Miércoles, 20 de Enero de 2021

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Patrimonio cultural

Más de 300 personalidades del ámbito cultural en España firman contra la torre del Puerto de Málaga

Miguel Ríos, Elvira Lindo, Nativel Preciado... entre los firmantes del escrito que impulsa una la plataforma ciudadana

M. Mérida (Universidad de Málaga)

M. Mérida (Universidad de Málaga) / M. Mérida (Universidad de Málaga)

Más de 300 personalidades del mundo de la cultura se han sumado al nuevo manifiesto de la plataforma ciudadana Defendamos Nuestro Horizonte, que se opone a la construcción de un hotel rascacielos en el Dique de Levante del Puerto de Málaga, al considerarlo un atentado paisajístico que causaría un impacto irreparable en la imagen de la ciudad, en la misma línea que lo expresado en su informe de 2018 por el Comité Nacional Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), organización internacional asesora de la UNESCO.

Entre los firmantes se encuentran miembros de la Real Academia de la Lengua como Emilio Lledó y José María Merino; los Premios Nacionales de Narrativa Manuel Rivas y Julio Llamazares; escritores como Elvira Lindo, Irene Vallejo (Premio Nacional de Ensayo 2020), Manuel Vicent, Isaac Rosa, Luisgé Martin (Premio Herralde 2020), Cristina Morató, fundadora de la Sociedad Geográfica de España, los periodistas Diego Carcedo, Sergio Vila Sanjuán y Antón Castro, Premios Nacionales de Periodismo Cultural, Nativel Preciado y Víctor Amela, músicos como Miguel Ríos, Carlos Álvarez, Javier Ojeda, los dibujantes gráficos José María Pérez ‘Peridis’, José María Gallego y Julio Rey (Gallego & Rey),

Además de estas firmas, que se unen a las más de 16.000 rúbricas de ciudadanos de Málaga ya obtenidas en otras iniciativas, el manifiesto cuenta con el respaldo de otros escritores y periodistas como Fernando Delgado, Juan Cobos Wilkins, Javier Valenzuela, María Tena, el presidente de la Asociación Colegial de Escritores de España, Manuel Rico; Marina Perezagua, Anna Caballé, Ángeles Mora, Carlos Pardo, Javier Sáez de Ibarra, Álvaro Colomer, Javier Lostalé, Jorge Freire, Olalla Castro, Ernesto Pérez Zúñiga, Teodoro León Gross, Héctor Márquez, Juan José Téllez, Eduardo Castro, Alejandro Víctor García y Francisco Antonio Carrasco.

Los editores Manuel Borrás, Enrique Murillo Fort, Eduardo Riestra, Jesús Egido y Beatriz Celaya. Músicos como Antonio Meliveo, Toni Zenet y Laura Insausti de Dry Martina. Artistas plásticos como Enrique Brinkmann, Juan Vida, Juan Béjar, Paco Aguilar, José Luis Bola, Diego Santos, Rafael Alvarado, Lina Vila, la directora del Museo Zabaleta, Rosa Valiente; el jefe del departamento de pintura italiana y francesa hasta 1800 del Museo Nacional del Prado, David García Cueto y las gerentes culturales Margarita Aizpuru, Antonia Osorno y Marisa Rivera. Nombres del teatro y del cine como el exdirector del Centro Dramático Nacional Juan Carlos Pérez de la Fuente; Antonio Hens, Xavier Villaverde, Regina Álvarez, los actores Adelfa Calvo (premio Goya), Salva Reina, Chema del Barco, Eduardo Velasco y Mercedes León, los productores y directores de documentales José Antonio Hergueta, Carlos Taillefer y José Sánchez Montes. Una treintena de arquitectos como José María Pérez, ‘Peridis’, premio Europa Nostra; Ramón López de Lucio, catedrático emérito de Planeamiento Urbanístico en la Universidad Politécnica de Madrid, Rafael Martín Delgado, responsable de la rehabilitación del Teatro Romano de Málaga y del equipo de creación del Museo Picasso Málaga, Ángel Pérez Mora, responsable del proyecto del Museo de Bellas Artes de Málaga o Rogelio Martín Soler, director de la rehabilitación de El Cuarto Real de Granada. Más de 70 catedráticos y profesores del mundo universitario y académico, entre ellos personalidades como Julio Ortega, catedrático de Literatura en la Brown University, EEUU y Diego Redolar, doctor en Neurociencias por la UAB y escritor, así como numerosos profesionales de diversas disciplinas han respaldado este manifiesto.

MANIFIESTO NO A LA RUPTURA DEL PATRIMONIO CULTURAL DEL PAISAJE

Más de treinta organismos (entre ellos ICOMOS, entidad asesora de UNESCO), arquitectos, urbanistas, profesionales de la cultura y de otros sectores, junto a miles de firmas ciudadanas, preocupados por el desarrollo sostenible, las señas de identidad de la ciudad de Málaga y la necesidad de una conciencia ética sobre medio ambiente, han manifestado su rechazo a la construcción de un rascacielos en la explanada del dique de levante del puerto de Málaga.

El paisaje es un legado de la memoria del territorio del que se desarrolla la singularidad de una cultura y ha de ser una exigencia de la ciudadanía con el modelo sostenible de la ciudad y su entorno frente a la mercantilización del entorno natural, severamente explotado en la Costa del Sol. Por ello, solicitan el apoyo a un futuro con horizonte y tamaño humano, si encuentras razones para sumarte a nuestro

La implantación colonizadora de un edificio innecesario en un hábitat icónico del paisaje, patrimonio del legado del vínculo de pertenencia con su historia y su valor medioambiental, supone un grave impacto irreversible sobre la imagen de Málaga y su bahía, que afecta a su filiación y personalidad milenarias.

Según defiende la plataforma, el rascacielos anula el protagonismo de los verdaderos significantes de la identidad de la ciudad, como son la Alcazaba, Gibralfaro, la Catedral o la Farola, esta última, emblema singular de su mediterraneidad cultural y uno de los principales iconos de referencia internacional cuya funcionalidad sería apagada y desprovista de su histórico cometido. Consideramos que un puerto debe dedicarse a la actividad portuaria, clave para la recuperación económica, y por esta razón la ley de puertos prohíbe los usos hoteleros.

Este proyecto, liderado por un grupo inversor catarí representado por empresas nacionales, no parte de un proceso de planificación, sino que se ha adaptado el urbanismo de la ciudad a la voluntad de los inversores. Igual que tampoco ha existido un concurso público en su tramitación, ni siquiera un concurso de ideas. Detrás de esta actuación hay únicamente un proyecto inmobiliario de carácter especulativo a partir de un suelo público.

No existe un consenso ciudadano, ni siquiera se ha llevado a cabo un proceso de participación pública que se ha querido camuflar con un preceptivo periodo de alegaciones, exigido para intervenciones en los lugares más emblemáticos de la ciudad.

La autorización para la construcción de este rascacielos podría dar luz verde a la edificación de esta zona de fachada mediterránea, prolongando la oferta comercial del muelle y la creación de un espacio residencial de impacto medioambiental.

El proyecto va en dirección contraria a la necesaria adaptación al cambio climático y a la sostenibilidad ambiental, aumentando la exposición de la ciudad a riesgos ambientales de gran impacto y gravedad, en especial a fenómenos marítimos extremos y a riesgos sísmicos. No se ha realizado un estudio geotécnico detallado para evaluar su cimentación y seguridad. Además, se han constatado graves deficiencias constructivas en la explanada y en el dique de levante, según se recoge en el reciente informe del CEDEX (junio de 2020), que no garantizarían la seguridad de un rascacielos de esas dimensiones.

El sector turístico y su viabilidad, afectado ya por la burbuja hotelera de la ciudad y ahora en grave crisis, se vería afectado por la construcción de este hotel presuntamente destinado a este uso y a la celebración de grandes congresos, cuando precisamente el fenómeno de la COVID-19 plantea un cambio de paradigma en la sostenibilidad del turismo y su exigida evolución y abre serias dudas sobre la viabilidad económica del hotel y, en todo caso, sobre la continuidad de la función hotelera en el tiempo. La posible consecuencia, sujeta al riesgo de una elevada posibilidad, es que cuando los tribunales sancionen la ilegalidad del rascacielos de la que venimos alertando, se hayan consumado ya los daños económicos, ambientales y sociales, e incluso, de haberse iniciado la construcción, pudiera quedar paralizada y por tanto inacabada, dominando el paisaje cultural como ha ocurrido en el Algarrobico (Almería) o en Arraijanal (Málaga).

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