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Domingo, 31 de Mayo de 2020

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El IMIB probará si el fármaco defibrotide puede reducir la tasa de mortalidad por coronavirus

Imagen del doctor Moraleda

Imagen del doctor Moraleda / Efe Salud

El Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria coordinará el primer ensayo clínico realizado en el mundo para probar si el medicamento defibrotide (DEF), ya autorizado para tratar una grave obstrucción de los venas sinusoidales hepáticas que en ocasiones sufren los trasplantados de médula ósea, sirve como terapia contra la enfermedad COVID-19.

El Grupo de Trasplante Hematopoyético y Terapia Celular del IMIB, que dirige el doctor José María Moraleda, presentó hace dos semanas esta propuesta a la convocatoria urgente del Fondo COVID-19, lanzada por el Instituto de Salud Carlos III para la lucha científica y tecnológica contra la pandemia del coronavirus que sufre todo el planeta.

El Instituto de Salud Carlos III ha comunicado al IMIB la resolución favorable al estudio clínico propuesto por el doctor Moraleda, en colaboración con un nutrido equipo multidisciplinar de clínicos e investigadores del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, concediéndole una dotación económica de 115.000 euros.

"La idea partió de nuestro conocimiento del potente efecto antiinflamatorio y antitrombótico que el fármaco defibrotide logra en el tratamiento de la enfermedad veno-oclusiva hepática, que es una complicación muy grave que a veces sufren pacientes trasplantados de médula ósea, gracias a la protección del endotelio", según Moraleda.

"Ahí está la clave: el endotelio está formado por células que tapizan el interior de nuestras venas y arterias; y el endotelio abre o cierra el paso de las células inflamatorias desde la sangre a los tejidos", según Moraleda, quien también dirige el servicio de Hematología y Terapia Celular de la Arrixaca y es catedrático de Hematología de la Universidad de Murcia.

"Si protegemos el endotelio, evitaremos que las células inflamatorias del sistema inmune innato y adaptativo lleguen al pulmón y generen la tormenta de citoquinas que provocan la inflamación masiva y el síndrome de distrés respiratorio característico del COVID-19. Y también las microtrombosis que causan el fallo multiorgánico y la muerte de estos pacientes", explica.

El objetivo del ensayo es "demostrar que el defibrotide es eficaz y seguro como terapia contra el COVID-19 y estimamos que podría reducir en un 25% la tasa de mortalidad al lograr que los pacientes en estadios intermedios de la enfermedad no empeoren, evitando así la intubación.

Por ello, se reclutarán a 120 pacientes con diferentes grados de gravedad (intubados y no intubados) en el ensayo clínico aleatorizados en proporción 2:1; es decir, habrá 80 pacientes que recibirán el tratamiento experimental con defibrotide y otros 40 recibirán un placebo como grupo de control.

El investigador principal del ensayo hace hincapié en que "estamos obsesionados con la calidad científica del ensayo en un momento de tanta incertidumbre terapéutica". Este proyecto busca obtener evidencia científica, dar esperanza a los afectados basada en la eficacia comprobada del fármaco, no en la opinión sin contrastar de expertos con buena voluntad.

"Esperamos tener los primeros resultados en unos tres meses, con los análisis de los datos que nos ofrezca la aplicación de la terapia en los primeros pacientes", destaca Moraleda, quien señala que "vamos a empezar inmediatamente porque nuestros pacientes necesitan angustiosamente tratamientos eficaces con garantías científicas".

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