Martes, 29 de Septiembre de 2020

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Crisis económica coronavirus Covid-19

Los estudios de grabación temen que la parálisis de los directos deje a los músicos "sin un fin para grabar"

El sector afronta una crisis que pasará por la reconversión hacia servicios de 'streaming' y bajada temporal de tarifas

Control de un estudio de grabación

Control de un estudio de grabación / Cadena SER

Con el Estado de Alarma decretado por el gobierno central, los estudios de producción y grabación musical vieron paralizada su actividad por completo. El sector viene arrastrando desde hace más de una década una bajada de la rentabilidad por la contracción de la industria discográfica, el acceso a tecnologías de home-recording y la bajada generalizada de precios por sus servicios.

Una transformación que, no obstante, ha permitido a multitud de bandas independientes acceder a instalaciones y sonidos que jamás hubieran soñado en los años dorados de la industria. Ahora, ingenieros de grabación, mezcla y mastering; asistentes, técnicos, booking managers y propietarios de estudios de grabación han tenido que afrontar tres meses seguidos sin apenas ingresos.

El respiro de esperanza: que el confinamiento estuviera sirviendo de inspiración a los grupos para componer y guardaran ganas para afrontar una producción cuando la crisis sanitaria de la Covid-19 se aplacase. Pero la situación ahora es compleja,  advierten.

"Hemos tenido que recurrir a un ERTE para toda la plantilla y pedir una línea de crédito ICO para poder sobrevivir", explica Pablo Pulido, ingeniero jefe de Estudio Uno. Por alguna de sus cuatro salas de grabación han desfilado Fito&Fitipaldis, Dinero, Vetusta Morla, Rayden o el pianista nominado a los Grammy Latino, Moisés P. Sánchez; entre otros.

Durante este tiempo, la mayoría de estudios han optado por potenciar sus servicios de mezcla y masterización online, pero esto ha llevado consigo una importante reducción de tarifas y cierto 'deterioro' de la experiencia para músicos y productores. En marzo, toda la agenda quedó paralizada y lo programado se suspendió. "Teníamos de ocho a diez proyectos en marcha, además de grabaciones pequeñas que directamente no se cierran, sino que están apalabradas", describe Pulido. 

Contar con grandes instalaciones y amplios espacios de trabajo permitió a Estudio Uno volver a la actividad con cierta premura cuando la Comunidad de Madrid entró en Fase 1 de desescalada.

Pablo Pulido, ingeniero jefe de Estudio Uno, durante una sesión de mezcla en el 'Estudio B' / Cadena SER

No obstante, han tenido que reanudar bajo estrictos protocolos de seguridad, con algunas normas "importadas" de un plan específico que desarrolló otro estudio en Barcelona. Pablo Pulido explica que "podemos mantener la distancia en casi todos los espacios, salvo en el Estudio C y en el servicio de hostelería interno, que siguen cerrados; así que hemos ido avanzando según las fases que el gobierno central dictaba, al principio, haciendo solo 'grabaciones urgentes'".

Para productores e ingenieros, el levantamiento del Estado de Alarma supone un alivio, aunque no por ello han perdido el miedo a un rebrote de la pandemia. Ahora, confían en que la movilidad nacional esté permitida vuelva a atraer tráfico a los estudios, puesto que "son muchos los grupos que vienen de fuera de Madrid expresamente para grabar o mezclar su música".

Es algo en lo que coincide el músico y productor Juan Blas. Escogió Valdemorillo (Madrid) para instalar sus Westline Studios, pero con una filosofía de trabajo distinta: entre los servicios ofrecidos, se incluye el alojamiento de los grupos con el objetivo de que "tengan una experiencia de convivencia", pero esto implica que personas ajenas al domicilio 'invadan' la casa de este ingeniero, que ha liderado formaciones como Nothink o Minor Empires.

En Westline ya preparan su vuelta a la actividad, pero durante este tiempo, detalla Blas, "no nos valía grabar de cualquier forma, equiparnos con unas mascarillas y un bote de gel hidroalcohólico, queremos que los grupos vengan aquí a cumplir un sueño y no sientan miedo". Pese a ello, reconoce que "las pérdidas en los estudios se cuentan por jornadas, cada hora que el equipo está apagado supone un tremendo déficit, porque la mayoría de gastos de mantenimiento siguen estando ahí".

Juan Blas, en el control de Westline Studios / Cadena SER

Esto hace que los más perjudicados del sector hayan sido los estudios medianos, entre el home-studio que un aficionado puede tener en su casa y los grandes que, aunque tienen más gastos, suelen contar con un respaldo financiero algo mayor.

'TELEGRABAR' Y UNA NUEVA RECONVERSIÓN DIGITAL PARA EL SECTOR:

Durante los meses más duros de la pandemia en nuestro país, una parte de la industria de la grabación también ha optado por el teletrabajo. El productor mexicano afincado en el Puerto de Santamaría, Paco Martínez, conocido como Paco Loco, se dirigía a su público en redes sociales para explicar que "grabar a distancia ya es posible".

Paco Martínez, 'Paco Loco', en su estudio de grabación. / Cadena SER

Por sus manos han pasado artistas como Mikel Erentxun, Nacho Vegas, Australian Blonde o Carolina Durante; y durante este trance a la 'nueva normalidad', Paco Loco ha optado por enviar equipo y microfonía a los domicilios sus clientes para que, de forma remota, grabasen desde sus casas, pero pasando la señal sonora por todo el equipo de su estudio en tiempo real.

"Se puede trabajar hasta con 16 pistas simultáneamente y nos vamos comunicando mediante cámaras, para ver y decidir juntos", detallaba en el vídeo explicativo.

Quizá sea un nuevo atisbo de la reconversión a la que se enfrentan ahora los estudios. Una más. Tanto Pablo Pulido como Juan Blas reconocen que ya se encuentran trabajando en fórmulas para hacer retransmisiones en streaming desde sus instalaciones con la mejor calidad de imagen y sonido posibles. "Se puede sonar muy bien", asegura Pulido.

EFECTO DOMINÓ:

Lo peor parece haber pasado para la industria o la hostelería. Pero no es así para los estudios de grabación. "Somos solo un eslabón de una amplia cadena", afirma Juan Blas, "sin que la situación de la música en directo esté clara van a ser muchos los grupos que se lo piensen dos veces antes de grabar".

"En el momento en que un grupo se plantea entrar en un estudio hay un fin, tener un disco bajo el brazo es el cúlmen para poder iniciar una gira o, al menos hacer una presentación, por lo que ahora dudo mucho que exista una necesidad imperiosa de grabar", prosigue el ingeniero jefe de Westline. Admite que "querer reiniciar en el punto en que estábamos antes del coronavirus sería poco realista, tendremos que arrancar la máquina en primera marcha y arrimar todos el hombro".

Para Pablo Pulido, "la gente le tiene miedo al virus pero la situación de crisis económica que se nos viene anunciando también genera miedo a hacer inversiones como la que supone hacer un disco". Esto afectaría, principalmente, a grupos independientes, que sostienen su actividad musical con los ingresos de sus trabajos.

El sector reivindica, además de ayudas que incentiven la creación cultural, mayor visibilidad para todo el personal que hay detrás de un álbum o un click en Spotify, puesto que de lo contrario, podríamos enfrentarnos a un 'apagón musical' de meses por todas las producciones que han quedado paralizadas durante la pandemia.

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