VÍDEO| Emocionantes reencuentros en el campamento de Arguineguín
Tras varios días sin tener noticias de ellos, hasta el muelle de Arguineguín se desplazaban en las últimas horas los familiares de algunos migrantes que estos días han atravesado la peligrosa ruta canaria en patera
Sarah y Tariq lograban localizar a su hermano y su sobrino, respectivamente, gracias a la colaboración de los voluntarios de Cruz Roja

Imágenes de varios de los familiares de los migrantes del muelle de Arguineguín / Twitter @TaniaSS
Canarias
El campamento del muelle de Arguineguín no sólo deja las lamentables imágenes que reflejan las condiciones en las que están malviviendo miles de migrantes mientras esperan a que se les derive a un recurso de acogida después de haber logrado sobrevivir al mar tras subirse a una patera y atravesar el Atlántico. Entre tanta pésima gestión por parte del Gobierno de España, también quedan guardadas en la retina las otras imágenes, las más emocionantes como las de los reencuentros entre familiares.
Este lunes llegaban al conocido como campamento de la vergüenza varios familiares en busca de noticias de sus más allegados. Es el caso de Sarah y Tariq, que viajaron desde Francia y Sevilla hasta Gran Canaria para intentar dar con el paradero de su hermano y su sobrino, respectivamente, tras dos semanas sin saber de ellos después de que ambos decidieran subirse a una patera desde Marruecos.
Desde la valla que separa ese campamento de pesadilla del mundo exterior intentaron localizar a sus familiares entre mucha tensión e incertidumbre. Fueron los voluntarios de Cruz Roja, los encargados de la asistencia en ese puerto, los que ayudaron tanto a Sarah como a Tariq a encontrarlos entre los más de 2000 migrantes hacinados en unas carpas que no dejan de recibir personas prácticamente a diario.
En concreto, Sarah llevaba tres días en la isla intentando dar con el paradero de su hermano. Y por fin, y después de que una voluntaria le enseñara una fotografía en su móvil, supo que estaba vivo y entre lágrimas pudo saludarlo. Eso sí, desde la distancia porque una valla le impidió abrazarlo. Mientras, Tariq aguardaba impaciente por conocer si su sobrino, al que llevaba 12 días sin ver, había corrido la misma buena suerte y había logrado sobrevivir a la travesía. Y afortunadamente fue así. Sacó su teléfono móvil y llamó a su familia para intentar que también a lo lejos, a 100 metros de distancia, pudieran verlo.
Ahora ambos confían en que en este campamento se ponga fin a la vulneración de derechos y que tanto el hermano como el sobrino sean asistidos jurídicamente para evitar que se les deporte a Marruecos, país que visitará el día 20 el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska.

Desireé Rodríguez
Periodista en la SER desde 2015. Graduada en Periodismo por la Rey Juan Carlos y Máster en Comunicación...




