Martes, 19 de Enero de 2021

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CALLEJEANDO

De la Inquisición a la Unión

En el barrio de la Seu, la pequeña calle de la Unión nos guía por la historia de la ciudad, desde la Guerra de la Unión hasta la abolición de la Inquisición

La conocida como Guerra de la Unió (1347-1348) es uno de los episodios más célebres y mitificados de la historia del Reino de Valencia, ocurrido durante el periodo constituyente de este, bajo el reinado de Pere el Ceremoniós. La Unió de la Ciudad y Reino de Valencia fue un movimiento ciudadano y popular, constituido por la aristocracia urbana, pero también por gran parte de la burguesía y los menestrales que se alzaron contra la política autoritaria del Ceremonioso y en defensa de los fueros. La revuelta constitucionalista de la Unión consiguió la adhesión de buena parte del reino, que se dividió en dos, generando una guerra civil entre partidarios del rey y partidarios de la Unió. La batalla abierta apenas duró un año, hasta que el rey entró victorioso en la ciudad de Valencia y castigando cruelmente a los revolucionarios de la Unió que fueron ejecutados de forma cruel, obligados a beber el bronce fundido de la campana de la Unió, el símbolo de los unionistas que había sido colocada en la Casa de la Ciudad para convocar los consejos de la alianza.

Este pasaje de la historia patria, fue elevado a leyenda por los románticos del siglo XIX, sobre todo por el cronista de Valencia, Vicente Boix, que relató este hecho en su libro La Campana de la Unión, elevando la hazaña a símbolo de la libertad del pueblo valenciano contra el absolutismo real en un momento donde el liberalismo empezaba a revolverse contra el antiguo régimen. Y es aquí donde adquiere importancia la vetusta calle de la Unión, una pequeña vía ahora despersonalizada por los modernos e inadecuados muros del restaurado Palacio de Benicarló, situada entre la calle del Salvador y la plaza de San Lorenzo, que fue rotulada con este nombre a mediados de los años 30 del siglo XIX para reivindicar precisamente esta lucha por las libertades en un periodo de revolución liberal.

El simbolismo de la calle residía en que anteriormente era conocida como calle de la Inquisición, por encontrarse allí, en la esquina con la calle de Navellos, la sede del Santo Oficio. Tras la muerte del absolutista Fernando VII fue abolida la inquisición, que recordemos había dejado su última víctima precisamente en nuestra ciudad en 1826, el maestro de escuela Cayetano Ripoll, acusado de hereje. Ocho años después del ajusticiamiento de Ripoll, fue eliminada esta deleznable institución, y la calle donde se erigía, la calle de la inquisición, fue rebautizada con el emblemático nombre de la Unión, metáfora de la libertad en contraposición a la tiranía de Fernando VII y su reinado del terror.

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