El carnaval de la calima

El episodio de calima que padeció Canarias durante el mes de febrero provocó la suspensión de la mayoría de las celebraciones, aunque el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife mantuvo el Carnaval de la capital tinerfeña / Europa Press

Santa Cruz de Tenerife
Antonio Sierra, Lluis Serra y Beatriz González firman un artículo científico en la Gaceta Sanitaria en el que detallan cómo el histórico episodio de calima que experimentamos en febrero favoreció un confinamiento voluntario que unido al cierre de los aeropuertos frenó la llegada de turistas a Canarias y con ello la propagación del Covid19. La calima actuó como un elemento disuasorio, impidiendo que las concentraciones fueran tan masivas.
El número de turistas que aterrizaron en Tenerife procedentes de Reino Unido, Italia o Bélgica, -con una incidencia acumulada extraordinaria-, fue superior al que aterrizó en Gran Canaria. Un mes después, la incidencia acumulada de coronavirus en Tenerife se situó en 132 por cada 100.000, -mucho más alta que la de Gran Canaria-, donde sí se suspendió el carnaval. Allí era tan solo de 56 por cada 100.000 habitantes.
El artículo científico sugiere que lo correcto habría sido seguir las recomendaciones de la Agencia Estatal de Meteorología, la Consejería de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife. Sin embargo, Santa Cruz de Tenerife decidió levantar la alerta por su cuenta y riesgo y mantener la fiesta a pesar de todo.
Fue el concejal de seguridad, Tino Guzmán, quien tomó aquella decisión que resultó equivocada y polémica, porque provocó tensiones internas incluso dentro del propio PSOE y en el seno del grupo de gobierno. Patricia Hernández no quería pasar a la historia como la primera alcaldesa en suspender el carnaval de Santa Cruz de Tenerife.
A toro pasado todos somos Manolete.
También se acusó al Gobierno de España de propagar de forma consciente el coronavirus por su decisión de mantener la manifestación del 8M. Sin embargo, más allá de si la información disponible era suficiente o no para suspender el carnaval por la alerta sanitaria, sí lo era de acuerdo a los criterios meteorológicos. Existía una alerta del Gobierno y del Cabildo que fue desatendida por el Ayuntamiento para celebrar a toda costa el Carnaval.
Y no solo eso, Lluís Serra denunció este jueves en Twitter haber sufrido presiones para impedir la publicación de este informe. Y eso si es grave. Hay argumentos de sobra, si se quiere, para sostener cualquier postura. Recurrir a las presiones para evitar que una información tan obvia como esta trascienda, es un síntoma de mediocridad imponente.

Javi Rodríguez
(La Palma, 1991) Periodista vinculado a la Cadena SER en Canarias desde el año 2009, apasionado de los...




