Una joven de Palencia busca apoyos para el diagnóstico precoz del cáncer infantil
Se llama Lucía, tiene 16 años y es "superviviente" de un sarcoma de Ewing

Lucía busca apoyos para el diagnóstico precoz del cáncer infantil / Cadena ser

Palencia
"Soy Lucía, tengo 16 años, soy de Palencia y soy superviviente de un sarcoma de Ewing". Así comienza la campaña que esta joven palentina ha emprendido en redes con el objetivo de que llegue a las Cortes de Castilla y León su petición de que se destinen más recursos para el diagnóstico precoz del cáncer infantil. "Todo empezó hace dos años, cuando tenía 14, cuando me vi un bulto en la zona de las costillas", relata Lucía.
"Al principio, no le dí mucha importancia porque pensaba que era por la postura". Pero el lunes, en el colegio, cuando se lo enseñé a mis amigas, se alarmaron mucho", continúa Lucía. "Me dijeron que se lo contara a mis padres rápidamente o si no lo hacían ellas. Cuando les mostré a mis padres el bulto, también se asustaron mucho y decidieron llevarme a urgencias. Allí me hicieron analíticas y más pruebasd. Los cirujanos me marcaron con un rotulador el área del bulto para ver si crecía desde ese lunes al jueves que tendría la consulta, pero no tuvieron que esperar mucho más.
La menor continúa relatando que "al día siguiente el bulto había crecido bastante más, por encima del rotulador que habían marcado por lo que me ingresaron inmediatamente". Lucía entró en la planta de adultos del Hospital de Palencia porque no existe un área de oncología infantil. "Allí me biopsiaron el bulto y vieron que medía 21 centímetros y que estaba extendido a mi espalda y mi barriga, ya no solo se encontraba en las costillas. Allí también le pusieron nombre a ese bulto.: un sarcoma de Ewing.
A partir de ahí, la joven relata cómo empezó el tratamiento de quimioterapia con varios ingresos en la UCI con un shock séptico incluido. Finalmente, fue operada y le quitaron tres costillas que reemplazaron con prótesis de titanio. Además, "me quitaron un trocito de pulmón y pleura y músculos de alrededor de las costillas que reemplazaron con otros músculos de mi espalda y del abdomen". Se recuperó con rapidez aunque el tratamiento de quimioterapia llevó a Lucía Cítores Pajares, de forma temporal, a una silla de ruedas.
"Este verano, en julio de 2020, me he vuelto a quedar en silla de ruedas. Esta vez me ha afectado a las dos piernas y a un brazo que no consigo separar del cuerpo. Los médicos no saben muy bien a qué es debido, se supone que es un efecto secundario de la quimioterapia y de una neuropatía periférica". Con su historia, la menor quiere ayudar a otras personas que están pasando por una situación parecida a la suya. Quiere trasladar a las Cortes de Castilla y León, para lo que recaba apoyos, "que se destinen más recursos para la investigación del diagnóstico precoz del cáncer infantil". Recuerda que "el cáncer no espera aunque seamos niños".




