Lunes, 06 de Julio de 2020

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Los "centinelas de la ilusión" volvieron a la calle

Tras casi tres meses sin poder volver a la actividad, los vendedores de la ONCE han podido regresar a la calle

Un hombre pasa junto al quiosco de la ONCE

Un hombre pasa junto al quiosco de la ONCE / Jesús Hellín (Europa Press)

A Eva Chouza, vendedora de la ONCE en Cádiz desde hace 15 años, esta mañana se le ha formado cola en su kiosko de la Avenida del Guadalquivir. "Había ganas", dice, cuando le preguntamos por el número de clientes que han acudido a comprarle alguno de sus productos.

Eva ha contado en directo en Hoy por Hoy Cádiz cómo ha sido esta vuelta a la actividad, después de tres meses en casa "que se han hecho difíciles por estar encerrado en casa, cuando estás acostumbrado a estar siempre en la calle".

Ella ha sido una de los más de 1.100 vendedores de la ONCE que han vuelto a vender, a saludarse con sus vecinos y clientes y, en muchas ocasiones, amigos después de muchos años de verse a diario.

La voz de Eva Chouza lo decía todo, estaba eufórica por poder regresar. También lo estaba Julia, una clienta que, en directo, ha acudido para comprar un 'Tríplex de la ONCE'. "No ha salido premiado", decía Eva, que en mitad de la llamada ha ido narrando el proceso mientras le preguntaba a Julia "¿Qué tal estás?, ¿la familia bien?".

Y es que la relación que terminan por fraguar con sus clientes es muy estrecha. El director de la ONCE en Cádiz, Alberto Ríos, ha apuntado que muchos vendedores han mantenido el contacto con los vecinos a través de WhatsApp. Estos "centinelas de la ilusión", como les ha llamado, suponen compañía, diálogo y, en muchas ocasiones, son las únicas personas que tienen un trato diario con personas mayores que acuden a llevarse su boleto.

Han regresado bajo estrictas medidas de protección que "han dificultado un poco el trabajo", según Eva; aunque son necesarias, subraya. Gel, mascarilla, guantes y mamparas para quienes no disponen de un kiosko son ahora compañeros en el día a día de los vendedores de la ONCE, que ansiaban regresar a su lugar, donde son felices y hacen felices a los demás.

El premio no ha tocado mientras Eva estaba en directo, pero su positivismo, su desparpajo y su naturalidad hacen que se comprenda fácilmente por qué cuando esta mañana ha subido la pequeña persiana de su cabina, se le ha empezado a agolpar gente. Primero, para saber cómo estaba y, después, para seguir probando suerte.

 

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