Principales desafíos para 2021

Cadena SER

Albacete
Estamos plenamente inmersos en el año 2021 y continuamos perfilando los efectos de la crisis económica que arrancaba en 2020. En este año, la economía mundial experimentó una de las mayores crisis de la historia, con caídas del PIB y del empleo que difícilmente podrían haberse estimado previamente. Todo ello está conllevando un incremento impresionante en la ya importante desigualdad existente entre los países ricos y pobres, que indudablemente se va a agravar mucho más en los meses venideros.
A nivel de países desarrollados, también la desigualdad entre los que más tienen y los que menos se ha incrementado. No obstante, gracias al efecto amortiguador de los ERTES y subsidios que se pusieron en marcha el hundimiento de la economía se ha ralentizado, aunque por desgracia todos ellos tienen un plazo de caducidad. Cuando estos se acaben saldrá a la luz la devastadora situación económica de muchos conciudadanos del primer mundo, si es que no lo está haciendo ya.
Dada las características de esta crisis, el 2021 debería ser un año de perspectivas mucho más positivas, con niveles de crecimientos y recuperación económica que suavicen en alguna medida la situación en la que están quedando muchas familias.
Pero para ello hay dos elementos claves a los que hacer frente. En primer lugar, hay que minimizar la destrucción del potencial productivo existente al comienzo de esta crisis y para ello hay que hacer todo el esfuerzo económico necesario para ayudar a todos aquellos que se ven directamente afectados por los confinamientos y por la reducción de la actividad.
Y por otro, hay que intensificar la respuesta ante el coronavirus. Cuánto más se acelere todo el proceso de vacunación masiva de los ciudadanos antes se podrá reiniciar la recuperación de la economía. Hay que dedicar todos los recursos económicos que hagan falta para ello, porque ese coste de hoy será un beneficio para mañana.
En todo este proceso los Bancos Centrales están jugando un papel primordial, aunque a costa de niveles desorbitados de deuda pública y con déficit presupuestarios sobredimensionados que, en algún momento, habrá que analizar qué hacemos con ellos. Por que la economía de muchos países no va a dar para pagar la factura que deja la COVID.
Y todo ello debe hacerse también poniendo la mirada en evitar un hundimiento todavía mayor de la situación política. No podemos, ni debemos, permitirnos el lujo de dar aire a populismos, ni mucho menos justificarlos, me da igual que sean de derechas o de izquierdas, que conducen a enfrentamientos, a tensiones sociales y a una mayor desintegración de nuestra sociedad.
Seamos sensatos y midamos mucho nuestras decisiones, nunca son gratis.




