Normalidad y precaución para combatir los efectos psicológicos de la pandemia

Alumnos durante un examen de selectividad / EFE

Málaga
Con Miguel Ángel Rando, coordinador Clínico del servicio de atención psicológica de la UMA y presidente de la Asociación Nacional de Psicología Universitaria analizamos la vuelta a la normalidad de los escolares, el impacto emocional de la pandemia y la manera de enfrentarse a la selectividad.
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Normalidad y precaución para combatir los efectos psicológicos de la pandemia
Según Rando hay que intentar normalizar las vidas pero sin permanecer asustados ni acorralados y la clave está en cumplir con las normas sanitarias: mascarilla, distancia social y lavado de manos, para prevenir contagios y lo demás es adaptarse y huir del alarmismo que lo único que hace es dejarnos encerrados.
Además trastornos de ansiedad y depresivos han sido frecuentes durante el estado de confinamiento, algo normal según Miguel Ángel Rando cuando una persona pierde el control de la situación y ahora para salir de él es muy importante retomar el contacto social demostrado como uno de los mejores medios para combatir estos efectos.
En cuando a los adolescentes para afrontar el verano son el colectivo más delicado pero, también, quienes más han padecido el confinamiento porque es la etapa donde más importante es el contacto social, el uso de redes sociales e internet ha suavizado los efectos y ahora quieren salir y, además, son el grupo de edad que menos percibe el riesgo, los padres no pueden dejarlos en casa pero sí insistir en la necesidad de que adopten las medidas de seguridad necesarias.
A los jóvenes que se enfrentan a la selectividad el coordinador del servicio de atención psicológica de la UMA recomienda que tengan controlado el temario que les ha dicho los docentes y que hicieran uso de este servicio para combatir la ansiedad ante los exámenes y recomendaciones para estudiar y que la ansiedad no les juegue una mala pasada.
En cuanto a las consecuencias psicológicas en la vuelta a clase Miguel Ángel Rando considera que habrá que esperar al inicio del curso para evaluar cuál ha sido el impacto psicológico y quien se ha descolgado más de los estudios.
En cuanto a los adultos lo mejor es no subestimar el riesgo e intentar volver a la normalidad e incluso si hemos podido comprobar que la reclusión ha permitido una vida más agradable de la que teníamos pero hay que normalizarlo, asegura Miguel Ángel Rando.




