Rematados en la caída libre
Dura derrota de la Real Sociedad contra el Celta en el Reale Arena con gol de Iago Aspas en otra decisión arbitral dudosa en contra. Los donostiarras se hunden sumando sólo un punto de doce tras el confinamiento

Willian José y Llorente miran hacia abajo apesadumbrados / Soccrates Images (Getty Images)

San Sebastián
¡Que alguien pare la caída de esta Real Sociedad! Es un caso incompresible. El más extraño de toda la Primera división. Es un equipo totalmente diferente al de antes del confinamiento. Lo han cambiado, de viajar en primera clase a ir en el vagón de cola, como un equipo vulgar que tiene el colchón de su enorme temporada hasta marzo, porque sino la sensación es que tendría problemas hasta para mantenerse en Primera. Una metamorfosis sorprendente. La Real está en caída libre, pero no hace falta que nadie la remate, no necesita que los árbitros sigan machacándola con decisiones que le dan la puntilla en su inesperada decadencia,
Lo cierto, siendo justos, es que contra el Celta no mereció perder, fue un partido de rosco claro en el marcador; pero no es menos cierto que volvió a evidenciar su enorme atasco para generar el juego que había maravillado a todos antes de que el fútbol se parase. El equipo vigués fue muy practico en Donostia y aprovechó el regalo del colegiado con un penalti más que discutido de Llorente sobre Iago Aspas, que luego no fallaría desde los once metros. El Celta hundía más a la Real, pero una vez los árbitros le remataban. A perro flaco todos son pulgas, dicen. Pues eso.
El partido comenzó con un guion muy cercano a lo que se podía esperar. La Real Sociedad salió enfurecida por sus últimos resultados, intentando dar una marcha más a su posesión y para borrar de un plumazo todas las dudas que acumula por su pésima vuelta del confinamiento. Y el Celta puso en escena una versión más contemplativa, estando bien puesto sobre el terreno de juego, preocupado más de evitar el juego realista que de dedicarse a jugar.
Con ese planteamiento le bastó al Celta para irse al descanso por delante en el marcador, porque la Real se diluyó como un azucarillo, su puesta en escena fue como la gaseosa, fue perdiendo gas según pasaban los minutos, porque las ocasiones que tuvo al principio fueron desapareciendo mientras el equipo vigués asomaba la cabeza cerca del área de la portería defendida por Remiro. Fruto de ese pequeño paso adelante llegó la jugada clave del partido, una acción muy polémica, protagonizada por Iago Aspas, que aprovechó una indecisión de la zaga realista para colarse entre los centrales. Llorente amagó con agarrarle, pero no llegó a engancharle, y Aspas, listo como siempre, se dejó caer al notar algo en su espalda. El colegiado no lo dudó. Penalti y gol del ‘príncipe de las Bateas’, que a la postre decidió el partido. Llueve sobre mojado, porque todo lo que le tiene salir mal, le sale mal. Está claro que Llorente comete una imprudencia evitable con su acción, pero es una jugada muy rigurosa, un penalti más que dudoso, que condiciona todo un partido hasta el punto de que le dio la victoria el Celta.
Tras el descanso, se esperaba una salida en tromba de la Real Sociedad, pero no hubo tal agobio. Sí que pasó a llevar la iniciativa, como era de lógica; pero fue un dominio irreal, casi ficticio; porque generó muy poco peligro y el Celta estuvo muy cómodo en su serio planteamiento defensivo. Oscar movió sus fichas, tiró de pragmatismo, estuvo muy sólido en labores defensivas despejando todo lo que le llegaba de la Real, y eso le bastó para conseguir un triunfo en Anoeta que vale su peso en oro. Y la Real deberá seguir dándole vueltas a qué le pasa con sus estrellas, como Ødegaard, Oyarzabal... muy lejos de su versión pre confinamiento. Sólo la aparición fulgurante del chaval Zubimendo y la calidad de januzaj se salvan de la quema. La nueva normalidad le ha sentado muy mal a la Real. Tanto que ahora peligra hasta su clasificación europea.

Roberto Ramajo
Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...




