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, 02 de de 2020

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La Ventana de la Memoria

Periodistas en la diana de ETA: López de Lacalle y Landaburu

Se cumplen 20 años del asesinato de López de Lacalle. Gorka Landaburu sufriría un año después otro atentado. Los dos eran grandes amigos. La vidua de López de Lacalle relata cómo fue aquel 7 de mayo y las dos décadas sin su marido

Se cumplen 20 años del asesinato de José Luis López de Lacalle. Este periodista, durante los años del franquismo, conoció la persecución por defender unos ideales por los que pasó cinco años en la prisión de Carabanchel por su militancia en CCOO y PCE. Durante la democracia siguió defendiendo, desde sus artículos en prensa, revistas y libros, los mismos ideales que le costaron la cárcel: los de la libertad y la democracia. ETA le asesinó un 7 de mayo de 2000 frente a su casa cuando volvía de comprar la prensa. Se cumplen 20 años.

En el capítulo 20 de ‘La Ventana de la Memoria’, abordamos el ejemplo de López de Lacalle y Gorka Landaburu, víctima de un atentado que a punto estuvo de costarle la vida. A pesar del mito que dice que muchos periodistas eran los perseguidos, la realidad no dice tal cosa. Solo unos pocos fueron perseguidos por ETA, como el recientemente fallecido José María Calleja y otro, López de Lacalle.

Mari Paz Artolazabal, su viuda, describe a su marido como “una persona muy positiva, y alegre, a quien le detuvieron por luchar por 20 días de vacaciones y subidas del salario base. Nos conocimos en un Aberri Eguna y nuestra relación de novios fue por carta y entre rejas, de San Sebastián a Madrid, después a Soria, Segovia, de ahí a Jaén, Palencia y a casa. Salió el 9 de octubre y el 30 nos casamos. Era una persona muy demócrata, siempre dejaba hablar a los demás”, añade.

Sobre el acoso que sufrieron por parte de ETA , Mari Paz asegura que “José Luis y yo políticamente éramos diametralmente opuestos, pero era muy respetuoso, siempre quitaba hierro a todo. Nos lanzaron cocteles molotov, pero él no le daba importancia, el intentaba mantener la alegría, su cara reflejaba paz. Insistía en que hay que arreglar las cosas con el diálogo, con la palabra”.

Sobre aquel 7 de mayo de 2000, Artolazabal relata “yo estaba operada de los hombros teníamos a su padre muy mayor en silla en ruedas y los fines de semana nos quedábamos nosotros a cuidarle. Le pedí que se quedara en casa porque me encontraba regular. Por la mañana se levantó a por el periódico. El que le disparó dos tiros le esperaba en los soportales de casa. Dos tiros y cuando cayó al suelo le remató con otros dos. Me dijeron que no estaba muerto. Quise ir a darle un beso, decirle cosas, pero no me dejaron”, lamenta

Al año siguiente, Gorka Landaburu, Otro periodista. “José Luis me dijo a mi y a mi hermano, también periodista, en el puente del 1 de mayo en Zarautz tomando el aperitivo. ‘van a por los periodistas, andad con cuidado’. Siete días después le asesinaron. Y un año después fueron a por mí”. Landaburu asegura que “yo nací en el exilio, mi aita fue vicelehendakari. Después volvimos a Euskadi. Franco mandó al exilio a mi aita pero ETA a mí no iba a mandar fuera, eso lo tenía muy claro. Siempre hemos llamado desde Cambio 16, -revista que dirigía-, al asesinato, asesinato, al crimen, crimen, no una ‘ekintza’ ". Narra las amenazas que sufrió durante años, “nos amenazaron en 10 días con dos cartas de ETA. Mirabas debajo del coche, mi hijo me comentó que había visto una diana con mi nombre en el centro, llaves que no eran mías en el buzón, corbatas negras… Tras el atentado les dije a los que intentaron matarme, que ‘me habéis fastidiado las manos, me habéis dejado casi ciego, pero no me habéis cortado la lengua. Y soy periodista. Me quedaré aquí hasta que consigamos la paz” Y lo conseguimos”, concluye

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