Sábado, 15 de Agosto de 2020

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Alertan de la virulencia extrema del brote de leishmaniosis en Fuenlabrada

La 'Complutense' estudia por qué afectó a individuos sanos. La enfermedad está controlada y los contagios se producían en el entorno de Bosquesur.

El brote se detectó inicialmente en el entorno del parque Bosquesur, entre Fuenlabrada y Leganés.

El brote se detectó inicialmente en el entorno del parque Bosquesur, entre Fuenlabrada y Leganés. / Comunidad de Madrid

Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han detectado una mayor virulencia de los patógenos causantes del mayor brote de leishmaniosis humana que sigue activo en Europa, localizado en Fuenlabrada en el entorno del Parque Bosquesur (con 560 personas infectadas entre 2009 y 2015), que podría deberse a las interacciones de los insectos transmisores con los conejos y liebres, que sirven de reservorios.

cronología

1997- La leishmaniasis “se notifica como enfermedad de declaración obligatoria desde la red de vigilancia epidemiológica”

2009- Primer brote en el sur de la región.

2010- 62 ingresos hospitalarios de fuenlabreños por la enfermedad.

2011- Importante repunte en esta zona con 197 casos en humanos

2012- El brote se descontrola con más de 250 casos en Fuenlabrada.

2013- Se detectan 87 casos

2014- 77 casos en humanos en el sur de Madrid

2015- La cifra de casos baja a ocho

Incluso se planteó un proyecto de control de sus poblaciones con el uso de aves rapaces.

Aunque este brote de leishmaniosis humana de la zona sur se está controlando con el paso del tiempo, hay "una lenta propagación de la enfermedad hacia otras zonas de la Comunidad de Madrid", mientras que en el resto de España no son frecuentes, pese a que "recientemente se ha descrito un pequeño brote en la Comunidad Valenciana", explica la UCM en un comunicado.

La investigación supone un paso más para esclarecer por qué la enfermedad está afectando también a personas con sistemas inmunitarios equilibrados y no solo a los debilitados: "Los aislados del parásito obtenidos de la captura de flebótomos -insecto transmisor- procedentes del foco son más virulentos que la cepa parasitaria convencional", añade.

El parásito "Leishmania infantum" ha incrementado "su fenotipo virulento porque su relación con el hospedador -liebres y conejos- es tan reciente que no ha habido tiempo aún de coevolucionar hacia una situación de equilibrio", según el trabajo publicado en la revista científica "Transboundary and Emerging Diseases".

Esto ha propiciado que, "en el momento de cruzar la barrera interespecífica, los seres humanos son vulnerables a la enfermedad, independientemente de su estatus inmunológico”, explica Alicia Mas, primera autora del trabajo e investigadora del departamento de Sanidad Animal de la UCM.

 

¿QUÉ ES?

La leishmaniasis se transmite fundamentalmente entre octubre y febrero. El reservorio de la enfermedad son animales domésticos como gatos y perros y el vector de transmisión el mosquito flebótomo. También se ha detectado como animal portador las libres y los conejos, por eso la Comunidad viene actuando en zonas como Bosque Sur, sobre estos animales. Esta enfermedad tiene dos manifestaciones una cutánea, con pequeñas úlceras benignas y otra visceral, que necesita tratamiento médico y control para evitar complicaciones.

INVESTIGACIONES

Los científicos infectaron ratones de laboratorio con dos tipos de parásitos, los comunes y los procedentes del brote, para luego evaluar la carga parasitaria en bazo e hígado como consecuencia de la infección.

Los patógenos procedentes de insectos capturados en el área del foco fuenlabreño presentan "una enorme capacidad de diseminación metastásica y de afectación inflamatoria de órganos viscerales”, describe Javier Carrión, investigador del departamento de Sanidad Animal y del grupo InMiVet de la UCM.

Las manifestaciones de la leishmaniosis en humanos abarcan desde lesiones cutáneas -úlceras- en la zona de la picadura del flebótomo hasta manifestaciones viscerales de mayor gravedad, acompañadas de picos de fiebre y debilidad que, si no son tratadas a tiempo, pueden causar la muerte.

En España es una enfermedad de declaración obligatoria transmitida entre animales vertebrados y el ser humano a través de la picadura del insecto vector.

Además, la leishmaniosis canina es endémica, “por tanto se requiere de una constante vigilancia epidemiológica dentro del marco sanitario”, concluye Carrión.

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