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Miércoles, 01 de Abril de 2020

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Carnaval Santa Cruz de Tenerife

De polizón a feriante: la historia de Antonio y cómo acabó vendiendo paponazos en el Carnaval

Antonio se dedica desde hace 57 años a vivir en la feria del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife

"Solo subo a casa para ducharme; son días duros"

La feria de Santa Cruz de Tenerife se ha inaugurado esta semana; detrás de sus atracciones y puestos hay historias como las de Antonio, integrado en ella desde hace cincuenta y siete años

La feria de Santa Cruz de Tenerife se ha inaugurado esta semana; detrás de sus atracciones y puestos hay historias como las de Antonio, integrado en ella desde hace cincuenta y siete años / @SCenCarnaval

Esta semana se ha abierto la histórica Feria de Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Después de días maratonianos de trabajo, los feriantes tienen listos los últimos detalles para recibir a los miles de carnavaleros que pasarán por la Avenida de Anaga.

Antonio es uno de ellos. Tiene 69 años y lleva toda su vida dedicada a su oficio: ser feriante. Bueno, o casi toda. Nació en Los Cristianos y con tan solo 9 años ya trabajaba: “Yo empecé a trabajar en las tierras abajo en el sur, en tomates, papa, plataneras...”.

Desde la otra punta de la Isla, la capital la veía como si fuera otro mundo. “Me cansé de jalar por la azada y me metí de polizón en un camión de tomates”, en un barco rumbo a Cádiz, donde hizo el servicio militar y aprendió una profesión: soldador naval.

Con los conocimientos que había adquirido, ya que no sabía ni leer ni escribir, le ofrecieron reparar una atracción de feria. “Y me gustó y me quedé”, cuenta entre risas, aunque no todo son alegrías para él. En los días fuerte de Carnaval, cuando el día se junta con la noche y el día de nuevo, Antonio habla de la dureza de su ‘oficio’, como él lo llama: “Cerramos a las 06:00 de la mañana y a las 10:00 tenemos que estar abiertos. Yo ayudo a mi familia y me quedó en el puesto 3 días y tres noches sin dormir”. Para lo único que se va a su casa es para ducharse y bajar de nuevo a la feria.

Su negocio es el del ya clásico paponazo, el que regenta junto a sus hijos, que están en proceso de coger el testigo. Cuando habla de su familia se emociona porque para él feria y familia son una misma cosa. Así explica cómo conoció a su mujer y formó una familia: “La conocí en una feria en La Palma, ella estaba trabajando en un kiosko. Llevamos juntos 23 años, aunque sin casarnos”. Han formado una familia de 4 hijos, 3 chicos y una chica, y otro, cuenta con pena, que falleció al poco de nacer.

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