Miércoles, 27 de Enero de 2021

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¿Es posible perder grasa localizada?

Pese a estar en medio de una crisis sanitaria, hay quienes intentan vender productos, ejercicios y métodos que prometen cambiar ciertas zonas de nuestro cuerpo

Las promesas no son ciencia, el marketing tampoco. No hay día que no nos encontremos por redes sociales o en otros soportes mensajes de tipo: "pierde tu grasa localizada o muestra este verano tu tableta". "Si una revista publica información realista nadie la compraría. Lo que vende es: ¡Podéis tener este cuerpo en dos semanas! Eso es mentira", admite Guillermo Alvarado, entrenador personal en València, director de PERFORMA y autor del libro Entrena bien, vive mejor.

Recibimos publicidad milagrera carente de evidencia científica que promete y genera expectativas y frustración a las personas, sobre todo, de cara a verano lo que "vende" es la mentira de la operación bikini, ese marketing bien montado, del que se lucran los que lo promueven y que se nutren de generar expectativas, insatisfacción y jugar con la salud de la gente. "Las personas parecen creer que somos una figura de piedra a la que se da forma, y puedes ir limando o picando una zona determinada. Pero somos más bien como un globo, igual que no puedes hinchar solo una parte del globo, tampoco puedes desinflar solo una parte", afirma Jorge García Bastida, doctor en Alto Rendimiento y profesor de la UNIR. Frente a todo esto, ya existen campañas como #NiBikiniNiBikino, promovidas por profesionales de la salud física y mental, cuyo objetivo es crear un nuevo lenguaje, diferente al de la "operación bikini" y a la obsesión por adelgazar en estos meses con el fin de tener un cuerpo "ideal".

Uno de los objetivos que busca mucha gente en esta época estival y, aunque estemos en medio de una crisis sanitaria, recordemos que la COVID 19 no se ha ido, es perder grasa localizada. "Cada persona nace con unas cartas que marcarán aspectos como puede ser su altura, pero también predisposición para acumular más o menos grasa y dónde. Esas cartas marcarán nuestra vida, y de nosotros depende lo bien o mal que juguemos con ellas. Lo más importante es saber que no las podemos cambiar, pero sí conocerlas, ser consciente de nuestras facilidades, dificultades y límites, y tomar decisiones en función de ello", subraya el director de PERFORMA.

Visceral vs cutánea

Grasa visceral y subcutánea no son lo mismo. "La grasa más peligrosa parece ser la abdominal concretamente la grasa visceral abdominal. La grasa visceral es la que recubre los órganos, mientras que la grasa subcutánea es aquella que podemos "pellizcar, lo que normalmente conocemos como "michelines", explica Jorge García. "La grasa subcutánea debe convertirse en ácidos grasos para poder pasar a la sangre y de ahí a donde se necesite. Todos los nutrientes están a un latido de distancia del lugar donde sean necesarios. Imaginad una obra que requiere ladrillos, y todos los ladrillos debieran pasar por la central. Daría igual que el lugar donde se fabriquen esté cerca o lejos de la obra donde se van a utilizar. Ocurre lo mismo con la grasa subcutánea. A través de la lipólisis los triglicéridos existentes en la grasa subcutánea liberan ácidos grasos que pasan al torrente sanguíneo, de ahí al corazón, y de ahí a donde sean necesarios. Por tanto, la cercanía entre el lugar de donde se obtienen, y el músculo donde se va a utilizar como fuente de energía, es irrelevante", añade Alvarado.

Grasa, un almacén de energía

Se han realizado investigaciones en las que se deja ver que los ejercicios por zona corporal específica no afectan la grasa subcutánea de esa zona concreta. Dicho esto, la grasa la necesitamos para vivir. La grasa es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. No deja de ser el almacén de la energía que necesitaremos predominantemente durante la mayor parte del tiempo y actividades.

"Existe un margen de oscilación saludable, por encima del cual aumenta el riesgo de padecer ciertas enfermedades y el riesgo de muerte prematura, pero también por debajo. En las mujeres un porcentaje demasiado bajo de grasa tiene como principal problema la cascada hormonal que acaba derivando en la amenorrea o pérdida de la menstruación, mientras que en los hombres puede haber problemas también de carácter hormonal que afectan al correcto funcionamiento de todo el organismo, también al rendimiento deportivo y la recuperación", finaliza Alvarado.

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