Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

El Defensor del Pueblo investiga la "pésima atención" en una residencia de personas con discapacidad en Alcosa

Usuarios, familiares y trabajadores denuncian que los residentes sufren situaciones denigrantes por falta de personal que se han agravado a causa del virus

Usuario de la RGA Vitalia Alcosa mientras que le hacen una cura sobre un colchón sin sábanas. / CADENA SER

Usuario de la RGA Vitalia Alcosa mientras que le hacen una cura sobre un colchón sin sábanas.

Sevilla

La dignidad es un derecho que para Elena Reina, de 39 años, se ha quedado fuera de las paredes de la residencia para Gravemente Afectados Vitalia Alcosa, donde vive porque sus limitaciones físicas del 85 por ciento le hacen depender de los cuidadores. Hace solo unos días leyó que se trata de un derecho fundamental reconocido por la ONU para personas con discapacidad, algo que le hizo sobrecogerse "porque la realidad está tan lejos".

En su mundo real los cuidadores son sus pies y sus manos para hacer una vida digna pero la falta de personal que denuncia ella, familiares y trabajadores es un obstáculo diario para conseguirlo. Y, ahora, aislada e infectada con Covid-19, siente que ha perdido la poca autonomía que le quedaba con pañales todo el día, pese a controlar esfínteres, y teniendo que esperar, ella y los otros seis contagiados,  para todo; incluso para beber agua, como le ha contado otra usuaria por teléfono a su hermana.

"Esto está pasando en el siglo XXI. Nos privan de nuestra autonomía, las pocas cosas que podemos hacer por nostoros mismos ¿Hay derecho a eso?. Esto es un sinvivir. ¿No es suficiente? Nuestras enfermedades, nuestras limitaciones y estar también con el virus. ¿Que más tenemos que soportar?", se pregunta.

La pandemia ha hecho saltar las costuras de esta residencia, según el relato de usuarios, residentes y familiares que llevan denunciando desde hace años un "trato inhumano y nefasto" ante la dirección del centro y ante el servicio de inspección de la Consejería de Asuntos Sociales de la Junta, porque las 29 plazas de esta residencia, valoradas en 2.800 euros, son concertadas y las pagan ellos con tres cuartas partes de su pensión y el resto procede de dinero público. Pero nada ha cambiando. Y ahora, por segunda vez, han llevado una queja a la oficina del Defensor del Pueblo Andaluz que investiga de nuevo el caso para decidir si iniciar otra mediación, como ya hizo el pasado año. Consiguió entonces un acercamiento debido al cambio entonces de dirección, pero aseguran que la situación con el virus ha empeorado.

La lista de denuncias que acumulan es larga. Decenas de hojas de reclamaciones en las que se describen una serie de situaciones denigrantes que, sin culpar en ningún momento a los trabajadores, atribuyen a la falta de personal pese a que se cumple la ratio. Sin embargo, los mismos empleados aclaran que esto se debe a que no se cubren las bajas o a que los auxiliares tienen que asumir otras funciones como las de recepción o lavandería. 

Uno de los problemas a los que se enfrentan es que en ocasiones se orinan o defecan encima porque el cuidador no puede llegar a tiempo. "Es cierto que se generan colas en los baños y se han orinado encima. Me parece increíble que una persona tenga que verse en una situación así", explica una trabajadora que prefiere mantener su anonimato.

Y el problema, según denuncia otra empleada, que también prefiere no dar su nombre para evitar represalias, es que "no dan abasto". Asegura que están al límite de sus posibilidades porque "constantemente están llamando a voces, a gritos porque los auxiliares están metidos en otras habitanciones atendiendo".

Errores en la medicación

Pastillas sueltas

Pastillas sueltas / CADENA SER

Pastillas sueltas

Pastillas sueltas / CADENA SER

Las equivocaciones con la medicación que se les da a los residentes también son reiteradas, según denuncian, y según reconoció en una ocasión la propia empresa en respuesta a una hoja de reclamación. Puri, viuda de un antiguo residente, asegura haber sido testigo. "El que está bueno de la cabeza se daba cuenta pero el que no, como mi marido, se tomaba medicamentos que no eran los suyos. Y eso lo sabe todo la administración", explica.

Puri se ha pasado los últimos años de su pareja luchando para darle una vida digna que ahora, ya fallecido, quiere que tengan los demás. Con esclerósis múltiple, descubrió un día que "como no se daba cuenta" le levantaban a las cinco y media de la mañana para que diera tiempo a preparar a todos los usuarios para el desayuno, tuvo que luchar hasta la extenuación para que le dieran un menú para diabéticos, no le lavaban los dientes como comprobó un día en una visita al dentista, ni le hacían los cambios necesarios de postura lo que, según afirma, le generó ulceras.

En el comedor coinciden en que la comida no es suficiente y que no hay menús adaptados. Y a esto se suman las denuncias por un seguimiento de la salud de los usuarios deficiente, sin que, por ejemplo, se tome la tensión de forma regular, según confirman empleados del centro, ni siquiera las prescritas.

"Les tenemos que secar con sábanas"

Al marido de Puri, para realizarle una cura lo tuvieron que colocar una vez en su colchón sin sábanas porque no había en ese momento. Tampoco, debido a un mal funcionamiento de lavandería, hay muchas veces toallas, como reconocen algunos empleados, y les tienen que secar con sábanas. "La sensación es asquerosa", explica Elena Reina, una de las usuarias.

Ante estas situaciones, los familiares coinciden en que se sienten impotentes porque, además, lamentan que la comunicación que mantienen con el centro deja mucho que desear. "La preocupación es por el sufrimiento gratuito que está teniendo Elena a la hora de estar bien atendida, que es un derecho fundamental. Porque yo no puedo estar allí para cuidarla. Ojálá pudiera. Me podría un EPI y de allí no me sacan ni con pegamento Imedio", explica Elena Lorenzo, la madre de esta residente.

Los trabajdores también han denunciado la falta de EPIs y algunos familiares advierten de los incumplientos por parte de otros usuarios al saltarse la sectorización y salir de la residencia sin mascarilla, incluso para comprar bebidas alcohólicas, sin que la dirección tome medidas. A estas quejas de las familias, les responden que lo han llevado a Fiscalía pero al fiscal de este departamento, según hemos podido comprobar, no le consta.

La empresa asegura que los siete residentes infectados se encuentran en la zona medicalizada de la residencia, atendidos por médicos y enfermeros del SAS que hacen su seguimiento. Y explica que hay personal específico asignado por el centro para esta zona, aunque no proporciona el número. Añade que la residencia está sectorizada con personal suficiente para atender las necesidades de los 22 residentes que están en aislamiento y que se están proporcionando los EPIs necesarios. Asegura además que se ha incrementado la plantilla en el centro para atender las necesidades. Hay al menos siete trabajadores de baja por Covid.

La Junta niega desatención

El gobierno andaluz asegura que el pasado 3 de febrero se ha visitado la Residencia de personas gravemente afectadas Vitalia Alcosa y se ha comprobado el correcto funcionamiento del centro. Según la Junta "no se observan elementos, por parte del centro, que pudieran suponer incumplimientos en los requisitos materiales o funcionales de obligado cumplimiento"

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir