Sábado, 05 de Diciembre de 2020

Otras localidades

FÚTBOL SALA

El año que reinamos en Europa... y en el mundo

Se cumplen veinte años del primer título internacional del Caja Segovia de fútbol sala que se proclamaba campeón de Europa en el mes de mayo del año 2000

El comienzo del nuevo milenio nacía con el temor que podría causar en nuestras vidas la llegada de los dos dígitos finales, del doble cero, del nuevo año. Con el temido efecto 2000 que trajo de cabeza a informáticos y administraciones por la probable paralización de todos los aparatos que dependen de una programación informática.

Pero para Segovia, el verdadero efecto 2000, fue su equipo de fútbol sala. El desaparecido Caja Segovia se había ganado, por méritos propios, participar en la fase final de la Copa de Europa de la modalidad al haber ganado el título liguero en la temporada 98/99. Ascendiendo así al olimpo de este deporte junto a Inter, El Pozo Murcia o Playas de Castellón; y habiendo ganado también su segunda Copa de España de manera consecutiva en Roquetas de Mar (Almería). Y no, no se me olvida el FC Barcelona, pero es que en aquella época los azulgranas eran un equipo de tercer nivel en la liga de división de Honor.

Javier Orol levanta la Copa de Europa de Fútbol Sala 200 para Caja Segovia / Juan Martín

Pero vamos a lo que nos ocupa. En el mes de mayo la ciudad se vestía de nuevo de gala para ver como su equipo volvía a situarse en lo más alto del podio internacional del sala. El pabellón Pedro Delgado vivió un fin de semana para ver como el equipo local se deshacía del representante checo para colarse en la final contra uno de los gallos del continente. La BNL Roma se plantaba en el parqué del Perico como un rival temible. Que al final se demostró no ser tan fiero a tenor del juego que propuso. Aunque hay que reconocer que durante muchos minutos los segovianos que abarrotaban el recinto en número de 4.000, gracias a las gradas supletorias, no pudieron disfrutar como esperaban ya que los descendientes de Rómulo y Remo se adelantaban en el marcador. Fue a partir de ahí cuando entró en la pista azul el que fue, y siempre será, uno de los mejores jugadores del mundo. Daniel Ibañes conseguía, tras unos minutos de acoso al marco romano, un gol inaudito. Al lograr embocar el balón en la portería desde el suelo, beneficiándose de una serie de rechaces entre jugadores y los palos de la meta.

A partir de ahí, fueron los locales los que mandaron en el marcador con dos goles más del hispano brasileño y otro de Claudinho, haciendo la famosa gitana desde la zona de cambios. El luminoso del Pedro Delgado terminaba luciendo un 4-1 para los locales. Produciendo así un efecto, casi definitivo aunque eso nunca se nos va, para que los segovianos nos quitáramos de encima esa boina imaginaria, que siempre nos hace pensar o percibir un complejo de inferioridad e incluso pueblerino de que lo de fuera siempre es mejor. Una boina que ya nos quitó de encima el ciclista Pedro Delgado con sus victorias en la Vuelta del 85 y el Tour de Francia 88.

Daniel Ibañes en el momento de marcar el gol de la victoria en la final / Juan Martín

Aquella victoria supuso el ecuador triunfal de un equipo ganador durante un puñado de años que se inició en el año 1997 con la llegada del técnico madrileño Jesús Candelas, que abandonaba el equipo al final de la temporada 1998 y de un grupo de jugadores, en algunos casos desechados de sus equipos, y en otros casos para foguearse por su juventud. Así llegaron para triunfar en la cancha de Nueva Segovia y en las noches segovianas nombres como Juanlu, Oscar Jiménez, los brasileros Marcelo Serpa y Claudinho, Alberto Riquer, el toledano Adeva, César, los segovianos Óscar del Pozo y Álvaro Fernández, Juan Werner, el guardameta Luis Amado y el capitán Javier Orol. Además otros nombres que dejaron el equipo o entraron a formar parte de él en los siguientes triunfos como Óscar Aranda, Alexandre, Álvaro Aparicio, Fran, Cristian y alguno que seguro me dejo en el tintero, y a los que pido ya desde aquí disculpas.

Aquel equipo casi invencible entre el 98 y el 2000 cimentó su fortaleza en la composición de una gran familia que se encargó de amasar el bilbaíno José Venancio López con su llegada en 1999, junto a Cardi, Isaías como profe o el doctor Tomás Aparicio y los encargados el material Felisín, primero y Luis Reviejo después y otros cuantos auxiliares sin olvidar delegados como Antonio Vaquero o José Cecilia. Sin olvidar las tareas directivas de los “Susis”, Fernández y Limón, Pocholo, Malaquías, Alfonso y el caza talentos Pepelu.

El directivo Jesús Fernández "Susi", jugadores y afición celebran el título en la fuente de Santo Tomás de Segovia / Juan Martín

Es curioso como Venancio un bilbaíno, que llegó a Segovia sin boina, imprimió un carácter ganador a la escuadra segoviana y nos hizo quitarnos de nuevo la boina imagina a la que hacía referencia párrafos atrás y ese miedo a salir fuera y desechar ese paleto complejo de inferioridad.

Aquella mañana nublada y lluviosa del primero de mayo terminó con el equipo en la fuente de Santo Tomás para disfrutar del trofeo internacional. Una celebración que dio paso a una tarde de gritos para concluir con la cena oficial en el desaparecido Restaurante Club Lago de Juanita y Lute. Poco recuerdo de la cena pero si del menú de aquella noche, con el típico cochinillo de la tierra, y unos pimientos rojos que a más de uno le dieron la noche en la larga, larga, larga noche de celebración por varias discotecas de la ciudad. Y una tuna femenina compuesta de holandesas que se unió a la fiesta. Fiesta que termino bien entrada la madrugada para un grupo de técnicos y jugadores que solo tuvieron unos pocos minutos para acicalarse y acudir a las consabidas recepciones oficiales. La Diputación de Segovia esperaba el entonces presidente de la entidad provincial, Atilano Soto, con una copa de champán al grito de “albricias por este triunfo”.

Jugadores del Caja Segovia celebran en el Restaurante Lago el título con la tuna / Juan Martín

Algunos de los protagonistas reconocían como se les saltaban las lágrimas al ver la redifusión de aquella final, hace pocas horas, en el canal Teledeporte de TVE. Lágrimas que quizá nos hagan recordar la desaparición del club, de la entidad patrocinadora del equipo Caja Segovia y de tantas y tantas personas que disfrutaron de esta parte de nuestra historia deportiva.

Aquel año, pocas semanas después, se logró las tercera Copa de España de manera consecutiva en Torrejón de Ardoz (Madrid) y en octubre la Copa del Mundo de clubes en Moscú. Pero eso lo recordaremos cuando toque. Ahora nos quedamos con el recuerdo de cuando fuimos reyes de Europa.

Daniel Ibañes celebra el título con un capote torero / Juan Martín

Juan Martín

Juan Martín

Juan Martín

Juan Martín

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

Último boletín

Emisoras

Elige una emisora

Cadena SER

Compartir

Tu contenido empezará después de la publicidad

Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?