Viernes, 05 de Marzo de 2021

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El Colegio de Trabajo Social denuncia el laberinto burocrático para que las familias vulnerables pidan ayudas

Quieren reunirse con el consejero, Javier Luengo, para pedir que se agilice el papeleo para solicitar la RMI y que se una ayuda complementaria con el IMV

Manifestantes por la RMI en Sol

Manifestantes por la RMI en Sol / Diego Serradilla

"Perdemos mucho tiempo con la burocracia cuando lo que tenemos que hacer es atender a las personas para saber qué les ha pasado, generar redes de apoyo para evitar su soledad, proponerle formación o ayuda en la búsqueda de empleo. Pero, no podemos hacer nada de todas estas cosas, porque tenemos que tramitar documentación". Quien habla así es Belén Novillo, vicedecana del Colegio Oficial de Trabajo Social.

Estos profesionales dicen que en su día a día se encuentran con que el papeleo por el que tienen que pasar las personas y las familias que se encuentran en una situación de vulnerabilidad económica es una gran barrera. "Hay un doble problema, las familias perceptoras de la Renta Mínima de Inserción (RMI), tras la aparición del Ingreso Mínimo Vital (IMV), tienes que aportar la documentación de que lo han solicitado y eso les provoca miedo de perder sus escasos ingresos porque es muy difícil solicitar la ayuda estatal ya que la administración está muy desbordada", explica Novillo.

Desde el Colegio de Trabajo Social lamentan que no pueden "hacer intervención social porque solo estamos apoyando a las personas en obtener documentación y las personas que no son perceptoras de la RMI lo tienen aún peor porque primero tienen que solicitar el IMV y si demuestran que no se lo conceden ya pueden solicitar la RMI", añade la vicedecana. "Trabajamos para que las personas se integren en su entorno y nos es muy difícil porque solo nos dedicamos a intentar garantizarles los ingresos y la gestión burocrática tan tremenda que esto conlleva. Tenemos que priorizar este tipo de atenciones cuando nuestra función es mucho más rica para la sociedad", concluye Belén Novillo.

A todo este papeleo, estos profesionales añaden que hay una brecha digital para las personas que tienen que solicitar este tipo de ayudas y que, ahora mismo, para conseguir una cita presencial para pedir el Ingreso Mínimo Vital hay que esperar entre dos y tres meses y reconocen que, a veces, hay personas que quieren abandonar el pedir una ayuda por todos los papeles que se les reclaman.

En el Colegio Oficial de Trabajo Social han solicitado una reunión con el consejero de Políticas Sociales, Javier Luengo, para pedirle que rediseñe la normativa de la RMI para que pueda ser una ayuda compatible con el IMV por el elevado nivel de vida que hay en la Comunidad de Madrid. Quieren que el ingreso estatal sirva como una prestación suelo que sea complementada con la ayuda regional. Además, reclaman que sea más ágil y accesible el proceso para solicitar la RMI y que el precio del comedor escolar para las familias que ahora estén percibiendo el IMV se mantenga en el euro al día que venían pagando como perceptores de la renta autonómica.

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