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Domingo, 31 de Mayo de 2020

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Cada ser humano confinado, un artista

Decía el artista alemán Joseph Beuys que ‘cada ser humano es un artista’. Defendía, a finales del siglo XX, la socialización del arte. Para ello, ponía de ejemplo en sus textos el de profesionales de otros ámbitos –como el de la medicina, o la enseñanza- que realizaban su labor de un modo creativo, defendiendo de este modo que la esencia de la condición humana es artística.

El arte, sin duda, es un atentado radical y sin paliativos contra lo cotidiano, contra una realidad que no soportas o que te resulta insuficiente. Por ello, una persona creativa estará buscando esa intensidad en cualquier acto: desde ponerse un café hasta hacer una tortilla. Este es el motivo por el que estamos todos grabando vídeos cantando, tocando música, saliendo a los balcones a interpretar, a bailar, a colocar dibujos en ellos o bien realizando una performance colectiva a las 20:00 de la tarde aplaudiendo al sector sanitario…aún sin saber lo que es una performance. El cuerpo es de la sanidad, pero el espíritu (a lo Hegel) es del arte.

Bien lo sabía otra artista vienesa, Friedl Dicker, una de las alumnas con más talento de las formadas en la escuela alemana Bauhaus, que fue encerrada en un campo de concentración -en Theresienstadt- tras el triunfo nazi. El barracón L41 era el suyo; suyo y de otras mujeres, muchas de ellas madres con sus niñas. Dicker, en esas condiciones, tiró de arte y les enseñó a las niñas a dibujar allí. Muchos de estos dibujos aún se conservan en el Museo Judío de Berlín. Les dio alas, esas alas de las que Frida Kahlo hablaba cuando le amputaron sus propios pies al final de su vida cuando dejó escrito en su diario: “pies, para qué os quiero si tengo alas pa’volar”.

Esas alas -que son las que nadie puede eliminarnos- son imprescindibles para superar cualquier contratiempo. No estaría de más que, tras el confinamiento, se reconsiderase en nuestro país la formación artística y darle un lugar respetable: desde a la música hasta plásticas, sin olvidar danza. Creatividad, ciencia y pensamiento, imprescindibles para el avance de una sociedad. Sin ellos estamos solos.

Mucha fuerza y alas para las personas que han quedado más desprotegidas. Y un aplauso a tod@s los niños que con imaginación (tareas, libros, videojuegos y videollamadas a sus amigos) están superando el confinamiento. Los pequeños héroes y heroínas, también, nos están dando una lección.

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