acertó en tipo, en música, ni en letra y no sería ni por falta de participantes, ni por despliegue musical. Queda esperar que al menos ellos se lo pasasen bien.
Algo mejor, aunque no era muy complicado, lo hizo la comparsa de sevillana con autoría de Luis Ripoll. A pesar de las expectativas que podía crear el consagrado comparsista, la agrupación no estuvo a la altura de ser candidata a un nuevo pase en el concurso. Correcta y afinada pero sin terminar de arrancar. Un repertorio a medio gas que muy problablemente no tenga otra oportunidad en el concurso.
Al proyecto de Ripoll le seguía otra de las esperadas de la noche. Salía a escena el cuarteto de Javier Aguilera y Ángel Piulestán. Siguiendo la línea de esta agrupación, recibían más importancia los gags que las rimas o las características del cuarteto clásico. Eso sí, la gracia natural de sus integrantes y sus cualidades actorales vuelven a demostrar que pueden defender cualquier repertorio arrancando carcajadas al respetable. Habrá que seguir de cerca a esta agrupación en sus siguientes pases para poder inclinar la balanza de opinión hacia un lado u otro.
Correcto el pase de preliminares de los “Juaquín Dead”. Los cañaíllas volvieron al Gran Teatro por segundo año consecutivo y estrenando la autoría de Juan Rivero. De nuevo, el repertorio no estuvo a la altura de alcanzar la fase de Cuartos, sin embargo, lo mejor de esta agrupación es que es de esas que disfrutan sin pretensiones sobre las tablas y eso, al menos, te saca una sonrisa.
Llegaba el fin de la sesión con ‘El Mataero’ la comparsa de Andy Morales que éste año cuenta con Tony Cruz como autor. Mejor en energía y más compactadas las voces. Cabe destacar el segundo pasodoble en homenaje a Chari Delgado, sin duda el instante más emotivo de la noche. La agrupación se ha presentado sobre las tablas con más avales que en la pasada edición. Sin embargo, habrá aún que ver el nivel en la modalidad para saber si Andy entra en las quinielas del pase a Cuartos de Final.




