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El antes y el después de la Virgen de Guía de La Lanzada tras restaurarla Miñarro

La intervención, que ha durado unos tres meses y medio, se ha centrado en la policromía de cabeza, cuello y manos

El antes, a la izquierda, y el después de la Virgen de Guía tras la restauración llevada a cabo por el profesor Juan Manuel Miñarro

El antes, a la izquierda, y el después de la Virgen de Guía tras la restauración llevada a cabo por el profesor Juan Manuel Miñarro / @LanzadaSevilla

La imagen de Nuestra Señora de Guía, titular de la Hermandad de la Sagrada Lanzada, ha sido repuesta al culto en la Iglesia de San Martín este miércoles, 19 de febrero de 2020, tras la restauración efectuada por el profesor Juan Manuel Miñarro durante los últimos tres meses y medio.

Según explica en su informe Juan Manuel Miñarro tras los estudios llevados a cabo en el año 2008 y los realizados en la Semana Santa de 2019, durante la intervención de la imagen se ha procedido como objetivo prioritario a la eliminación de las diferentes pátinas y veladuras pertenecientes a la restauración llevada cabo en el año 1982 por José Rivero Carrera, “una vez que comprobamos, tras el la exploración científica y el programa de diversas catas, que la imagen conservaba una encarnadura bien conservada y no de mala calidad”.

Al carecer de un informe detallado de lo llevado a cabo por Rivero Carrera, Miñarro expone que se desconoce si la encarnadura hallada bajo veladuras y repintes se debe a una policromía aplicada por el restaurador o se trata en gran parte de la encarnadura original aplicada por Antonio Illanes en el año 1971 si bien, en todo caso, “lo hallado coincide con técnica y aspectos cromáticos con otras obras del citado autor”.

Lo cierto es que la capa de veladuras y repintes que cubría la encarnadura subyacente era de tal entidad “que incluso los dientes tallados por Illanes estaban pintados de oscuro en un intento extraño de hacerlos invisibles”, explica en su informe el restaurador

Durante la intervención se comprueba también como los ojos de cristal que la imagen tuvo en origen no existen, “luego tuvieron que ser eliminados en el año 1982 por una vía de abordaje visible por el cráneo, por la cual existió abordaje al interior sin abrir la mascarilla, siendo sustituidos por un relleno de pasta de madera de naturaleza epoxídica”. Dicha pasta, comenta Juan Manuel Miñarro, “ya comprobamos durante la restauración de la Virgen del Buen Fin que fue una materia de uso frecuente por Rivero Carrera para reconstruir soporte o realizar rellenos con intención de consolidar estructuras”.

De otro lado, tras la minuciosa eliminación de las capas de color no legitimas de veladuras, repintes y suciedad se encontraron sobre la encarnadura una capa de goma laca, y una vez eliminada el color con algunos desgaste muy superficiales, y algunas erosiones provocadas por labores de vestir en general bastante bien conservado y de una correcta valoración de tonos y frescores.

Limpieza

La limpieza realizada a la imagen ha afectado a manos, rostro y cuello y “como es normal tras la limpieza procedimos a la reintegración de la pérdidas o lagunas de aparejo y encarnadura, a la cristalización de los ojos pintados, a la renovación de las pestañas y de las lágrimas”.

En cuanto es estructura también se ha procedido a reforzar el sistema de fijación del candelero al paso y se abordaron trabajos complementarios, procediendo a las labores de renovación de articulaciones adaptándolas mediante nuevos juego brazos torneados en madera de sapelli, e implementados con los modernos sistemas de rotulas y muelles de presión ajustables a través de monomandos, al igual que las articulaciones realizados para la imagen de la Esperanza Divina Enfermera en su reciente restauración.

Concluye su informe el profesor Juan Manuel Miñarro que, a su juicio, “la imagen de la Virgen de Guía ha recuperado en gran parte el aspecto que tuvo que haberle dado Antonio Illanes en el año 1971, fecha con la cual dejo inscrita su firma en la parte posterior del cuerpo”.

Para finalizar, Miñarro subraya que con este trabajo ha querido “rendirle un cumplido homenaje a la memoria de Antonio Illanes, con una obra con la cual, según reza en la historia de la hermandad, nunca tuvo un éxito claro, siendo fruto incluso de repetidas controversias, las cuales espero que a partir de ahora queden zanjadas”.

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