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Víctor Fernández: "El gol de Nayim fue la plenitud, nada más se podía alcanzar"

El entrenador zaragozano en el 25 aniversario de la conquista de la Recopa de Europa recuerda cómo comenzó aquel equipo histórico que consiguió en el Parque de los Príncipes de París el mayor hito en la historia del Real Zaragoza

Cada 10 de Mayo el zaragocismo celebra el mayor éxito en la historia del Real Zaragoza. La conquista de la Recopa de Europa en el Paque de los Príncipes de París al vencer al Arsenal con aquel inolvidable gol de Nayim desde medio campo y en el último segundo de la prórroga cumple sus bodas de plata.

Entonces y ahora Víctor Fernández era y es el entrenador del Real Zaragoza: "Va todo muy rápido, parece que fue ayer pero 25 años es una cifra my respetable. Todo va a un ritmo altísimo y todo esto te acerca al pasado pero el tiempo es el tiempo".

El Real Zaragoza alcanzó el cielo en una noche historía que supuso para ese equipo y para el propio entrenador "la culminación a nivel profesional a un trayecto que se había iniciado varios años antes desde que agarramos aquel equipo que estuvo a punto de descender y logramos salvar la categoría y que luego entró en Europa. Fuimos construyeno un equipo muy equilibrado con grandes jugadores y aquello fue el colofón, un broche de oro poder jugar en París contra el Aresenal fue la culminación de ese viaje; y la satisfacción y felicidad para todo el mundo y no solo a nivel profesional si no a nivel personal", pero aquel equipo no tuvo la continuidad esperada ya que "a partir de entonces no sé si acertadamente o no, iniciamos el trabajo en otro trayecto con gente joven. A nivel personal me provocó mucho dolor y tristeza tener que acometer otro proyecto con jugadores que luego también dieron muchísismos beneficios económicos al club pero el título a nivel profesional y personal lo fue todo. Como aragonés fue el triunfo de todo Aragón y como entrenador alcanzar un título europeo si no entrenas a un Real Madrid, Barça, Atlético de Madrid, Sevilla... es muy difícil, por eso fue tocar el cielo".

Ese Real Zaragoza, que maravillaba a todo el fútbol español por su apuesta por el balón y por el espectáculo se fue gestando mucho antes y con un apredizaje muy doloroso cuando perdió, injustamente, la final de Mestalla frente al Real Madrid con un arbitraje que todavía escuece entre la afición blanquilla: "Conocí pefectamente lo que es la derrota en una Copa del Rey en Valencia con el Real Madrid; ellos eran los favoritos pero el resultado no corresponde con lo que hiceron los dos equpos pero fue un buen apredizaje y dijimos que volveríamos y así lo hicimos al año siguiente y la culmiacion fue frente al Celta. Ese partido no mostró la diferencia que había entre los dos equipos, en liga que nos sé si les sacamos 20 puntos pero el partido fue a la prórroga y a los penaltis Esa diferencia no la mostramos en el campo y ecnontramos nuestra suerte en los penaltis. Fue el inicio del un camino muy exitoso, aprendimos a competir para ganar con mucha madurez y concentración aunque no mostraras tu mejor futbol. Aprendimos a ganar".

El principio de todo lo que todavía tenía por conseguir y vivir en una competición por delante de máxima exigencia y a su vez con cierto desconocmiento ya que "era un mundo nuevo y afrontamos la competición con mucha ilusión pero no sabíamos hasta donde podiamos llegar. La verdad que fue un regalo de Dios el poder recorrer ese camino que también tuvo momentos enormes de dificultad y tambien de brillantez y tuvo ese broche final en un escenario idílico como el Parque de los Príncipes y además fue en el ultimo suspiro con un gol desde medio campo que engrandece la leyenda y el mito de este partido y este equipo", recordaba el entrenador zaragozano que también subrayaba la dificultad de poder vencer a un club histórico como el Arsenal que "por nombre, historial y trayectoria era el favorito. Venía de ser campeón con jugadores muy cotizados y reconocidos en Europa. Era un desafío enorme al que supimos responder perféctamente y también jugamos con la tranquilidad de que no eramos los favoritos pero cuando uno afronta una final no piensa si es el favorito o tiene un papel secundario; sólo piensas en ganar pensando en los miles de aragones que fueron a París y sobre todo en los que se quedaron aqui. Fue una noche imborrable".

Cualquier zaragocista recuerda perfectamente donde estaba en el momento en el que Nayim abrió el cielo de París para la afición blanquilla, que ya venía arropando al equipo tiempo atrás: "En la final del Calderón el aforo estaba repartido entre las dos aficiones y en el calentamiento yo miraba a las gradas y no veía a nuestra afición. No sé que ocurrió que no veía a nuestra gente y sufrí un shock pero en Paris fue al revés. Durante el trayecto y al llegar al campo solo veía zaragocistas y no veía seguidores del Arsenal y pensaba que el campo estaría poblado solo de zaragocistas y que los ingleses estaban en inferiordad pero luego ves que hay un reparto equitativo en las gradas, pero recuerdo que nuestra afición se impuso siempre a la del Arsenal y es un recuerdo para mí imborrabe", como imborrable fue el primer gol del partido.

El argentino Esnaider abrio el marcador en la segunda mitad con un latigazo imposible para el meta Seaman aunque ese golazo quedó eclipsado por el tanto de Nayim aunque Víctor Fernández recuerda que "es un gol que corresponde a un crack como Juan, capaz de hacer ese giro y ese disparo con la violencia que lo hizo y como explotó porque era un momento decisivo en la segunda parte. Yo pensaba que el que se adelantara en el marcador tendría muchas posiblilades de ganar; nosotros jugamos mejor que ellos pero no fue suciente porque enseguida nos empataron. Fue un jarro de agua fría pero nos mantuvimos hasta llegar a la prórroga. Pasa a la historia el gol de Nayim pero el de Esnaider era de una belleza, plasticidad y de una agresividad en el disparo tremenda".

Ese tanto parecía que podía ser el de la victoria pero al partido todavía le quedaba mucha historia por escribir en una final que se empezó a vivir desde primera hora por las calles de París con miles de seguidores blanquillos desplazados a la capital francesa.

La fiesta fue dando paso a la tensión propia de una final con mayúsculas aunque el preparador aragonés parecía tranquilo, mucho más de lo que uno podría imaginar: "No es que no estuviera nervioso pero es lo que procedía. Jugar una final con tanta responsabilidad por la gente que está pendiente de tí y tanto sentimiento detrás de un grupo de futbolistas por un equipo que va a luchar por la gloria, tienes que transmitir la serenidad suficiente para superar esa responsablidad y dar lo mejor y, sobre todo tener la conciencia tranquila que lo das todo. Superamos momentos de mucha tension; el gol nuestro, el suyo, llegar a la prórroga, tuve que calmarme porque parecía que habíamos perdido la oportunida pero creo que lo conseguimos. El equipo tuvo una gran respuesta y fue en el ultimo momento del partido cuando encontramos nuestra recompensa".

Y esa recompensa llegó de las botas de Nayim. De su bota derecha marcando un gol que no solo es pura historia por su significado 25 años después, si no por como consiguió marcarlo. El destino aquella noche tenía escrito el nombre del ceutí, no se puede explicar de otra manera porque "se dieron todas las crucunstancia. Yo ya pensaba en los penaltis, pensar en unos jugadores para confirmalo con ellos para ver si estaban preparados. De hecho tome la decisión de que entrará Geli que era un especialista por Sanjuán y fue el destino porque la entrada de Geli suposuo que Nayim pasará al sector derecho y desde ahí es donde hizo su golpéo con su pierna buena y eso es el destino; eramos un equipo muy goleador y Nayim no habia metido ni un gol en la temporada y el destino le reservaba ese espacio para los dioses y para la gloria. Meter el gol como lo metió, desde donde lo metió y desde que posición. Yo pensaba en los penaltis y el gol se vivió como una explosión maxima de júbilo, era la plenitud, nada mas se podía alcanzar", para detallar también que "fue una explosión de alegría, de felicidad completa y absoluta de satisfaccion, de plenitud de júbilo y todo lo que uno puedde sentir dentro de sí mismo y sobre todo compartirlo con la grada que era un grito unánime de Zaragoza campeón. Hay que vivirlo, no tengo vocabulario suficiente para exprasar lo que sentimos".

Pero si la noche fue histórica en París, el recibimiento a los Héroes de París desbordó cualquier previsión en la calles de la capital aragonesa. Desde el aeropuerto hasta la Plaza del Pilar una caravana de miles de afcionados jalearon la llegada de los campeones de Europa: "Fue un momento único. He estado en algunas manfiestaciones com la del trasvase, he vivido la celebracin de la Copa del Rey un año anterior en el balcón del ayuntamiento, un pregón de Fiestas que me tocó hacer pero fue la mayor manifestación social que he visto en Zaragoza y en Aragón, en las caslles esa fue única. Por el número ya te dice todo porque se superaron las 300.000 personas. Me llamo la atencón como los padres sacaban a los niños aunque tanto tumulto podía ser ligeramente peligroso pero los padres fueron con los niños con las caras pintadas y con bufandas. Yo no sé si se va a repetir en esta ciudad pero si se repite que sea con un hecho reivindicativo como el sentirte zaragocista y sentirte participe de un éxito tan histórico y apoteósico".

Nada se puede comparar con aquellos dos días. Mucho menos si lo comparamos con el actual Real Zaragoza que poco o nada tiene que ver con aquel equipo campeón. El club vive su séptima temporada consecutiva en segunda división y actualmente conseguir el ascenso a primera división bien se podría comparar con aquella gesta de París. De hecho Víctor Fernández no duda en afirmar que "comparativamente sí que me lleva mi corazón y mi cabeza a vivir los momentos actuales con una responsablidad que es mayor a esa Recopa. Si tengo un segundo con aquel momento no soy capaz de verme más o menos reflejado. Estoy super responsabilizado por el mommnto que tengo que afrontar aquí en la historia reciente del Zaragoza. Si me voy mentalemnte atrás es como que no tengo responsabilidad porque es un hecho consumado que salió bien y ahora tenemos la incertidumbre por el drama a nivel social y tenemos ganas de que termine bien para la sociedad y en lo futbolístico con el el ascenso".

Probablemente el único nexo de unión entre un Real Zaragoza y otro, además del escudo, los colores y la propia afición que de nuevo se ha entregado a una causa común, es el propio entrenador. Víctor Fernández estuvo en París, está peleando por dejar a su Real Zaragoza en el sitio que merece y siempre estará en el corazón de todo el zaragocismo después de haber dirigido desde el banquillo más de 400 partidos al equipo aragonés: "Me ha tocado vivir este papel, he tenido la suerte que me ha ido basntante bien con momentos para todo. Es muy difítcil ser entrenador en tu tierra y tantos años y tantos partidos. Noto el cariño de la gente, yo trato de dar lo mejor de mí mismo para irme a casa con la tranquilidad que has intentado preparar al equipo lo mejor posible y dar aquello que logre emocionar a la gente con un fútbol que emocione y demostrar que se puede ganar así como hemos ganado en etapas anteriores y también vamos a ganar en ésta. Esa comunicacion sincera y honesta de corazón es lo que me permite llevar tantos partidos en Zaragoza, me imagino, no sé".

 
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