(Des)atención a la dependencia
La firma de opinión de María José Aguilar Idáñez, Catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha

Cadena SER

Albacete
Sólo en lo que llevamos de año, ya han muerto en España 35.000 personas dependientes que estaban en lista de espera, con el derecho reconocido, pero sin recibir prestación. Eso sin contar las muertes de las personas dependientes que hicieron la solicitud, y que han muerto esperando que se valorase su situación.
Casi 400.000 personas permanecen a la espera de un procedimiento que no llega (estando bastante más de la mitad con el derecho reconocido). Y todos los indicadores con los datos del propio Ministerio, siguen siendo negativos.
No se mantiene ni siquiera la tasa de reposición de beneficiarios (que ahora son varios miles menos que a principios de año): Hay 15.000 personas menos en atención residencial, 4.200 menos en atención domiciliaria y casi 5.000 menos en centros de día. Eso ha supuesto la destrucción de 10.000 puestos de trabajo en el sector de los cuidados de larga duración solo en lo que va de año.
Y es que llevamos acumulado desde 2012 un brutal recorte de casi 6.000.000.000 en el llamado sistema de atención a la dependencia.
Del mismo modo que nadie entendería que en plena crisis sanitaria se recortase en sanidad y se despidiera a los médicos, es incomprensible e inexplicable que, en plena crisis social, se mantengan los recortes en dependencia y no se haya incrementado ni un solo euro para atender al casi medio millón de personas que están en lista de espera. Tampoco se explica que no se ocupen las 15.000 camas que han quedado libres por las muertes en las residencias.
Ante estos recortes encubiertos y el abandono persistente del sistema por parte de los poderes públicos competentes (que son las Comunidades Autónomas y gobierno central), sería mucho más ajustado a la realidad hablar de sistema de desatención a la dependencia.




