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Martes, 02 de Junio de 2020

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El calígrafo arandino que lleva 32 años en Estados Unidos

Los estudios llevaron a Ramón a Estados Unidos tras dejar su amada panadería 'La Rosario'. Sigue viniendo a su tierra, y ahora vive en el país más afectado del mundo por la crisis del coronavirus

Ramón posa con su mascarilla en las calles de Nueva York

Ramón posa con su mascarilla en las calles de Nueva York / Imagen facilitada

Ramón Abajo ('Moncho') es arandino y lleva 32 años en Estados Unidos, cuando llegara a Los Ángeles a dar clases de español. Hace 12 se movió a Nueva York, impulsado por ese sueño americano que le hizo no solo crecer, sino quedarse y formar una familia. “Aranda lo teníamos trillado, tuvimos la oportunidad de dar el salto, estuve en Londres y California y ahí ya fue todo seguido”, cuenta. Ahora, a miles de kilómetros de su tierra natal, vive esta pandemia en el país con más decesos y contagios del mundo.

Moncho sabe lo que es la cultura del esfuerzo. Sabe lo que es estar entre harina. Su familia ha regentado durante años la famosa panadería arandina 'La Rosario'. Pero él, aún sabiendo lo que honra un trabajo de estas características, quiso lanzarse al mundo internacional. "Tras 15 años dando clase de informática en EEUU, puse en marcha un proyecto que estaba haciendo, un programa de software educativo que vendí, y después de eso como vivía cerca de la sociedad de caligrafía, y como lo hacía medio bien, me puse con manuscritos manuales y medievales, incluso trabajando con empresas españolas y desde entonces aquí estoy. Tengo varios becarios españoles, y ahora estamos ilustrando uno de los manuscritos más importantes de México", detalla Abajo.

Y es que el trabajo de calígrafo es importante y destacado, como cuenta este arandino emigrado. "No hay competencia, por ejemplo en la Casa Blanca hay ocho calígrafos, hace unos años se les intentó emplazar por un sistema informático y al echar cuentas vieron que no era viable", asegura.

Moncho tampoco se esconde. Echa mucho de menos su tierra, por eso puntualiza. "Echo de menos mi país y mi tierra, por eso voy los veranos, soy de varias cofradías y de la peña El Chilindrón -a la que llevó a desfilar a tierras americanas, por cierto-, he querido mantener en mi vida mi hogar porque me ha dado la gana, hubo gente que cuando vinimos a dar clase lo digirió bien y mal, y claro que echo de menos la buena comida y bebida, las relaciones sociales... Somos un país insuperable y eso hay que decirlo", recuerda orgulloso.

Y con tanta charla casi se nos olvida preguntarle por el tema del momento. El maldito coronavirus. “En EEUU el porcentaje de muertos e infectados es muy alto en un sitio, y muy bajo en otro, pero proporcionalmente tenemos menos que en España. Los primeros días hartó la prensa con las fosas comunes, todo fue espeluznante, pero después de este gran choque la cosa en Manhattan -la zona más afectada- ha mejorado, ayer vi a gente en una terraza tomando algo, mi amigo Lolo abrió su restaurante, y se ve todo ya con más optimismo", asevera.

Y es que dice vivir "con angustia" las noticias que le llegan de su país, donde el confinamiento supera los 50 días. En tierras americanas, sin embargo, "se ha cerrado todo pero se ha permitido que la gente se mueva y sea responsable. Y eso hace que la neura se despeje", sentencia.

Para despedirse, Moncho nos recita una copla. Y de alguna manera nos ha hecho viajar. Nos ha recordado que vaya donde se vaya, el buen corazón, las costumbres y el sentir de su querida Ribera del Duero, nunca se pierde. Y el buen humor, tampoco.

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