Martes, 11 de Agosto de 2020

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La bronca de Bermejo, la carrera del Toto y las lágrimas de Aspas marcan el camino

El Celta se juega su futuro en 90 minutos

El equipo celebra el gol contra el Atlético de MAdrid

El equipo celebra el gol contra el Atlético de MAdrid / Irina R. H. / AFP7 / Europa Pres (Irina R. H. / AFP7 / Europa Pres)

Fue un 15 de marzo de 2013. El Celta jugaba O Noso Derbi en Riazor. Lo hizo en una tarde que no había empezado nada bien porque el sancionado Hugo Mallo decidió ir con aficionados hasta A Coruña con un comportamiento impropio de un jugador y del que, posteriormente, se arrepintió en público. Durante el partido, un todavía imberbe Aspas caía en la provocación de Marchena y acaba dándole un cabezazo. Expulsión y cuatro partidos de sanción. El Celta que se jugaba la vida perdía 3-1 con el Deportivo y se le abrían las puertas del infierno de Segunda. Pero en esa zona mixta de Riazor salió Mario Bermejo. Un servidor que estaba allí, le pidió a Mario si podía entrar en El Larguero con Yago de Vega. Lo hizo; pero lo hizo a corazón celeste abierto y en modo capitán. Bermejo canalizó su cabreo mayúsculo en una necesaria reprimenda pública que no solo iba para Iago y Hugo. Iba para todo el vestuario; sobre todo para los más jóvenes. Bermejo dejó frases como “quién con niños se acuesta, meado se levanta” o “tendrán que pagar por las gilipolleces que han hecho y lo caro que nos pueden costar”. Pero también dejó claro que “nos estamos jugando la vida, hay que enterarse, o nos lo tomamos en serio o no habrá solución”. Esa fue la verdadera “Bermejinha”. Esa voz experta, de jugador curtido en mil batallas que le dio un toque de atención a dos jugadores de la casa que se dejaron llevar por las emociones y por la situación. Ese punto de inflexión acabó como acabó: el Celta enderezó su rumbo, el Celta se lo tomó en serio, el Celta aprendió de esos errores que no se volvieron a producir, le remontó al Dépor y se salvó en la última jornada. La “Bermejinha” fue el caldo de cultivo para activar la Cofradía del 4%.

31 de enero de 2015. El Celta de Berizzo llevaba una racha de 10 jornadas sin ganar y se la jugaba el Toto contra el Córdoba. El golito de Nolito puso por delante a un Celta que, bajo presión, intentaba defender esa renta. Hasta que llegó en el 80 la jugada de un posible penalti a favor del Córdoba. Primero Teixeira pita falta en ataque del jugador del Córdoba. Consulta con su asistente y este le dice que cree que la falta es del jugador del Celta y que, por tanto, tiene que pitar penalti. Teixeira duda, piensa, cambia su decisión y pita penalti. No se esperaba el árbitro cántabro aquella carrera del Berizzo más Bielsa, más visceral. El Toto entró al terreno de juego, se fue hasta el área para dejarle claro mientras señalaba al suelo que había sido fuera. Eran tiempos sin VAR. Teixeira expulsó a Berizzo pero tenía dudas de la decisión porque él pitó falta en ataque, su asistente dijo que era de Planas y Berizzo abrió el debate de que había sido fuera. Tres minutos largos que pasaron a la historia reciente del Celta. Teixeira pitó falta en ataque y el Celta ganó 1-0 ese partido. Luego el Celta de Berizzo llegaría a dos semis de Copa del Rey, volvería a Europa diez años después y se metería por primera vez en su historia en unas semifinales de Europa League. Fue el nacimiento del “Totismo”.

30 de marzo de 2019. El Celta de Escribá estaba con la soga al cuello y le visitaba a un Villarreal metido en la misma guerra de la permanencia. Iago Aspas volvía tras una lesión que fue la lesión de todo el celtismo. El propio delantero de Moaña reconoció posteriormente que Escribá no quería ponerlo de titular pero él insistió una y otra vez. El Villarreal se puso 0-2 en 15 minutos. Aspas decidió echarse el equipo a la espalda y lideraba la remontada 3-2. Otro punto de inflexión porque ahí el Celta empezó a creer en la salvación y se aferró a la Cofradía del Príncipe de las Bateas. Esas lágrimas de Aspas en el banquillo descargando toda la tensión acumulada fueron las lágrimas de todo el celtismo que empezó a creer que sí era posible salvarse. Fue la aparición de San Iago Aspas con altar propio en un rincón del estadio de Balaídos que se llenó de ofrendas semanales.

Este domingo 19 de julio de 2020. Fecha en la que tendríamos que estar con el típico amistoso en Portonovo contra el Famalicao, el Celta se juega su futuro inmediato y parte de su historia. El Celta necesita aferrarse a un punto de inflexión para no bajar y para cambiar una dinámica de tres temporadas viviendo al límite. Este domingo 19 de julio de 2020 en la previa, en la charla previa, en el vestuario y, sobre todo en el campo, tiene que aparecer por algún lado uno de esos líderes que cambie nuestra historia. Aspas, Mina, Murillo o quién sea. Pero toda la plantilla, sobre todos los de casa deberían de escuchar con muchísima atención a Aspas, Sergio Álvarez y, si viaja Bermejo también. El futuro del club depende de ellos. Este domingo puede cambiar todo. Activemos y bauticemos en tierras catalanas el nacimiento de la Cofradía del Blau Cel de Cornellá. Acordémonos de la pasión con la que Bermejo, Berizzo o Aspas defendieron y sintieron la camiseta del Celta y su escudo. La Bermejinha, el Totismo y San Aspas tienen que guiar el camino. Su bronca, su carrera y sus lágrimas nos guían el camino de la salvación. Que así sea.

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