Jueves, 09 de Julio de 2020

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El niño que pasó su infancia en una isla desierta de Canarias

Agustín Demetrio Pallarés es el hijo del farista de la isla de Alegranza, pasó toda su infancia junto a su hermana y su madre en un paraíso natural deshabitado a orillas del océano Atlántico

Agustín Demetrio Pallarés junto a su familia en el islote de Alegranza

Agustín Demetrio Pallarés junto a su familia en el islote de Alegranza / Agustín Demetrio Pallarés (Facebook)

En el extremo septentrional del Archipiélago Chinijo, al noreste de Lanzarote, se encuentra la isla de Alegranza. Un paraíso natural deshabitado a orillas del océano Atlántico. Un islote de belleza exhuberante al que es imposible acceder sin autorización específica y donde está prohibido incluso fondear. En ese entorno salvaje pasó su infancia Agustín Demetrio Pallarés, el hijo del farista de Alegranza.

Muy pocos niños han pasado su infancia en una isla desierta, Agustín Demetrio Pallarés es uno de ellos. "Guardo unos recuerdos maravillosos. Viví con mi padre, mi madre y mi hermana desde que los dos meses hasta que cumplí los once años", explica Agustín. "Los capitanes de los barcos se guiaban por la cadencia de destellos de los faros, mi padre se encargaba de mantener el faro de Alegranza", recuerda.

El faro de Punta Delgada está ubicado en la parte de la isla donde las mareas son más intensas / Cadena SER

Aunque el tiempo pasa muy lento en una isla desierta, -la visión detenida del tiempo que literatiamente inauguró en La Graciosa Ignacio Aldecoa-, su infancia en Alegranza fue muy feliz. El impacto del mar contra las rocas daba la medida del tiempo. "Nos despertábamos en Punta Delgada con el rugido del embravecido, parecía que las olas inmensas de quince metros pasaban por encima de la casa", recuerda Agustín. Escucha la entrevista completa en Hoy por Hoy Lanzarote aquí:

"Me dormía con el sonido característico de las pardelas que regresaban de su ronda nocturba en busca de alimento para sus crías, en los riscos de Alegranza anidaban miles de pardelas", recuerda Agustín. El mayor terror era el sonido de los bombardeos cerca del Roque del Este, a pocas millas de Alegranza, un campo de pruebas militar durante el régimen de Franco. "Los aviones pasaban por la noche cerca de nuestra casa, guiadas por el faro, veíamos las caer en el mar, era terrorífico siendo un niño", recuerda Agustín.

"Teníamos gallinas y cinco o seis cabras que venían a la casa, les dábamos agua y un poco de millo y las ordeñábamos. Luego iba al mar a pescar unos pulpos, unas viejas o unas lapas y se las llevaba a mi madre para hacer la comida más fresca que alguien se pueda imaginar", explica Agustín. "Guardo unos recuerdos maravillosos y me siento un privilegiado. "Mi padre escuchaba todo el día la radio, la BBC de Londres y una emisora en francés que emitía desde Marruecos, allí aprendió a hablar inglés y francés", recuerda Agustín. No en vano, ambos han destacado por sus investigaciones autodidáctas con un rigor intelectual y metodológico indiscutible.

Agustín Demetrio Pallarés es el niño junto al de gafas, su tío Ginés, que junto a los demás estaban haciendo en esos momentos una visita a la casa. Agustín Pallarés padre es el de la izquierda, el más alto / Agustín Demetrio Pallarés (Facebook)

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