Miércoles, 25 de Noviembre de 2020

Otras localidades

Opinión

¡Por un Trabajo decente!

La Firma de Pedro Brouilhet

El 7 de octubre se celebró la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Muchos colectivos diversos se unieron para celebrar esta jornada. Felicito a la Plataforma de la Iglesia de Palencia por el Trabajo Decente por las diversas actividades que han organizado a lo largo de la semana.

Es necesario, un derecho fundamental, que en nuestra sociedad haya trabajo y este sea decente.

Decente quiere decir que sea legal, reconocido, justamente retribuido, realizado en condiciones dignas de estabilidad, seguridad, salud, con la debida cobertura social y económica tanto mientras se realiza como en el caso de pérdida. Y esto ¿por qué?

Porque el trabajo es un derecho de la persona para desarrollarse en sus capacidades y aportar (ser útil) a la sociedad.

Es una necesidad para muchos, porque es su único medio de desarrollo personal y de sustento personal y familiar.

Y es también una cuestión de dignidad: porque en el trabajo la persona encuentra su principal fuente de autoestima y por el trabajo es reconocida y valorada por la sociedad.

Cuántas veces en nuestras relaciones sociales preguntamos a otras personas: ¿Qué eres? ¿Qué haces? ¿En qué trabajas? Y es que socialmente somos en buena medida el trabajo o profesión que realizamos. Sin trabajo la persona pierde mucha de su identidad.

El trabajo es esencial en la vida y tiene que ver con la justicia, con la igualdad y con la dignidad de la persona. Quien, estando en edad de trabajo, no tiene acceso él es un sobrante, un descartado/a.

De ahí que la falta de trabajo y que haya trabajos no decentes constituye un hecho injusto de nuestra sociedad.

En este momento en el que hemos pagado y seguimos pagando un alto precio por la pandemia, tanto en vidas humanas como laboralmente, el riesgo es que nos golpee un virus todavía peor, el del “egoísmo indiferente”... Ahora más que nunca hemos de defender el trabajo decente, para que, en estas situaciones, el trabajo sea fiel reflejo de la sagrada dignidad de la persona.

Vemos cómo crece el número de las personas que han perdido su empleo y no encuentran otro para poder vivir dignamente, enfrentándose a situaciones prolongadas de paro o de trabajo precario o incluso en condiciones abusivas, es esencial que, como Iglesia, tomemos conciencia de la importancia del trabajo para la vida de las personas y de la necesidad de defender el trabajo decente para todos y todas. Sin olvidar que para que el trabajo sea bueno, debe contribuir al desarrollo humano integral de las personas.

Conozco muchas historias como estas con rostros concretos que nos hablan de un trabajo indecente, indigno e inhumano. Padres que no pueden conciliar su vida familiar y laboral. Jóvenes a los que no les aseguran. Personas a los que les amenazan con no contratarles si exigen sus derechos. . Mujeres que cobran menos que los hombres. Gente que no sabe su horario laboral hasta el día anterior por la tarde. Jóvenes que son contratados en algunos establecimientos por su físico. Con la pandemia esto se ha agravado bastante más. Seguro que ustedes conocen muchos más casos.

Esperemos que las medidas que ha anunciado el Presidente del Gobierno esta semana fomenten políticas que desarrollen un trabajo digno. Los ciudadanos están cansados de discursos llenos de palabras huecas o de promesas incumplidas. Por nuestro bien que se hagan realidad. Y que todos contribuyamos a construir una sociedad dónde las personas seamos lo primero.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

Último boletín

Emisoras

Elige una emisora

Cadena SER

Compartir

Tu contenido empezará después de la publicidad

Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?