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Sábado, 30 de Mayo de 2020

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Un cuento para la espera

Los oyentes de Radio Cádiz construyen un relato de ficción sonora

Un cuento para la espera avanza ya en su tercer capítulo

Un cuento para la espera avanza ya en su tercer capítulo / Cadena SER

Miles de familias van a permanecer en las casas durante un tiempo todavía indeterminado. ¿Por qué no usar ese tiempo para construir algo positivo? Radio Cádiz ha propuesto a sus oyentes escribir entre todos los oyentes un relato de ficción. Un cuento con las ideas, la imaginación, el ingenio de las gaditanas y los gaditanos. UN CUENTO PARA LA ESPERA.

Este es el arranque propuesto por Radio Cádiz, con la narración de Charo Sabio.

PRIMER CAPÍTULO:

"En todos los países hay ciudades. Y en todas las ciudades, barrios. Y en cada barrio, una casa especial. Una casa que da un poco de miedo. Porque tiene una valla muy alta de remates puntiagudos, un jardín descuidado cubierto por malas hierbas, una puerta de madera llena de telas de araña o unas ventanas donde siempre parece que alguien puede asomarse en cualquier momento. La nuestra era una casapuerta del barrio de La Viña. Dicen que el edificio perteneció a alguien con mucho dinero, que se marchó sin avisar y hay toda clase de leyendas sobre si guardó tesoros ocultos, teorías sobre si en algún escondrijo de la casa están todas sus riquezas. Algunos dicen que nunca se marchó y está a la espera de que cualquier incauto se atreva a entrar en la casa. Y allí estábamos mis amigos y yo. Saliendo de La Caleta, con bañador y las toallas de la playa, dispuestos a entrar en esa casapuerta. Dispuestos a encontrar un tesoro. Sabíamos que era un poco peligroso. Lo que no sabíamos todavía era la aventura que estábamos a punto de comenzar..."


El artista gaditano Benítez Gabriel ilustró este primer episodio.


SEGUNDO CAPÍTULO

Y esta es la continuación realizada con aportaciones de Mercedes del Pilar Gil, oyente de San Fernando, y Lucía Rodríguez, de ocho años y oyente de Cádiz.
La narración es de Manuel Ruiz.

Con mucho cuidado, entramos en la casa por una ventana rota ya que la puerta estaba cerrada. Nos costó un poco, pero conseguimos forzarla. Una vez dentro vimos el salón. Era muy grande, con el suelo de madera. Todo estaba viejo y muy sucio. En esa misma planta había otra habitación, a la que ninguno de nosotros había accedido todavía. Y, de repente, escuchamos un ruido que nos hizo girar nuestras cabezas hacía allí. Vimos una sombra corriendo, pero desapareció.

- ¡Aaaaaahhh, un fantasma!! - gritamos - Socorroooo

Nos pusimos muy nerviosos. Y empezamos a correr, sin darnos cuenta de que en vez de escaparnos fuera, subimos escalera arriba. En la planta superior había tres habitaciones y, tras una brevísima duda, entramos en la primera. Estaba vacía. Solo había dos objetos. Una pintura colgada en la pared, en la que se retrataba una familia: una abuela, una madre, una niña y un bebé. Y, en el centro de la habitación, vimos una simple mesa con cajones en el centro. Fui yo quien se atrevió a abrir uno de ellos. Allí descubrí un plano de la casa con una equis marcada en el centro. Indicaba el camino hacia un tesoro. Parecía claro que alguien nos quería ayudar a encontrarlo. ¿O no...?

TERCER CAPÍTULO

Un cuento para la espera 1x03 / Pedripol

El tercer capítulo, con ilustración de Pedripol, lo aporta el exitoso escritor gaditano Benito Olmo, autor de La maniobra de las tortugas o La tragedia del girasol. Las voces son de Pepe Maestro (narrador), Sandra Winter (Lola), Martín Espinosa (Crema), Emilio Muñoz (Quique) y Susana Rosado (Margarita).

—Bueno, ya tenemos lo que queríamos. Ya podemos marcharnos.

El Crema apenas podía contener el temblor de su voz. Era el más pequeño de la pandilla y, puede que por eso, también el más prudente. Le llamábamos el Crema porque siempre que iba a la playa se ponía hasta arriba de protección solar.

—No seas gallina —dijo Lola y se colocó bien las gafas para examinar el mapa—. Ya que hemos llegado hasta aquí, tenemos que seguir.

—No sé yo...

Lola fingió no escucharlo y el Crema se pasó una mano por la visera de su eterna gorra, la del Cádiz, que no se quitaba ni para bañarse.

—¿Tú qué piensas, Quique? —me preguntó Margarita.

Se mordía el labio, nerviosa, y me di cuenta de que tenía miedo, pero también de que estaba dispuesta a permanecer a nuestro lado hasta el final. Eso me hizo decidirme.

—Por echar un vistazo no pasa nada.

El Crema me miró con los ojos muy abiertos, como si no pudiera dar crédito, y Lola se encaminó hacia la puerta con el mapa por delante.

—Tenemos que llegar al final del pasillo. Allí están las escaleras que llevan el torreón.

Margarita, el Crema y yo nos miramos en silencio. El torreón. Nunca una simple palabra nos había parecido tan siniestra.


¿Quieres ayudarnos a continuarlo? ¿Cómo enviarnos vuestras ideas? Cada familia gaditana podrá proponer una continuación del relato de unas doscientas palabras por nuevo episodio. Los autores pueden ser de todas las edades, aunque animamos especialmente a los niños a sumarse a esta iniciativa. Se podrán hacer por las siguientes vías:

WhatsApp: 689 41 44 41 (preferiblemente texto)

Correo electrónico: (indicando en el asunto UN CUENTO PARA LA ESPERA): sercadiz@cadenaser.com

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