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Martes, 26 de Mayo de 2020

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Delitos informáticos

Estafadores a la sombra de Internet

Con la ayuda de la Unidad de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional de Pontevedra, en esta edición de Vermú con SER profundizaremos en las estafas más comunes que se cometen a través de Internet y estableceremos un decálogo de consejos para evitarlas

¿Saben ustedes que son el phishing, el pharming o el carding? Este Vermú con Ser está destinado a profundizar en los delitos que se comenten con mayor frecuencia a través de Internet. Hay un motivo cuantitativo para ello. La ciberdelincuencia aumenta cada año de una forma exponencial. Los datos de la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra indican que este tipo de delincuencia creció, en el último año, un 80 % en los ayuntamientos controlados por la Policía Nacional y un 105 % en los que se encuentran bajo la jurisdicción de la Guardia Civil. Unas cifras que, no obstante, se encuentran por debajo de la media nacional: 26 delitos por cada mil habitantes frente a la media española de 40 delitos por cada mil habitantes.

Con un crecimiento tan significativo, no sorprende que “el 80 % de los delitos que se denuncian en una comisaría se cometen a través de la Red”. Esta cifra la ofrece el jefe de la Unidad de Ciberdelincuencia de la comisaría de la Policía Nacional de Pontevedra, Laureano Rodríguez, quien nos acerca a la parte más controvertida de Internet para dar a conocerse sus peligros y una serie de consejos sobre cómo evitarlos o minimizarlos.

Unidad de Ciberdelincuencia de la comisaría de la Policía Nacional / Cadena Ser

Cuando hablamos de Internet, el delito acostumbra a ser una estafa, pero cambian las formas de cometerla. El medio empleado más habitual es el de la tarjeta”. Laureano Rodríguez detalla el mecanismo: el delincuente plagia la página a la que el usuario quiere entrar para que este deje sus datos en ella y poder utilizarlos él mismo o venderlos a través de la Red.

Hay muchas más modalidades de ciberdelincuencia. Otra de las más frecuentes se produce en la compra y venta de bienes a través de páginas en las que no hay un control. Tiene las dos caras de la moneda: hay veces que es el comprador quien no paga el producto que adquirió previamente y otras en las que el vendedor envía un paquete que “puede venir vacío o con una pluma o un ladrillo”. Cualquier cosa menos por lo que se pagó.

En cuanto al phishing, Laureano Rodríguez detalla que ahora se está produciendo a través de la banca online y de una forma muy específica. “El ciudadano recibe un correo electrónico, en el que supuestamente su banco le solicita que acceda a su cuenta porque se ha detectado un problema en esta o en su tarjeta. En ese mismo email viene un link que redirigiría a la página del banco, pero no es más que una artimaña para acceder a los datos del ciudadano y poder utilizar su cuenta libremente”.

¿Cómo evitar estas estratagemas?

El jefe de la Unidad de Ciberdelincuencia de Pontevedra explica que esta modalidad del phishing pude ser fácil de prevenir: “El usuario tiene que saber que su banco nunca le va a pedir que acceda a su cuenta o realice alguna modificación en ella a través de medios electrónicos”. “Cuando uno va al cajero y no le funciona la tarjeta no es el banco el que se pone en contacto con el ciudadano, sino al revés. En la cuenta online pasa lo mismo. Es el usuario quien tiene que dirigirse a una oficina bancaria para corregir el error o el problema existente”, ejemplifica.

La lista de consejos de este Vermú con Ser continúa resolviendo muchas de las dudas que manifestaron varios vecinos de Pontevedra en una encuesta realizada momentos antes de la entrevista en la comisaría de la Policía Nacional. La conclusión extraída coincide con la afirmación de Laureano Rodríguez de que “en líneas generales la gente va tomando conciencia” y el tener distintas contraseñas (y cambiarlas), tener un antivirus, o tapar la cámara del ordenador ya está a la orden del día en la ciudad del Lérez. También la utilización de tarjetas virtuales o de prepago para comprar a través de Internet.

Ejemplo de página segura / Cadena Ser

Hay, además, otros puntos que siempre se deben tener presentes. “Cada vez que accedemos a nuestra cuenta bancaria debemos cerciorarnos de que nos encontramos en la página del banco”, explica el experto. Para ello se debe comprobar que en el link, en la parte superior izquierda de la barra de herramientas, aparezca la “s” de seguridad antes de los dos puntos y las dos barras (https://). En los bancos, además, suele aparecer también un candado como certificado de seguridad.

Por su parte, la palabra membresía es la alerta de que se va a cobrar por una suscripción o un servicio que en un primer momento es gratuito y del que uno debe darse de baja inmediatamente. “Siempre que para darse de alta pidan una tarjeta de crédito es fundamental leerse los términos y condiciones de la página”.

Menores e Internet

En cuanto a los más pequeños, que acceden cada vez antes a Internet, Laureano Rodríguez, aunque prudente, advierte que “se da demasiada información en los redes sociales” y que los progenitores deben conocer a que páginas acceden sus hijos. Que no es lo mismo que controlar el contenido que consumen.

Jóvenes, adultos, pero también las empresas. Los ciberataques se han convertido en una de las principales preocupaciones de red empresarial por el alto coste que supone, por ejemplo, la encriptación de los datos de los equipos informáticos a través de un Ramsonware. “Además de las medidas de seguridad mínimas, nunca se debe acceder al chantaje y pagar. Hay que limpiar los equipos y denunciar”, apunta el experto. Laureano Rodríguez sabe bien que acceder al chantaje no es una buena opción: su equipo investigó un caso, en Pontevedra, en el que la persona afectada no consiguió que le descifrasen las claves después de hacer el pago.

Problemas de índole internacional

Los principales problemas que se encuentra la unidad que dirige Laureano Rodríguez a la hora de investigar están vinculados con la globalidad e inmensidad de Internet. “Pedir información a Facebook o Instagram, por ejemplo, tiene que hacerse a través de un requerimiento judicial”, explica. Una complicación que se encuentra con otra: lo que a veces es delito en un país no lo es en otro, por lo que ni el requerimiento judicial sería efectivo. Una dificultad más, entre otras muchas, con las que esta unidad seguirá trabajado.

Laureano Rodríguez se jubilará próximamente, pero todo parece indicar que los delitos que ahora investiga seguirán acaparando los esfuerzos de las comisarías. Esperemos que, con los consejos dados, las cifran dejen de ir en aumento.

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Cadena SER

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