Lunes, 06 de Julio de 2020

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Empezar a ser médico en mitad de una pandemia

Andrés y Dunia, dos jóvenes residentes del Puerta del Mar narran su experiencia luchando contra el coronavirus en el hospital

Andrés Trillo y Dunia Collazo son dos residentes de primer año en el Hospital Puerta del Mar. Hace ahora justo un año empezaron su formación como internistas tras una sacrificada preparación de seis años de carrera y aprobar el examen MIR.

Pasaron de los libros a atender a pie de cama, de resolver casos clínicos plasmados en un cuaderno a atender a los pacientes, a sus familias, a lidiar con la responsabilidad y con la presión propia de un médico. Algo ya de por sí complicado para un novato, que se torna aún más difícil al encontrarse en medio de una pandemia sin precedentes en el mundo. Como debutar directamente en la final de la Champions League.

De cero a cien. Han pasado de ser estudiantes rebosantes de hambre e ilusión a ser uno de esos muchos trabajadores esenciales que hay en Cádiz y que luchan contra la enfermedad en los hospitales. Ambos han explicado cómo está siendo la experiencia de vivir con el virus desde el lugar donde se le combate. Algo que no olvidarán en la extensa carrera profesional que les queda por delante. 

Andrés Trillo es malagueño, de padre facultativo, con lo que "lo de ser médico le viene en la sangre". Hizo el grado en medicina en la Universidad de Cádiz y tomó la decisión de quedarse aquí para hacer la residencia. Dunia Collazo es de Vigo y es la primera médico de su familia. Hija única, aunque con muchas amigas que se quedaron en el norte echándola de menos. "Siempre quise ser médico, no sé muy bien de dónde me viene, pero tengo la vocación", subraya.

Los dos jóvenes coinciden en la sensación de incertidumbre que experimentaron los primeros días en los que el covid-19 se manifestó en la provincia de Cádiz. A los nervios e inseguridades propias de quien acaba de empezar a ejercer se unieron las imágenes de las plantas del hospital llenándose de enfermos. "Nos vimos desbordados en la planta, muchos pacientes, muchas dudas sobre cómo acercarte a ellos..." relata Andrés.

Ninguno de ellos se siente cómodo con la expresión 'héroes' para referirse a los sanitarios. No rehusan de que les llamen así, pero ambos residentes prefieren que lo que quede por encima de todo sea que están cumpliendo con su trabajo, como cualquier otro trabajador.

"Creo que simplemente somos personas que hemos estudiado para algo e intentamos trabajar en ello de la mejor forma que podemos", asegura Dunia. Andrés también simplifica, desde la humildad, su labor vocacional en la primera línea del hospital: 

"Nosotros como médicos nos hemos formado para curar a la gente, ha habido un problema con la salud y como profesionales hemos intentado hacerlo lo mejor que podemos. Si hubiera habido una guerra los soldados habrían sido los héroes, o si hubiera habido problemas en las calles lo habrían sido los policías. Simplemente hemos hecho el trabajo que teníamos que hacer", resalta.

Ellos mismos se impactaron de la soledad y la dureza que acompaña a esta enfermedad. Aunque no tuvieron miedo de las consecuencias ante un posible contagio, son conocedores de primera mano de lo que provoca el coronavirus. Es más, Andrés cree que la ciudadanía "no es consciente de que el coronavirus sigue ahí. Lo hemos conseguido frenar, pero sigue ahí, y no sabemos si habrá otro repunte. Hay mucha gente que no sabe realmente lo que es".

Los aplausos a las ocho de la tarde les pusieron "los pelos de punta y les saltaron las lagrimas", una sensacion comparable "a cuando consigues curar a un paciente", coinciden.

De entre toda la vorágine vivida en el hospital, Dunia se ha guardado para siempre un momento muy feliz vivido en el centro, el día que le dieron el alta "a una paciente muy joven que estuvo ingresada desde el principio y, además tuvo muchas complicaciones. Le hicimos un pequeño paseo y le aplaudimos, me quedo con eso".

Andrés prefiere quedarse con la sensación de ver cómo la planta se iba aliviando e iba remitiendo el número de pacientes; "El hospital se estaba llenando entero de esta enfermedad, y cuando ves que cada vez hay menos ingresos y más altas, y te ves pasando la epidemia, te das cuenta que merece la pena ".

Empezar a ser médico nunca es fácil. El mundo de la sanidad requiere de mucho aplomo, conocimiento y seguridad; algo que indudablemente se obtiene con los años. Empezar a ser médico en una pandemia es aún menos sentillo porque pone a prueba la valía, la vocación y hasta los ánimos de cualquiera. Andrés y Dunia saben lo que es. Son médicos y, ahora, están más seguros de eso que nunca.

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