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Lunes, 25 de Mayo de 2020

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LA VENTANA DE CANARIAS

El confinamiento de Galdós para luchar contra el cólera

El autor de los Episodios Nacionales se confinó en 1851 durante seis meses en su finca familiar de Los Lirios para evitar contagiarse del cólera morbo

Durante su cuarentena contaba tan sólo con 9 años y confeccionó una maqueta que ya denotaba su prodigiosidad

Aunque nuestro confinamiento para combatir el coronavirus parezca más de una película de ciencia ficción que la propia realidad, lo cierto es que no somos los primeros en pasar varias semanas sin salir de casa para evitar la expansión de un virus. Uno de los novelistas más universales, Benito Pérez Galdós, ya estuvo confinado durante seis meses para luchar contra la epidemia del cólera morbo.

Lo hizo en 1851 en su isla natal en la casa familiar del Monte Lentiscal ubicada en Las Palmas de Gran Canaria. Según recogen los archivos históricos, el cólera morbo causó la muerte sólo en este municipio a más de 2.000 personas al extenderse rápidamente "por barrios y suburbios debido a la falta de condiciones higiénicas en las que vivía la población en aquellos tiempos". Es por eso por lo que siendo un niño el autor de los Episodios Nacionales junto a sus padres y hermanos abandonaron su residencia habitual en la calle Cano, ubicación actual de la Casa Museo que lleva su nombre, para recluirse en el campo en la finca de Los Lirios.

Según recuerda la sobrina bisnieta del novelista en La Ventana de Canarias, Caridad Pérez Galdós, su familia evitó que el cólera entrara en casa sobre todo porque se autoabastecieron con lo cultivado en la finca. "Tuvieron suerte porque no traían comida de la ciudad y se alimentaban con lo de la propia finca evitando así los contagios", asegura.

Aunque contaba sólo con ocho años de edad, Galdós aprovechó su cuarentena particular para desarollar su creatividad. "Durante esos meses aprendió a tocar el piano con sus hermanas, escribía en un pequeño escritorio y pintaba", apunta Caridad. Pero, sin duda, la muestra de que Don Benito era un auténtico prodigio fue una maqueta de una ciudad medieval que construyó confeccionándola con materiales reciclados como papel, cartón, madera, piedras, o barro y que aún se conserva. "Es un pueblo, con su castillo y su iglesia" y que se conserva intacta en esta finca cercana a la caldera de Bandama.

No hay ninguna obra de Benito Pérez Galdós en la que hable específicamente de este confinamiento, pero en la biografía del gran escritor confeccionada por Yolanda Arencibia se recoge que en dos de sus Episodios Nacionales, El Terror de 1824 y Zaragoza, sí que habla de la tragedia del cólera morbo y "quizá recogiera en ellos algunos de los recuerdos que pervivieron en su mente de aquel trágico año en su isla natal".



 

 

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