Jueves, 15 de Abril de 2021

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La Pizarra de Emilio Ivars

'Himno y Bandera' por Emilio Ivars

Comentario de opinión para Hoy por Hoy Murcia del maestro de primaria y exdiputado del PSRM

Bandera de España ondeando al viento

Bandera de España ondeando al viento / Getty Images

Himno y Bandera

Buenas tardes. Hace 12 años, allá por el 2008, me dio una locura, una locura de esas rápidas que, a buen seguro, que alguna vez, te ha dado a ti también. De esas que no las piensas mucho y te lanzas. Estás siguiendo la Eurocopa, ves que España va superando fases, que llega a la semifinal, que la pasa, que está en la final y allá que te lanzas a la aventura de buscar un billete para la final. Buscas un amigo igual de loco o más que tú. Ir, recorrer Viena con toda la afición española, entrar al estadio, disfrutar de un previsible triunfo, y a casa.

Si recuerdas aquella final, el gol del Niño Torres nos levantó a toda España, a los que estábamos en el estadio y a los que desde casa seguíais atentos a lo que las televisiones y radios os contaban. Orgullo de España.

Hoy me gustaría dialogar contigo, en esta pizarra, sobre nuestro himno y nuestra bandera. Escríbelos en la pizarra, en el orden que tú quieras: Himno y Bandera, Bandera e Himno. Y sí, me refiero al Himno Nacional y a la Bandera de España, nuestro Estado, dos elementos que, en principio, deberían ser para unirnos y no tirárnoslos a la cabeza.

En aquellos previos que te mencionaba antes por las calles de Viena, recuerdo los cánticos de toda la afición española, cánticos que habrás escuchado seguro si has seguido alguna vez a nuestra selección. Desde el 'yo soy español, español, español ...' hasta el 'Lo lo lo looo Es-pa-ña' pasando por alguna mención cariñosa a los alemanes. Cánticos que daba igual de donde vinieses: de Asturias, Cantabria, Galicia, Cataluña, Andalucía, Madrid o Murcia. Todos juntos cantando, emocionados, calle arriba, calle abajo... Y todos juntos queríamos conseguir el ansiado objetivo: derrotar a la poderosa Alemania en aquel partido histórico.

Recuerdo también la piel erizada al inicio del encuentro en el estadio, justo cuando sonó el Himno Nacional de España, la marcha granadera. Ya sabes que no tiene letra, así que allí que nos lanzamos todos con nuestro particular 'LO LO LO LO'. Emoción al máximo a la que, imagínatelo por un momento, se unió el despliegue de banderas y banderas, caras pintadas de rojo y amarillo, sombreros, camisetas, pañuelos, todo lo habido y por haber con los colores que nos representan.

Sé que escribir esas palabras, así sin más en la pizarra, no te dice nada. Para sacarles jugo tienes que ponerlas en contexto, asociarlas a una vivencia, un acto, una ilusión o un evento. Si las lees sueltas, sin nada que te aporten, te quedas igual, como si nada. Me pasa como a ti, necesitamos encontrarle el sentido a las cosas, incluso a los símbolos.

Cuántas veces te has sentido parte de un logro, de un triunfo, al escuchar el Himno Nacional o ver subir la bandera de España a lo alto de un mástil. Sólo con pensar en lo deportivo ya tienes para un buen rato. Esas victorias de Indurain y escuchar el himno al subir al podio; los triunfos de Fernando Alonso y cómo ondeaba la bandera en lo alto de tantos circuitos; las emociones que Rafa Nadal te manifiesta cada vez que suena el himno al recoger un trofeo, esos ratos en la tarde viendo en el podio a nuestro Alejandro Valverde recogiendo medallas al son del himno. Son solo unos ejemplos de muchos. Se te sigue erizando la piel, seguro. Porque ahí, en esos momentos, te sientes parte de un todo, parte de un equipo, parte de una España luchadora, triunfadora y que no entiende de otra cosa que lograr objetivos comunes. Tú, yo, todos hemos sido y somos Indurain, Alonso, Nadal o Valverde. Y te ha dado igual ser negro, azul, rojo, facha, liberal, socialista o comunista. Te has emocionado igual. Y has visto emocionarse a todos los que te rodeaban en cada momento.

Recuerda, también, esos partidos internacionales de España en la Nueva Condomina, esos minutos del Himno, ese estadio repleto de banderas. Emoción y sentimiento de colectividad, de equipo.

Cuántas veces has visto en televisión esos actos oficiales en visitas internacionales de cualquier gobierno de los que ha tenido hasta ahora España. Has escuchado el himno, has visto las banderas y te has sentido parte de ese encuentro, has vivido respeto, fuerza grupal. Y lo has hecho siendo de tu padre y de tu madre, diferente a cualquiera que te rodeaba. Porque es el himno de todos, es la bandera de todos.

En estos últimos tiempos sé que tienes un sentimiento encontrado. Te gusta disfrutar de esa bandera en lo alto, escuchar ese himno en los logros deportivos o en los actos oficiales, ese símbolo de encuentro y fuerza colectiva. Y, al mismo tiempo, empiezas a ver cómo algunos (no sé por qué, pero situados en posiciones normalmente de derecha y extrema derecha) utilizan nuestros símbolos para confrontarnos.

Usan el Himno Nacional como si fuera suyo y lo ponen a troche y moche en coches, balcones, mítines, encuentros y otros actos, cuando ahí no hay nada de lo que representa un símbolo del Estado: ni encuentro, ni fuerza colectiva, ni búsqueda de un objetivo común. Se te revuelven las entrañas; a mí me pasa también. Porque además, te señalan. 'Tú eres un rojo de mierda' llegan a decirte si no te emocionas escuchando el Himno que suena en un balcón o en un jardín de Murcia un domingo por la mañana. Y un símbolo no sirve para señalarte dentro de los propios, sino para indicar que tú formas, todas y todos formamos, parte de un equipo.

Los símbolos nacionales son para unirnos y cuantas más victorias colectivas consigamos, más orgullosos nos sentiremos todos de ser y vivir en España.

Emilio Ivars

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