Viernes, 14 de Agosto de 2020

Otras localidades

Nina Alemania brilla en la azotea de Cajasol

Arranca el nuevo ciclo musical del verano en la plaza de San Antonio

Nina Alemania, reflejada en la azotea de la Fundación Cajasol de Cádiz

Nina Alemania, reflejada en la azotea de la Fundación Cajasol de Cádiz / Cadena SER

No es fácil brillar. Nina Alemania ha aprendido en su corta pero intensa carrera que para hacerlo hay que despojarse de complejos, miedos y lastres. Ser valiente, cantar desde lo auténtico, disfrutar con lo que apetece, no con lo que esperan de una. Tener personalidad, trabajar y luchar. También, cuando todo se viene en contra, qué mejor que enfundarse en un traje de lentejuelas de colores para alzar el brillo a lo máximo. La cantante chiclanera puso lo mejor de sí misma para triunfar en la primera Noche en la Azotea de la Fundación Cajasol. Era uno de los primeros conciertos al aire libre en Cádiz tras el confinamiento que impuso el coronavirus. La victoria de la música frente al bicho.

En un público desacostumbrado a los aplausos, Nina Alemania tuvo que entrenar al respetable y repetir su primera salida ante un moderado recibimiento. "Ahora me voy y vuelo a entrar, y cuando salga, quiero que me aplaudáis como si fuera la Beyoncé de Cádiz". Y el público reforzó sus palmas pero no pudieron sonar con el ímpetu de otras veces debido al aforo reducido impuesto por las recomendaciones sanitarias. La cantante notó la distancia con el público, las mascarillas que ahogaron algunos oles, pero como buena gaditana está acostumbrada a hacerse tirabuzones con las bombas.

Empezó con "No sabe tú na" para dar paso a "Perfecta", la canción que da nombre a su disco, que incluye este himno a la mujer empoderada que interpretó como "rapera empotrada". Su flamenco está adobado, como ella defiende, porque tiene su toque de rap, sus ritmos caribeños, sus aires de reggae, su son cubano como su oda al negro Tomás. Pero su esencia, la más pura y que ejerce casi sin pretenderlo, es la gracia natural de Cádiz, la que no se busca ni se pretende, la que sale a borbotones por su garganta.

Enfundada en un delantal a forma de bata de cola, se arranca por tanguillos de Cádiz. Los borda. Su hermano Tomy Alemania, al teclado, le sigue con enorme ingenio en ocurrencias inventadas al segundo. Naturalidad y desparpajo en las venas. Paco Castro, "su pedacito de paz de centeno", a la guitarra; Alex Benítez, al bajo; y Nando Peña, a la batería, redondean con eficacia el repertorio de la chiclanera.

En su disco y su espectáculo hay guiños feministas, su "Pan integral", canto a la mujer libre que ama y deja de amar, que deja y a la que dejan, que se busca y no se encuentra, y que se encuentra lo que no busca. Lo canta en "Flor Salvaje", su nuevo tema nacido en el confinamiento y que formará parte de su nuevo disco, que pretende publicar en 2021. Hay también alguna reivindicación social como "Yo no quiero bombas". No ha habido peor bomba para los artistas que el coronavirus. Nina Alemania, más que seria, se pone sensible para recordar cómo la pandemia ha frenado a tantos artistas, a los que le rodean. Pero hasta en ese discurso genera sonrisas.

Ella tiene la espontaneidad y el desparpajo para levantar un concierto enormemente difícil. La responsabilidad y el compromiso de inaugurar una noche de música en Cádiz. Ante un público enfundado en mascarillas, alejado de los artistas, además, de por las recomendaciones sanitarias, también por los requisitos técnicos de Onda Cádiz, que emitirá este domingo este concierto. Nina Alemania interpreta el último tema, su maravillosa versión de "Ojalá que te vaya bonito", saltándose el escenario, alejándose del micrófono, haciendo la vida imposible a los cámaras de la tele, haciendo sudar al realizador.

Es su noche. Y no es una noche cualquiera. Es la noche en la que vence la música frente al silencio, en la que las azoteas vuelven a tener banda sonora, en la que el arte sale en libertad después de meses de encierro. Triunfar en la música nunca ha sido tan difícil. Canta y habla. Evoca a Napoleón, al negro Tomás, a los hombres que no la quisieron, a las dietas, al olor a cazón en adobo que la tientan, a un virus que se ha echado encima de los colegas de una profesión que ya estaba llena de cuestas hacia arriba. Hay que seguir batallando. Con tirabuzones en forma de nuevas canciones, con lentejuelas de colores como uniforme. Para que brille la música en medio de la oscuridad.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

Último boletín

Emisoras

Elige una emisora

Cadena SER

Compartir

Tu contenido empezará después de la publicidad

Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?