Últimas noticias Hemeroteca

Miércoles, 01 de Abril de 2020

Otras localidades

CORONAVIRUS | Minuto a minuto CORONAVIRUS | Minuto a minuto Ábalos no descarta una prórroga del estado de alarma

La rutina del hogar en un clima de excepción

Nos colamos en uno de los hogares de Aranda. Roberto y María Jesús tratan de aplicar normalidad en su día a día con sus dos hijos

Cada hogar es un mundo, y más en estas fechas en las que todos debemos estar en él. Hay hogares con abuelos, otros con padres y madres, otros con niños... y otros con todos ellos. Pero en cada casa hay que ser igualmente responsables, y saber llevar con la mayor normalidad posible el día a día. Eso es lo que precisamente tratan de hacer Roberto y María Jesús, arandinos y padres de Paula y Eloy, que ya se han hecho al confinamiento.

Y es que Roberto admite que "Lo vamos llevando". "Me quita el sueño que mi mujer trabaja de cara al público y puede contraer el virus... Como no es responsable dejar a los niños con los abuelos y necesitan una atención, pedí una excedencia en el trabajo para quedarme en casa con ellos", revela, aunque espera que la situación no vaya para tanto "porque yo al estar así los ingresos que tenía no los voy a tener".

Pero ante todo, es de recibo ser tan optimista como Roberto, porque dice no tener vértigo, y para aprender de la situación "la mejor vacuna es uno mismo". Y el día a día con sus dos pequeños es de lo más normal, salvo que una habitación de la casa se convierte en aula improvisada con profesores que hablan por los ordenadores y las mamás y papás que ejercen de puntos de apoyo. "De lunes a viernes tenemos rutina de colegio, ellos se van a la cama y se despiertan a la misma hora y empezamos con los deberes. Mi hija sí es consciente de lo que pasa, el otro que es más pequeño algo sabe, pero yo creo que esto de no ir a clase le encanta", se sincera.

Y es que Paula, que es la mayor, está de sobra concienciada sobre por qué hay que quedarse en casa y hasta sale a aplaudir con su altavoz para poner a La Oreja de Van Gogh. "Hay un virus y si salimos a la calle nos contagiamos", cuenta, y aunque admite que algunos ratos se aburre, "otras veces estoy bien porque hago gimnasia con mi padre y juego con mi hermano, que a veces se porta un poco regular".

Tanto Paula como Eloy echan de menos a sus abuelos, pero hablan mucho con ellos. Pronto podrán abrazarles y estar de nuevo juntos. Porque esta situación es excepcional y pasará. Y seguramente eso sucederá muy pronto. Pero hasta entonces, toca ser responsables. Estudiar a distancia, llevarse bien con los papás, y respetar las medidas que se han adoptado para que esos reencuentros que tanto ansiamos, lleguen cuanto antes.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?