Martes, 09 de Marzo de 2021

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CIENCIA PARA TODOS

Sin ciencia no hay futuro; con ciencia sí hay futuro

Enrique Viguera y Francis Villatoro

Enrique Viguera y Francis Villatoro / Cadena SER

Esta semana nuestros científicos Enrique Viguera y Francis Villatoro hablan sobre la movilización de los investigadores y científicos españoles. La ciencia española ha lanzado un mensaje de socorro en las redes sociales. Los miércoles 17 y 24 de junio a las 12:00 se inundaron las redes con la etiqueta #SinCienciaNoHayFuturo. Una manifestación virtual en la que el colectivo científico-técnico español mostró su indignación por la precariedad de la investigación en nuestro país. Puedes ver más en la web de divulgación científica: https://www.encuentrosconlaciencia.es

La situación no es nueva y viene de lejos. "Investigar en España es llorar" decía don Santiago Ramón y Cajal. En pleno siglo XXI muchos de los problemas de la ciencia en España siguen vigentes. En plena crisis de la COVID-19 el detonante de la manifestación ha sido la publicación de la resolución provisional de los proyectos de investigación del Plan Nacional que adjudica la financiación para los grupos de investigación. Menos de la mitad de los proyectos han obtenido una financiación recortada, pero casi 1400 proyectos han sido evaluados muy positivamente, pero no recibirán financiación alguna.

La mecha de esta protesta en redes sociales contra la precariedad de la ciencia en España la ha prendido una joven de 21 años, Maria Cholvi, estudiante de Farmacia en la Universidad de Valencia. Ella ha recuperado la etiqueta que se usó en 2012, #SinCienciaNoHayFuturo, acuñada por el periodista científico Antonio Martínez Ron, con un logo diseñado por Enrique Herrero. Entonces la comunidad investigadora se manifestó en las calles de muchas ciudades en señal de protesta. Por desgracia, la situación no ha cambiado casi nada en el año 2020.

Según Enrique Viguera y Francis Villatoro los investigadores trabajan en un entorno hipercompetitivo sostenido sobre condiciones precarias. Para muchos jóvenes el futuro es muy incierto. Durante la crisis de la COVID-19 se ha pedido a la ciencia que desarrolle medicamentos para salvar vidas y vacunas para retornar a la normalidad. Sin embargo, no se ha hecho ninguna inversión significativa en el sector.

Muchos científicos españoles están enlazando contratos mileuristas año tras año. No se está trabajando con condiciones dignas. Ni con las infraestructuras suficientes. Por ello hay una gran indignación entre los científicos por la precariedad de su sector.

Problemas estructurales

La financiación es un grave problema, pero solo es la punta del iceberg de todos los problemas estructurales de la ciencia en España. Aún así, ha sido el detonante de las protestas. Los 362 millones del plan nacional para I+D que se han repartido entre 2800 proyectos equivalen a 14 km de las vías de un AVE. Este año ha habido inversiones adicionales, del orden de 30 millones de euros, para proyectos covid-19.

Pero el porcentaje del Producto Interior Bruto que España dedica a la ciencia, solo un 1,24%, frente al 1,40% del año 2010, previo a la crisis económica, es muy inferior al promedio europeo, el 2%, o al 3% de Alemania.

Pero además todas las sociedades científicas españolas están denunciando la burocracia asfixiante, la precariedad laboral y la falta de planificación. Hoy en día, la carrera de los jóvenes investigadores se construye sobre un mar de dudas. Se calcula que más de 10 mil personas se doctoran al año en España, sin embargo, las principales convocatorias del Estado no alcanzan los mil contratos postdoctorales. Por ello la gran mayoría de los investigadores españoles se ven obligados a emigrar al terminar el doctorado si quieren seguir con su carrera investigadora.

Fuga de investigadores

Muchos investigadores acaban su doctorado antes de los 30 años y tienen que deambular por diferentes instituciones extranjeras realizando postdoctorados y encadenando diferentes contratos sin lograr su estabilidad laboral. Muchos tratan de retornar cuando ya superan los 40 años y se encuentran con que no hay suficientes contratos de retorno para investigadores y que aquí han de luchar con una terrible endogamia que favorece a quienes se quedaron aguantando contra viento y marea, a veces incluso sin contratos o con contratos muy precarios.

Actuaciones

La Ciencia necesita más acciones y menos palabras. Está muy bien que apoye todas las protestas quien tiene en sus manos las riendas de la ciencia en España, pero hace falta que se emprendan reformas estructurales. La vida no se produce por generación espontánea, la ciencia tampoco.

Tengo muchos alumnos brillantes y extraordinarios. Los veo dirigiendo grupos en 10 años y haciendo grandes avances en ciencia, pero cuando me preguntan les tengo que comentar que hay más posibilidades fuera de España. Hay situaciones realmente incomprensibles. España se ha quedado fuera de la alianza europea para la fabricación de la futura vacuna contra el coronavirus. Tenemos algunos de los mejores incestigadores de Europa en vacunas. Pero no tenemos las infraestructuras adecuadas.

Sin una visión a largo plazo que dote al sistema científico de los recursos necesarios no podemos ir ningún lado en situaciones de crisis como la actual. El Ministro de Ciencia se ha reunido semanalmente con los científicos que están liderando la lucha contra la pandemia, pero eso no basta. La ciencia española necesita mejorar la transferencia de conocimiento, acabar con la endogamia en los centros de investigación y luchar para que los científicos puedan tener una carrera estable y unas condiciones de trabajo dignas.

Se necesita un compromiso firme por parte del Gobierno. No bastan unas palabras bonitas hacia la ciencia. Se necesita acción. Una vez que pase la pandemia habrá otros problemas, como el cáncer, otras enfermedades, el cambio climático, y muchos otros. Sin ciencia no hay futuro.

Precariedad laboral

Un divulgador doctor en medicina, Álvaro Martín, ponía un ejemplo muy sugerente. "Imagina que sales de la escuela de cocina y tu objetivo es trabajar en un restaurante; imagina que el restaurante te pide que hayas ganado el concurso Master Chef para poder entrar a trabajar y que aun así solo te asegura un sueldo de mileurista y como máximo una estabilidad de un par de años". Esa es la situación que están viviendo muchos jóvenes investigadores en España cuya única solución es cruzar la frontera y buscarse un futuro en el extranjero.

La ciencia española necesita grandes reformas estructurales que combatan sus grandes problemas: como la precariedad normalizada en muchos contratos, la necesidad de una estabilidad laboral, una mejora en la competitividad en los concursos públicos, una reducción de la burocracia asfixiante.

Y además se necesita fomentar que los jóvenes investigadores, muchos de los cuales se encuentran en la etapa más creativa de su vida, puedan llegar a liderar grupos de investigación dotándoles de recursos e infraestructuras que les permitan dar de sí todo lo que aporta su vocación. Ya decía Santiago Ramón y Cajal que "Nuestros estadistas de hoy ignoran que la grandeza y poderío de las naciones es obra de la Ciencia". Porque "los países no investigan porque son ricos, son ricos porque investigan".

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