Propósitos para el nuevo año blanquiazul
El Deportivo aparca un infame 2020 y apuesta todo al ascenso

Riazor vacío / RC Deportivo

A Coruña
El Deportivo comerá las uvas en una triste categoría. Tras cuarenta años sin abandonar el fútbol profesional, el conjunto de Riazor comenzará el nuevo año con el objetivo único del regreso a la élite. Los de Riazor tienen por delante toda la segunda vuelta de la primera fase de la Segunda B y el gran objetivo de pasar la criba y lograr el ascenso en la fase definitiva a finales de primavera. Para lograr su propósito, los de Fernando Vázquez tienen que solventar varios frentes.
Mantener la seguridad defensiva
Hasta los últimos duelos del año, el Deportivo se mostró generalmente como un equipo sólido al que hacerle gol no era tarea fácil. Los herculinos encajaron sólo cuatro goles en sus nueve partidos oficiales disputados hasta la fecha. Una media de 0.44 goles por partido que acerca según el planteamiento del entrenador, al modelo que busca de su Dépor. Con varios cambios en la pizarra, el Deportivo acabó el año apostando por la defensa de tres centrales, pero el míster no se decantó por alinear también a dos delanteros y el caudal ofensivo se vio muy mermado con muy pocos hombres por delante de la pelota.
Mejorar el balón parado
El trabajo a balón parado es uno de las grandes carencias de los entrenamientos del Deportivo 2020-21. Vázquez apuesta por otro tipo de ejercicios, y tras la salida de Yvan Castillo, quien era el encargado del diseño y entreno de este tipo de acciones, el equipo nota una clara incapacidad a pelota parada. Tanto en faltas laterales o frontales como saques de esquina, el Deportivo echa en falta goles y remates. La plantilla actual posee un claro potencial en este aspecto, con muchos jugadores considerados “altos” que pueden generar peligro en sus remates. El del lanzador tampoco parece un puesto fijo en el equipo.
Lograr un equipo más llegador
Desde el vestuario repiten que el equipo está en medio de un proceso para construir un equipo más ofensivo. El entrenador no quiere sacrificar la seguridad defensiva y entre los objetivos del siguiente tramo de la liga está la de lograr la fluidez necesaria para que el equipo llegue más al área rival. El cuerpo técnico se quiere agarrar al fútbol visto en los primeros minutos ante el Celta B e incluso los mostrados en Copa ante El Ejido como modelo de lo que quieren lograr a partir de ahora. La apuesta por el sistema de tres centrales ( con sus matices) o cualquiera de las variantes del 4-4-2 es ahora el dilema que está en la cabeza del técnico. Hasta la fecha, salvo la seguridad defensiva, el equipo se mostró previsible, sin desborde y sumando muy pocos remates en sus partidos. Aún así, el Depor logró marcar un gol en todos los partidos. Los entrenamientos han cambiado en las últimas semanas y los jugadores celebran el giro que ha dado el técnico.
Cerrar el grifo de las lesiones
El Deportivo sufrió numerosas lesiones musculares durante los primeros ocho duelos de liga. Esto, sumado a la precariedad física con la que llegaron muchos de los futbolistas, fue un obstáculo para que el entrenador pudiese disponer de todo el potencial de su plantilla. El caso de Rui Costa fue uno de los más claros. El portugués llegó tras mucho tiempo sin competir ni entrenar, y cuando se puso en forma se lesionó. Además, algunos de los jugadores más importantes como Keko Gontán se perdieron casi un mes de competición debido a las lesiones. Otros como Bóveda, Granero, Derik, Valín, Beauvue o Héctor Hernández acabaron el año renqueantes. Buscar la manera de cortar esta sangría es uno de los grandes objetivos del cuerpo técnico. Desde dentro del club consideran que este es el gran problema que puede frenar al equipo de lograr el ascenso. En este sentido, también está en la hoja de ruta un cambio en cuanto a la carga de los entrenos para aliviar la plaga de lesiones.
Evitar más expulsiones de Vázquez
El entrenador del Deportivo sólo aguantó cuatro partidos sin ser expulsado. Su ausencia en el banco fue un lastre para el equipo, que se quedó sin las órdenes directas y consejos de su entrenador durante demasiado tiempo. Cuando cumpla su última sanción, Vázquez habrá estado sólo cuatro partidos de nueve jugados dirigiendo al equipo. Su expulsión ante el Celta B, tras la que el comité sólo lo sancionó con un partido, muestra una reincidencia clara. El entrenador venía previamente de haber cumplido nueve encuentros en la grada por tres sanciones consecutivas durante la pasada Segunda División. Evitar más sanciones es vital para el equipo.




