Martes, 20 de Octubre de 2020

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La Guardia Civil corta el acceso norte a Sotillo "por operatividad" en el control del confinamiento

Indignación y sopresa entre la población por el rigor de una medida que obliga a realizar un rodeo de varios kilómetros para accedder por otras entradas, afecta a transportistas y repartidores de toda la comarca y contraviene la propia orden dictada por la Junta de Castilla y León

Los vecinos también están molestos por los impedimentos que se han encontrado algunos de ellos para pasear por los alrededores del municipio, al ser conminados por los agentes a no salir del núcleo urbano

Varios vecinos de Sotillo se acercaron hasta el acceso cortado para protestar contra esta medida

Varios vecinos de Sotillo se acercaron hasta el acceso cortado para protestar contra esta medida / Imagen facilitada

La resignación con la que admitían los vecinos de Sotillo de la Ribera el confinamiento decretado por la Junta en el municipio contra la pandemia se convertía en indignación este viernes al comprobar, de buena mañana, cómo la Guardia Civil cortaba uno de los tres accesos por tráfico rodado a la localidad. Mientras en el centro del municipio un cartel en medio de la calzaba avisaba del corte de la carretera, en el propio acceso grandes bloques de plástico llenos de agua en su interior impedían el paso a los vehículos que trataban de entrar, procedentes unos del cruce de la A-1 que los traía de Burgos o Lerma y otros de los cercanos municipios de Terradillos o Torresandino. Municipios por donde eran invitados a darse la vuelta para acceder por otra entrada a Sotillo, después de hacer un rodeo de varios kilómetros y pasar por Pinillos, Terradillos, Torresandino y La Horra. Veinte minutos más de viaje, que se mulitplican por dos si el acceso elegido es el tercero que tiene el municipio, el que lleva hasta Aranda. Estos otros dos accesos, por cierto, eran controlados también durante toda la jornada por sendas patrullas de la Benemérita, aunque en este caso sin ningún tipo de restricción más allá de la obligada pregunta sobre origen, destino y motivos para entrar o salir. La indignación es tal que este viernes provocaba una cacerolada espontánea de varias decenas de vecinos frente al acceso cortado, que este sábado a las siete de la tarde repetirán el gesto de protesta pero con una convocatoria en la que esperan una afluencia mayor.

Dos son los motivos de la indignación del vecindario: el primero la incomprensión ¿Por qué cortan un acceso cuando está vigilado por dos agentes de la Guardia Civil que pueden comprobar in situ si quienes quieren entrar o salir tienen motivos para hacerlo? “Esto no lo han hecho con ningún municipio, ni con Aranda en su día, donde sus ocho o nueve entradas y salidas estaban totalmente abiertas y muchas de ellas sin vigilancia, ni en los peores momentos del confinamiento” manifiesta un vecino con indignada incomprensión. La razón que da la subdelegación del gobierno es que se hace “por operatividad del dispositivo de vigilancia”, aunque sin aportar más explicación. Los agentes, que ante la reiterada petición de explicaciones por parte de la población alegaron “cumplir órdenes”, impidieron el paso, por ejemplo, a una vecina que cada fin de semana acude a Sotillo a cuidar de su hermana (uno de los motivos incluidos en la normativa de la Junta para poder acceder al municipio) y a otra que, procedente de Burgos donde trabaja, tiene su casa a cien metros del acceso, obligando a ambas a dar el mencionado rodeo de varios kilómetros. Además no fueron pocos los repartidores y transportistas que querían acceder con su mercancía a la localidad o atravesarla para llegar a otros destinos de la comarca y tuvieron que darse la vuelta.

Y es que esa es la segunda razón del malestar vecinal: el corte de este acceso ha oroginado numerosos contratiempos a transportistas y repartidores que encuentran en este acceso la puerta desde el norte a toda la Ribera del Duero, incluída la vallisoletana, puesto que es el desvío que utilizan numerosos conductores para trasladarse desde la A-1 hasta Roa o Peñafiel. “Habría que hacer un monumento al que se le ha ocurrido esta medida, seguro que desde un despacho. Es desconocer absolutamente cómo se mueve este municipio y esta comarca, además de ser una solemne tontería. Si se puede acceder por otras carreteras ¿por qué poner trabas en este punto?”.

Los vecinos indican, además, que esta medida contraviene doblemente la orden por la que la Junta ha confinado el municipio, ya que la normativa expresamente permite atravesar sus carreteras sin deternerse en él, como un lugar de paso a otros destinos. Además el corte de este acceso impide la movilidad dentro del propio término municipal, puesto que es la carretera que lleva a Pinillos de Esgueva, entidad menor que forma parte del municipio de Sotillo y en la que por lo tanto, les está permitido circular a los vecinos sotillanos. En este sentido, el de la restricción de la movilidad interna, los vecinos sumaban ayer otro agravio por el celo excesivo del control de las medidas de confinamiento: varios de ellos fueron cuestionados por los guardias civiles por los paseos realizados por los campos de alrededor que también forman parte de Sotillo. “Me han preguntado que de donde venía esta mañana cuando he vuelto de pasear y cuando se lo he explicado me han dicho que no se puede salir del núcleo urbano.” indica una vecina con un enfado evidente. “Cuando les he respondido que la orden de la Junta permite circular por todo el término municipal me han constestado que ellos no se conocen los caminos, y que procure dar vueltas por el interior del pueblo. ¿Qué pasa, que ahora no nos van a dejar ir ni a las huertas, ni a las viñas? Esto no lo han hecho ni en el confinamiento.”

La situación generó tal malestar que después de todo el día de comentarios y mensajes a través de redes sociales varias decenas de vecinos se acercaron sobre las siete de la tarde al acceso cortado protagonizando una cacerolada de protesta. Dejan claro que no tienen nada contra los agentes concretos que “cumplen órdenes”, pero quieren que se sepa que se sienten dolidos al ser tratados “poco menos que de delincuentes” dice una vecina “cuando en este pueblo nos autoconfinamos mucho antes de que viniera la Junta a decirnos lo que había que hacer. A buenas horas mangas verdes, nunca mejor dicho”. Otra vecina reconoce que los guardias civiles les han trasladado que estos días de atrás el comportamiento de los vecinos ha sido ejemplar, lo que es evidente a la vista del escaso movimiento que hay por las calles y el cierre de la mayoría de los bares. “Pero con esta medida parece que tenemos un grupo terrorista en el pueblo.”

Y es que buena parte de los vecinos afectados en el inicio del brote de contagios, que al parecer tuvo lugar en una multitudinaria reunión de amigos, han cumplido ya su obligatoria cuarentena de catorce días, lo que indica lo tarde que ha llegado un confinamiento del que sólo han transcurrido tres de los catorce días, y cuando los nuevos casos aparecidos esta semana lo han hecho por gotero. De hecho los datos de incidencia de la pandemia actualizados por la Junta este viernes indica que en toda la zona de salud de Roa (con más de 6.000 cartillas de las que pertensonecen a Sotillo unas 450) son 20 los casos detectados en los últimos siete días, lo que rebaja sustancialmente los 46 contagios vinculados al brote sotillano por los que se confinó el municipio. Una datos que avalan la petición que hará el alcalde del municipio a la Junta la próxima semana para que levante el confinamiento y no lo alargue los 14 días previstos como le ha explicado el primer edil a la agencia EFE.

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