Jueves, 09 de Julio de 2020

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DESESCALADA

La isla desierta vuelve a abrir

El islote de Lobos comienza a recibir sus primeros visitantes tras entrar Fuerteventura en la Fase 2 de la desescalada

Alfredo, uno de los seis vecinos que residen en Lobos, ha recibido "con alegría" la visita de algunos conocidos tras casi tres meses de confinamiento

Tras dos meses y medio de cuarentena, los primeros visitantes ya han comenzado a llegar al islote de Lobos, otro de los pocos lugares del país libres de coronavirus durante toda la pandemia. El confinamiento obligó a cancelar cualquier conexión con este paraje natural que debe su nombre a la gran colonia de focas monje que habitaron el lugar hasta su extinción. Pero ahora, tras la entrada en Fase 2 de Fuerteventura, el Cabildo ha reabierto el acceso público.

Y más allá de pertubar su tranquilidad, la llegada de las primeras embarcaciones ha dado cierta alegría a uno de los escasos seis habitantes de esta joya de aguas cristalinas y roca volcánica. "Esto es bastante aburrido, aunque tenga mi casa al lado del mar". Lo dice Alfredo, patrón de barco de 60 años que durante el estado de alarma se ha convertido en el suministrador de alimentos de sus vecinos, ya que por su profesión ha sido el único que tenía permiso para poder ir hasta Corralejo donde está la cofradía. "Aunque la primera semana vino la Guardia Civil con algunos víveres, ya después iba yo hasta Fuerteventura para traer lo que les hiciera falta a los vecinos", ha añadido en La Ventana de Canarias este marinero que si el mar y la meteorlogía se lo permiten sale a faenar cada día con su barco de seis metros de eslora llamado Emilito. Y es que en Lobos no hay supermercados, ni farmacias ni nada que se le parezca.

Alfredo y sus vecinos viven a 200 metros unos de los otros en casas centenarias que fueron levantadas por sus antepasados, también marineros, y que han ido heredando de generación en generación. Casas sin balcones para salir a aplaudir, pero que no ha impedido que los habitantes de Lobos también se hayan acordado de los sanitarios que en estos tiempos de pandemia han estado luchando contra la COVID19. "A pesar de no salir a aplaudir reconocemos su labor y ojalá les ayuden con todo lo que están reivindicando porque se lo merecen", añade este pescador.

Durante el confinamiento "las redes sociales, el 4G y el Whatsapp" han permitido a este patrón, que lleva 40 años junto a su mujer, mantener el contacto con sus hijos a los que ha visto de forma ocasional cuando ha ido hasta el norte de Fuerteventura con su barco para dejar la pesca del día. Y lo que le cuentan sobre el coronavirus también lo comparte con sus otros cinco vecinos. 

Pero dice Alfredo que si algo bueno ha tenido esta cuarentena en la que no se ha visto a ningún turista adentrarse en este Parque Natural durante casi tres meses, es que Lobos ha vuelto a recuperar la limpieza de sus aguas. "A nuestras costas arribaban muchas maderas y plásticos y hemos recuperado mucho nuestra fauna", puntualiza.

Ahora, aunque Alfredo se haya convertido en su particular Robinson Crusoe, los habitantes de Lobos esperan que cuanto antes se recupere una nueva normalidad en la que volver a sentirse más acompañados.

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