"Te duele mucho cuando la gente de la calle se lo toma a broma"
Belén Cabrera es enfermera en la tercera planta del Hospital Reina Sofía. Reconoce que atender a enfermos de Covid-19 es "muy duro física y psicológicamente". Confiesa que lo que más le preocupa es contagiar a su familia, a la que no abraza desde hace dos meses.

Belén Cabrera. Enfermera de la tercera planta del Hospital Reina Sofía de Córdoba, donde permancen ingresados los enfermos de Covid-19 / Cadena SER

Córdoba
Belén Cabrera es enfermera desde hace 21 años. Los últimos cinco los ha pasado en la planta de respiratorio del Hospital Reina Sofía de Córdoba. Como la del resto de sus compañeros, su vida cambió el pasado 10 de marzo. Ese día ingresó en el hospital cordobés el primer enfermo de coronavirus. Se llamaba Joaquín. Un día que Belén nunca olvidará. "Había muchos compañeros llorando porque no sabíamos a qué nos enfrentábamos".
Desde entonces han sido muchos los pacientes con Covid-19 que han pasado por la tercera planta del Reina Sofía, conocida como la zona cero, del coronavirus. La experiencia acumulada en este tiempo permite que Belén y sus compañeras se sientan ahora "más seguras". Además, "tenemos muchísimo material y estamos más protegidos", explica, mientras se deshace en elogios hacia su supervisora, Lola Ortiz que considera como "la capitana de nuestro barco" porque "ha luchado como una jabata para que no nos falte absolutamente nada". Si algo bueno ha traído el coronavirus a esta planta del Reina Sofía "es que nos ha hecho todavía más fuertes. El equipo que formamos es una gran familia en la que vamos todos a una" dice Belén, sin disimular un profundo sentimiento orgullo.

Belén Cabrera. / Cadena SER

Belén Cabrera. / Cadena SER
Belén ha atendido al programa Hoy por Hoy Córdoba horas después de una larga guardia nocturna que ha sido "un poco ajetreada porque hemos tenido varios ingresos". Visiblemente cansada, reconoce que "atender a un enfermo de Covid es muy duro física y psicológicamente". Pero, en seguida añade, "a la vez es muy reconfortante porque te conviertes en su amiga, en su psicóloga". Una labor de apoyo para el que reconoce que "no te preparan".
Nunca antes había ido con miedo a trabajar
Madre de un niño de 8 años y una niña de 6, Belén reconoce que nunca antes en sus 21 años de profesión había sentido miedo al ir a trabajar. Pero ahora "siento más miedo por ellos que por mí", confiesa. En definitiva, añade, "yo sabía los riesgos que conllevaba esta profesión".
Afortunadamente, ningún profesional de los que trabaja en la tercera planta se ha contagiado hasta ahora. Su principal herramienta para lograr que esto siga así son los equipos de protección individual, los ya famosos EPI, que han de enfundarse cada día, lo que según Belén "es un suplicio porque es como estar en una sauna".
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Hoy por Hoy Córdoba. Entrevista a Belén Cabrera, enfermera en la planta de los enfermos de coronavirus
"Te duele mucho cuando la gente de la calle se lo toma a broma"
Después de muchas noches sin dormir "pensando que podía contaminar a mi marido o a mis hijos"; después de dos meses sin poder abrazarles por miedo a contagiarles, Belén reconoce que siente "mucha pena" cuando ve a la gente que sale a la calle sin respetar la distancia de seguridad o sin mascarilla. "Te duele mucho cuando la gente de la calle se lo toma a broma". Y añade: "A vosotros os traía yo al hospital para que veáis lo que es estar solo en una habitación y los dramas que aquí se viven".
Tras dos largos meses en la primera línea de lucha contra el coronavirus, Belén Cabrera está convencida de que "le quedarán secuelas". Pero añade, "nunca nos vamos a rendir, porque los pacientes son lo primero, nos cueste lo que nos cueste". Un mensaje que demuestra la vocación que mueve a estos profesionales que hoy, precisamente, celebran el Día Internacional de la Enfermería.
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