Unas 200 personas migrantes quedan varadas en el Puerto de Santa Cruz
Tenían la intención de desplazarse hasta Huelva pero a los que no se ha permitido embarcar

Tenerife
Empezaron a llegar el martes, en barcos desde Gran Canaria a Tenerife, porque esperaban coger un barco a Huelva. Sabían que un grupo de compatriotas había optado con éxito por esa solución la semana pasada y se aferraban a esa posibilidad para continuar su viaje. Buena parte de ellos explicaban que llevaban ya un mes en Gran Canaria.

Migrantes en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife / Cadena SER

Migrantes en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife / Cadena SER
Contaban con que su carnet de identidad y el documento que les había facilitado Cruz Roja indicando que habían pasado la prueba del Covi19 bastase para subir a bordo. Pero al concentrarse en el muelle de Santa Cruz para coger el barco, se enteraron de que sin pasaporte no se les permitiría embarcar. Estaban varados en la ciudad sin tener a donde ir.
Los dos centenares de migrantes, en su mayoría jóvenes y procedentes de Marruecos, se repartían en pequeños grupos por las instalaciones de la terminal de ferrys y sus alrededores. Cargando con bolsas de comida que habían comprado en supermercados cercanos. Frustrados, confusos y desesperados, se resistían a aceptar que no podrían coger el barco.

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También les habían informado de que la terminal cerraría durante la noche y que no podrían siquiera quedarse allí. El alcalde, José Manuel Bermúdez y los miembros de Cruz Roja trataban de tranquilizarlos y de que la Delegación del Gobierno les diese una solución para estas personas, al menos para ofrecerles cobijo durante la noche.
Finalmente, tras varias horas de incertidumbre y tensión, les ofrecieron ir en varias guaguas hasta un hotel del Sur para pasar la noche.
No la aceptaron con facilidad. Un intérprete de Cruz Roja se esforzaba en hacerles entender que aunque tuvieran billetes, no se les permitiría embarcar hacia Huelva de ninguna manera, y que mañana se les proporcionaría transporte de vuelta. Finalmente, tras muchas preguntas para asegurarse de que no se les dejaría encerrados ni perderían el dinero de los pasajes, algunos aceptaron. Pero otros decidieron afrontar su segunda noche en la calle para salir a primera hora de vuelta a Gran Canaria. El objetivo de todos ellos es plantarse en el Consulado de Marruecos para que les extiendan un pasaporte que les permita viajar hasta la Península.




