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Viernes, 10 de Abril de 2020

Otras localidades

Dr Luis Arranz, coordinador del Centro Aranda Rural "En los pueblos también hay que respetar el aislamiento"

El estado de alarma también ha obligado a reestructurar la asistencia sanitaria al medio rural, en la que está siendo básico el uso del teléfono para llegar a todos los pacientes y decidir cómo debe abordarse cada caso

La sanidad rural también se está adaptando en la comarca al estado de alarma. Con la premisa de garantizar la asistencia a todos los habitantes de los pueblos, pero priorizando la emergencia que vive el sistema sanitario, los profesionales están encontrando en el teléfono su mejor aliado para ser más eficaces. Desde hace unos días los consultorios ya no reciben la visita de los profesionales sanitarios si no es con cita previa, y no todos estos espacios sanitarios permanecen abiertos, ya que las consultas se han concentrado en varios municipios para concentrar los esfuerzos en las demandas que pueda requerir el impacto de la pandemia.

Lo que está garantizado por encima de todo es la atención a cada paciente que requiere una consulta. “Va a haber una atención a todos los pacientes que demanden asistencia” asegura Luis Arranz, coordinador del Centro de Salud Aranda Rural, del que dependen 44 localidades. “Lo que hemos hecho es estar en unas consultas determinadas a las cuales se puede llamar y acudir previa cita telefónica. También se puede llamar al centro de salud y su médico les atenderá”, indica. “Luego, visto la patología que tengan y el problema que es, se decidirá si se puede resolver vía telefónica o si hay que concertar una cita para ver al paciente. En todos los casos se le va a atender.” Las consultas pueden concertarse en el consultorio más cercano o incluso en el propio domicilio. Los alcaldes han recibido las indicaciones oportunas de cómo se puede localizar a los profesionales para que la atención sanitaria esté garantizada en todo momento.

Esta nueva organización responde a la necesidad de priorizar todos los esfuerzos humanos y materiales en atender el impacto que puede tener en el medio rural la pandemia del coronavirus, adaptándose a dos características que obligan a estar especialmente vigilantes y ser previsores: la dispersión de los núcleos habitados y el envejecimiento de la población. Así ocurre en la Zona de Salud Aranda rural, cuyos 44 núcleos de población son atendidos por un equipo de 15 profesionales médicos y once de enfermería, aunque ahora alguna baja merma la plantilla.

En estos momentos ponen sus esfuerzos en atender unos diez consultorios en los que se han concentrado las consultas y tienen la mirada especialmente puesta en una docena de residencias de mayores y conventos donde se concentra un número elevado de población, de avanzada edad en la mayoría de los casos. Por eso el Dr Arranz insiste en mandar a la población de estos municipios un mensaje apelando a su responsabilidad. “Hay que seguir todas las recomendaciones y tomar todas las medidas de precaución, porque ya vemos lo que ocurre cuando nos saltamos las normas” subraya. “En los pueblos se tiene que respetar el aislamiento social exactamente igual. Pensamos que el vecino no ha estado con nadie, pero ha podido llegar una persona de otro sitio o ha tenido contacto con alguien, circunstancias que no conocemos.”

Eso no significa, matiza este médico, que se rompa la solidaridad y humanidad que existe entre los vecinos de los pueblos pequeños. “Si hay alguien que se queda en casa y hay que llevarle la comida, hay que hacerlo de manera que no haya contacto: quedar previamente, citarse y dejar las cosas en un sitio determinado. Hay una alternativa de actuación para todo.”

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