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Domingo, 23 de Febrero de 2020

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Armando Llanos: una vida desenterrando la historia de Álava

Conversamos con el arqueólogo y cofundador del Instituto Alavés de Arqueología, Medallas de Álava de la Diputación Foral por su labor de investigación y difusión del patrimonio arqueológico alavés

Armando Llanos

Armando Llanos / CADENA SER

Escucha aquí la entrevista con Armando Llanos, Medalla de Álava junto con el Instituto Alavés de Arqueología -del que es cofundador- por su "encomiable labor de investigación, estudio y divulgación del patrimonio arqueológico alavés y el compromiso con la cultura". Con él repasamos su trayectoria de décadas en la labor de buscar -rascando la tierra- respuestas a los enigmas de nuestro pasado.

Armando Llanos creció escuchando las historias de su padre acerca de los hallazgos arqueológicos de aquí y de allá, pero a él -en un principio- le tiró más lo de meterse en cuevas. El caso es que en aquellas incursiones espeleológicas solían aparecer  restos arqueológicos y él comenzó a cuestionarse sobre esas huellas humanas.

El encuentro con José Miguel Barandiarán le introdujo definitivamente en la búsqueda de más explicaciones sobre nuestra historia pasada. Dice que trabajar con Aita Barandiarán fue una de esas oportunidades únicas que se presentan en la vida. Fue el sacerdote quien animó a Llanos y a otros compañeros a investigar en Álava, un territorio virgen para la Arqueología.

Armando se especializó en la Edad del Hierro. De entre sus excavaciones la del poblado de La Hoya es la más destacable. Cuenta que llegaron a resultados inesperados y que pudieron generar conocimiento de cómo era la vida de aquellas gentes. Para Llanos eso, construir un reláto histórico, es la esencia de la Arqueología.

Él y los arqueólogos alaveses de su tiempo llegaron a sorprender a los eruditos de la materia por sus avanzados y rigurosos métodos de excavación e investigación y por sus hallazgos.

Para encontrar respuestas no dudaban, por cierto, en hacer cosas un tanto temerarias. Si lo que les esperaba era una cueva sepulcral llena de esqueletos, no importaba tener que acceder a ella agarrándose de un arbolito que permitía entrar en aquella oquedad situada nada más y nada menos que en una pared vertical a 200 metros sobre una carretera.

Llanos describe con emoción los momentos en los que, en plena excavación, comenzaban a emerger espacios y objetos que permitían después describir los pasos de quienes pisaron nuestra tierra hace miles de años. Asegura que era como revivir ese tiempo pasado.

Queda mucho por excavar -dice- y se muestra satisfecho por el trabajo de quienes han recogido su testigo. Aunque él aún sigue en la brecha.

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Cadena SER

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