Gestión de la pandemia: Economía versus salud
La firma de Ángel Tejada, Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales

Cadena SER

Albacete
Volvemos a revivir una situación como la del pasado mes de marzo, en la que los contagios por coronavirus vuelven a incrementarse de forma preocupante.
Desde el punto de vista de la gestión sanitaria de la pandemia, la solución más efectiva fue entonces la distancia social, llevada al máximo extremo confinando a la población de todo el país.
No obstante, debemos ser conscientes de que esa solución provocó el comienzo de una crisis económica, cuyos efectos más negativos todavía no han salido a la luz.
La salud debe ponerse por delante de la economía, pero si la economía se cae el sistema de salud se desplomará con ella.
Si bien un confinamiento total de la población puede ser la solución, no podemos ser ingenuos pensando que podemos parar otra vez la actividad económica del país y que las consecuencias no sean más dramáticas de lo que ya son.
Por lo tanto, las decisiones que se tomen deben de estar basadas en un análisis coste-beneficio. Se debe valorar cuál es el coste de suprimir actividades, tanto desde un punto de vista social como económico, analizando cómo podemos asumir dicho coste y apoyar directamente a los afectados. Si la sociedad puede prescindir temporalmente del beneficio que reportan determinadas actividades (como por ejemplo el ocio nocturno o las celebraciones masivas), hay que impedirlas y reservar los ERTE para ayudar a los afectados.
Pero, si la supresión de esas actividades genera una pérdida de un beneficio social y económico que no se puede asumir (por ejemplo, la educación), habrá que gestionar el riesgo de mantener en funcionamiento dichas actividades y controlar la evolución de la pandemia en ese contexto.
Igual que se proponen confinamientos selectivos, el cierre de actividades debe serlo de la misma forma, intentando proteger la salud a costa de sostener también la economía, o al menos evitar que se desplome a niveles inasumibles.




