Miércoles, 12 de Agosto de 2020

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Un cuento para la espera

Los oyentes de Radio Cádiz construyen un relato de ficción sonora

Miles de familias van a permanecer en las casas durante un tiempo todavía indeterminado. ¿Por qué no usar ese tiempo para construir algo positivo? Radio Cádiz ha propuesto a sus oyentes escribir entre todos los oyentes un relato de ficción. Un cuento con las ideas, la imaginación, el ingenio de las gaditanas y los gaditanos. UN CUENTO PARA LA ESPERA.

Toca el cuarto capítulo. Pero antes vamos a recordar los tres anteriores capítulos:

CAPÍTULO 1:

"En todos los países hay ciudades. Y en todas las ciudades, barrios. Y en cada barrio, una casa especial. Una casa que da un poco de miedo. Porque tiene una valla muy alta de remates puntiagudos, un jardín descuidado cubierto por malas hierbas, una puerta de madera llena de telas de araña o unas ventanas donde siempre parece que alguien puede asomarse en cualquier momento. La nuestra era una casapuerta del barrio de La Viña. Dicen que el edificio perteneció a alguien con mucho dinero, que se marchó sin avisar y hay toda clase de leyendas sobre si guardó tesoros ocultos, teorías sobre si en algún escondrijo de la casa están todas sus riquezas. Algunos dicen que nunca se marchó y está a la espera de que cualquier incauto se atreva a entrar en la casa. Y allí estábamos mis amigos y yo. Saliendo de La Caleta, con bañador y las toallas de la playa, dispuestos a entrar en esa casapuerta. Dispuestos a encontrar un tesoro. Sabíamos que era un poco peligroso. Lo que no sabíamos todavía era la aventura que estábamos a punto de comenzar..."

CAPITULO 2 (por Mercedes del PIlar Gil y Julia Rodríguez)

Con mucho cuidado, entramos en la casa por una ventana rota ya que la puerta estaba cerrada. Nos costó un poco, pero conseguimos forzarla. Una vez dentro vimos el salón. Era muy grande, con el suelo de madera. Todo estaba viejo y muy sucio. En esa misma planta había otra habitación, a la que ninguno de nosotros había accedido todavía. Y, de repente, escuchamos un ruido que nos hizo girar nuestras cabezas hacía allí. Vimos una sombra corriendo, pero desapareció.

- ¡Aaaaaahhh, un fantasma!! - gritamos - Socorroooo

Nos pusimos muy nerviosos. Y empezamos a correr, sin darnos cuenta de que en vez de escaparnos fuera, subimos escalera arriba. En la planta superior había tres habitaciones y, tras una brevísima duda, entramos en la primera. Estaba vacía. Solo había dos objetos. Una pintura colgada en la pared, en la que se retrataba una familia: una abuela, una madre, una niña y un bebé. Y, en el centro de la habitación, vimos una simple mesa con cajones en el centro. Fui yo quien se atrevió a abrir uno de ellos. Allí descubrí un plano de la casa con una equis marcada en el centro. Indicaba el camino hacia un tesoro. Parecía claro que alguien nos quería ayudar a encontrarlo. ¿O no...?

CAPÍTULO 3 (por Benito Olmo)

—Bueno, ya tenemos lo que queríamos. Ya podemos marcharnos.

El Crema apenas podía contener el temblor de su voz. Era el más pequeño de la pandilla y, puede que por eso, también el más prudente. Le llamábamos el Crema porque siempre que iba a la playa se ponía hasta arriba de protección solar.

—No seas gallina —dijo Lola y se colocó bien las gafas para examinar el mapa—. Ya que hemos llegado hasta aquí, tenemos que seguir.

—No sé yo...

Lola fingió no escucharlo y el Crema se pasó una mano por la visera de su eterna gorra, la del Cádiz, que no se quitaba ni para bañarse.

—¿Tú qué piensas, Quique? —me preguntó Margarita.

Se mordía el labio, nerviosa, y me di cuenta de que tenía miedo, pero también de que estaba dispuesta a permanecer a nuestro lado hasta el final. Eso me hizo decidirme.

—Por echar un vistazo no pasa nada.

El Crema me miró con los ojos muy abiertos, como si no pudiera dar crédito, y Lola se encaminó hacia la puerta con el mapa por delante.

—Tenemos que llegar al final del pasillo. Allí están las escaleras que llevan el torreón.

Margarita, el Crema y yo nos miramos en silencio. El torreón. Nunca una simple palabra nos había parecido tan siniestra.


Y llega el cuarto capítulo, con la propuesta adaptada a la historia de Amina Ighilkrim Melo. Para este capítulo hemos contado con ilustración de Nando Caravaca y la narración de la médico gaditana Carmen Rodríguez Naranjo:

Llegar al final del pasillo nos pareció un camino eterno. El Crema, Lola, Margarita y yo caminábamos tan juntos que parecía que íbamos abrazados. Las escaleras que llevaban al torreón se presentaban muy oscuras. Curiosamente, encontramos en un mueble un par de linternas. Como si alguien las hubiese colocado para nosotros.

Las escaleras, de madera, crujían a cada paso. Subimos varios escalones hasta que nos dimos de bruces con una pared. Esa escalera no conducía a ningún sitio. Pero yo me fijé en un trozo de cuerda que sobresalía del techo. La señalé con la linterna y Lola se atrevió a tirar de ella. Instantáneamente bajaron unas escaleras acompañadas de un desagradable chirrido y una nube de polvo. Era el acceso a un desván.

Temblábamos de miedo pero estábamos decididos a llegar hasta lo más alto del torreón. Enfilamos las escaleras y entramos más abrazados aún al desván. Todo estaba muy oscuro, las linternas nos dejaban intuir muchas cajas cubiertas de polvo. Moví mi linterna hacia la otra parte del desván y dos ojos desafiantes se iluminaron.

.- ¡Ahhhhh! El fantasma!- Gritamos.

Pero cuando volvimos a mover las linternas, vimos que solo se trataba de unas viejas marionetas. Algunas nos sonaban de algo. Una de ellas sostenía una carta en la mano. La tomé y leí en voz alta...

 

¿Quieres ayudarnos a continuarlo? ¿Cómo enviarnos vuestras ideas? Cada familia gaditana podrá proponer una continuación del relato de unas doscientas palabras por nuevo episodio. Los autores pueden ser de todas las edades, aunque animamos especialmente a los niños a sumarse a esta iniciativa. Se podrán hacer por las siguientes vías:

WhatsApp: 689 41 44 41 (preferiblemente texto)

Correo electrónico: (indicando en el asunto UN CUENTO PARA LA ESPERA): sercadiz@cadenaser.com

Redes sociales: Dejándonos mensajes privados o comentarios en Facebook (Radio Cádiz Cadena SER), Twitter (@RadioCadiz) o Instagram (@RadioCadiz)




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