Viernes, 10 de Julio de 2020

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Coronavirus Covid-19

La falta de recursos sanitarios ha incidido en la alta mortalidad durante la pandemia en Segovia

La Mesa en defensa de la sanidad pública ha realizado un balance de cómo ha afectado la crisis sanitaria a la provincia. Apuestan por la rehabilitación del Policlínico para tener con urgencia una segunda infraestructura hospitalaria

La Mesa por la Sanidad Pública aboga por la recuperación del Policlínico como segundo hospital para la provincia

La Mesa por la Sanidad Pública aboga por la recuperación del Policlínico como segundo hospital para la provincia / Radio Segovia

La Mesa por la Sanidad pública de Segovia ha realizado un balance de cómo ha soportado el sistema los efectos de la pandemia en la provincia. El balance pone de manifiesto el bajo número de camas en un solo centro asistencial con 263 camas para hacerle frente, lo que suponía la tasa más baja de camas hospitalarias de toda Castilla y León, 170 por 100.000 habitantes, bien por debajo de la media de la Comunidad que era entonces de 212 camas/100.000 (excluidas maternidad, pediatría y psiquiatría en ambos casos). Parejo a este dato, sus únicas 10 camas de UCI correspondían a una tasa de 6.48 camas/100.000 habitantes, lejos de las 8.98 de media de CyL, y las 10.3/100.000 del territorio español.

En cuanto a profesionales, baste anotar que también se enfrentaba la crisis con las menores tasas de médicos activos de CyL, 395/100.000 habitantes, frente a los 447 de media de CyL, y de enfermeras, 500/100.000 habitantes, muy lejos de las 689/100.000 de nuestra Comunidad.

En un tiempo récord se pasó de los 34 pacientes ingresados por covid-19 el 18 de marzo, a los 312 confirmados, más las decenas de ingresados aislados y pendientes de confirmar, del día 30, y los 317 del 2 de abril, techo de ocupación de esta ola de la pandemia. Paralelamente, sus 10 camas de UCI se multiplicaban y llenaban hasta las 24 plazas con nuevos respiradores, y se creaba de la nada una Unidad de Intermedios de Neumología con mascarillas de bricolaje. En ese tiempo el hospital se vació literalmente del resto de patologías, para dar cabida y sumar camas por encima de sus posibilidades, llenando hasta el salón de actos, las cafeterías y espacios anejos, el gimnasio de rehabilitación, y la planta de psiquiatría, mientras que una gran parte de su personal, de todas las especialidades y plantas, dejaba el trabajo propio de su ocupación y formaba los equipos covid-19 para poder sobrevivir, trabajando juntos en turnos de 12 h, más guardias, 7 días a la semana, y sin apenas descanso.

La Atención Primaria, ya diezmada antes de la llegada del coronavirus, se organizó de forma milagrosa para atender al 80 % de los contagiados, menos y más graves, mientras continuaba la atención como podía del resto de patologías. Desde al menos el 20 de marzo Segovia encabezó la tasa de enfermedad más alta de la Comunidad, con 723 casos/100.000 habitantes, frente a los 404 casos/100.000 hab de media en CyL, y todavía hoy la lidera, con una incidencia actual (25 de mayo) de 5.106 casos/100.000 hab (frente a los 2.831 actuales de media en CyL).

Para el 31 de marzo, con el hospital colapsado se derivaban pocos pacientes a otras provincias, se montó un hospital de campaña vacío, sin dotación de personal ni de medios, mientras que en Valladolid se instaló uno que sí disponía de tres sanitarios por cada 25 pacientes, de personal auxiliar, de camas y de oxigenoterapia, al que tampoco se podían enviar pacientes de planta ordinaria.

La mortalidad específica por covid-19, sólo la diagnosticada por PCR positiva, es de 313.02 fallecimientos/100.000 habitantes en Segovia, que más que duplica la media CyL, de143.03/100.000. En ausencia de un análisis definitivo más completo y específico para covid-19, podemos comparar también la tasa de mortalidad por todas las causas en el primer cuatrimestre del 2020, que ha sido de 878/100.000 habitantes en Segovia (la media del mismo cuatrimestre de 2017 a 2019 fue de 446/100.000), mientras la de CyL en el mismo primer cuatrimestre del 2020 fue de 658/100.000 habitantes.

Respecto a la mortalidad total en residencias ha sido en el primer cuatrimestre en Segovia de 4.16/1.000 residentes (1.7 de media de ese mismo cuatrimestre de 2017 a 2019), y la media en la Comunidad ha sido de 2.51/1.000 residentes. La mortalidad hospitalaria por covid-19 hasta ahora, del 18.32 %, sin embargo, es algo menor que la media de la Comunidad, del 19.24 %, y que una parte de sus hospitales, lo que subraya el trabajo titánico y el buen hacer de los profesionales en condiciones adversas.

En cuanto a profesionales contagiados y, por tanto, causando baja, de todas las categorías, es del 12.92 % en Segovia (sólo con PCRs positivas, que infravalora bastante el total, ya que los diagnosticados por serología, que también figuraban, a mayores, no aparecen ya en la web de datos abiertos Sacyl), mientras que la media en profesionales de la Comunidad es del 5.32 %.

Más allá de la alta tasa de incidencia de la enfermedad en Segovia, que en gran medida pudo condicionar el estallido y colapso inicial de todo el sistema, la Mesa por la Sanidad se pregunta sobre la relación entre la escasez de medios disponibles y los resultados en mortalidad de la provincia. Sin evidencias de que la letalidad viral sea distinta en el resto de provincias de la Comunidad, y con el conocimiento científico del momento circulando de forma instantánea por los equipos covid-19, es difícil no achacar a un sistema insuficiente una parte importante del exceso de mortalidad. La escasez de UCIs, seguramente, produjo la pérdida de oportunidad, independientemente de la edad, a pacientes hospitalizados con deterioro rápido y severo.

En resumen a tenor de todos estos datos la Mesa asegura que “la inequidad del sistema sanitario de Castilla y León para la población de Segovia, que dispone de menos medios, en camas y en personal, que el resto de la Comunidad. La llegada de la pandemia covid-19 sólo lo ha puesto dramáticamente sobre la agenda, y requiere una solución inmediata, tanto en camas como en persona”.

Por otra parte “la escasez de camas del área sanitaria en el inicio de la pandemia, resultado de las decisiones de los gobiernos de Castilla y León en materia sanitaria, y de los recortes presupuestarios de la década previa, como factor predisponente para la mortalidad total del área, dado que una parte de la población no pudo acceder, o acceder a tiempo, al nivel necesario de cuidados. Los recortes matan. Y Segovia necesita, ya, un segundo hospital”.

Y por último “la falta de agilidad de la Consejería de Sanidad para gestionar en red los recursos disponibles en los otros hospitales de la Comunidad que, mientras Segovia colapsaba a lo largo de dos semanas, seguían con camas hospitalarias y camas de UCI disponibles, y que si se hubiera hecho a tiempo, probablemente, hubiera podido compensar, en parte, la inequidad de partida. Por lo que consideran que sería inadmisible que esto pudiera volver a ocurrir, en caso de un repunte de la pandemia”.

En resumen la Mesa por la sanidad pública denuncia los constantes recortes en materia de recursos humanos y materiales que han puesto de manifiesto la escasa dotación de la provincia. La superación del colapso sanitario público se ha debido a la entrega de los profesionales por encima lo que podía exigírseles en cumplimiento de sus obligaciones. Muchos de ellos han contraído la enfermedad o incluso han fallecido, mermando los recursos humanos del sistema y siendo uno de los colectivos más expuestos al contagio. En muchos casos por la falta de elementos de protección y la falta de test cuya responsabilidad en primer lugar es de la comunidad autónoma, de Castilla y León.

El estrés soportado por todos los trabajadores del sistema no puede volver a producirse por lo que se reclama una mejor planificación para poner sobre la mesa una mejor dotación de personal que conlleven una mejora en las condiciones laborales incluida la retribución.

Se reclama una apuesta por la Sanidad Pública par que no se sigan derivando servicios al ámbito privado. Las pruebas diagnósticas deben ser realizadas con recursos públicos, en tiempo y plazo adecuados y las intervenciones quirúrgicas no pueden ni deben demorarse más de lo razonable, ni externalizarse a clínicas privadas que lo único que hace es clasificar a los ciudadanos en función de su renta y les arrebata el derecho a una vida sana y protegida.

También se pide un refuerzo de la Atención Primaria, que tantos recortes ha sufrido, y que va a ser de vital importancia durante lo que queda de pandemia además se ha de reforzar el servicio de UCI, las camas hospitalarias deben ser suficientes y Segovia muestra una excepcional carencia al no contar con un segundo hospital y tener una ratio claramente inferior al resto de la comunidad. Por este motivo aseguran que debe ser prioritario este segundo hospital para la provincia y apuestan de manera decidida por la recuperación del Policlínico como mejor opción.

El modelo de atención socio-sanitaria de las residencias ha demostrado ser un modelo fallido así como la gestión de la dependencia, de los que la Junta de Castilla y León ha presumido. Los supuestos “hogares” olvidaron el perfil de aquellos que iban a ocuparlos: personas de más de ochenta años en su mayoría, con pluripatologías y necesidad de cuidados sanitarios y de personal especializado (geriatras, médicos, etc,.). Desgraciadamente estos centros se han convertido, gracias a normas legislativas autonómicas “ad hoc”, en un nicho de negocio floreciente de capitales, que han utilizado a los residentes como rehenes de suculentas plusvalías a repartir entre los accionistas de sus empresas, multinacionales en la mayoría de los casos.

Segovia Rural. Los pueblos de Castilla y León están comenzando ya la desescalada pasando a la Fase 1, en el camino de volver a una nueva “normalidad”. Por ello poden que la actividad sanitaria recupere esa “normalidad” para la tranquilidad de la población y la atención de sus afecciones. Cada zona básica de salud tiene su propia realidad, y por tanto habrá que avanzar teniendo en cuenta las circunstancias de cada una de ellas.

Esta “normalidad” pasa por dotar a cada zona básica de los recursos humanos y materiales necesarios y suficientes para un mejor desarrollo de su actividad como internet, en consultorios o ambulancias que garanticen la atención de las personas, con independencia del pueblo, barrio o localidad en la que residan. Para concluir que se precisa de una planificación con antelación de estos recursos y de la fidelización de profesionales con contratos de trabajo dignos y estables.

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