Sociedad
Vigilantes jurados

César Araujo: "Cuando les devolvimos las bicis querían invitarnos a cenar"

Mención honorífica de la Policía Nacional para cuatro vigilantes del Servicio de Seguridad de la UC

Santander

Aquella noche estaban trabajando César Araujo Sarabia, David Santisteban Manzanares, Ricardo Campo Fuentevilla y David Real Bravo. Las noches no suelen ser muy movidas, ya que está es una universidad tranquila, no pasan demasiadas cosas, sobre todo de día.

Así lo reconoce César Araujo uno de los 23 vigilantes que presta servicio en los recintos que pertenecen a la Universidad de Cantabria. Hace años, esta zona de la ciudad en Las Llamas era el lugar elegido como circuito para que los padres dieran las primeras prácticas de conducción a sus hijos. También era un lugar frecuentado por parejas que buscaban en sus coches las zonas más oscuras y el botellón era una práctica más recurrente que ahora.

El director de la Unidad de Mantenimiento y Seguridad UC es José Luis Sánchez-Molina, lleva más de veinte años trabajando aquí y reconoce que hay anécdotas que no se pueden ni contar públicamente. “Hace años eran otros tiempos, pero que afortunadamente eso ha quedado atrás”.

“Este es un lugar muy seguro, nosotros hacemos una importante labor disuasoria y a través de nuestro circuito de videovigilancia tenemos monitorizadas las principales zonas del campus”, explica Molina.

“Hace años, algunos amigos de lo ajeno se colaban en el campus y se daban más hurtos, ahora casi todo el mundo ha entendido que las normas se tienen que cumplir y que hay alguien que vigila para que así sea, añade.

Aún así, el recinto está abierto, aquí el flujo de gente es constante, no sólo de la comunidad educativa, sino también de ciudadanos que utilizan el campus como zona de paso.

Aquella noche de verano el área de autocaravanas que esta anexa al campus estaba llena. En el puesto de control del servicio de seguridad entro una llamada de la Policía Nacional.

Alertaban de un robo de unas bicicletas en una de las autocaravanas estacionadas. Los vigilantes comenzaron a buscar a los autores y vieron como dos jóvenes trataban de esconder unas bicicletas. Procedieron a retenerlos hasta que llegara la Policía Nacional. Los presuntos autores tenían antecedentes y Cesar recuerda especialmente el momento en el que regresaron al área de autocaravanas para devolver a sus dueños las bicicletas.

“Querían invitarnos a cenar, estaban super agradecidos, porque eran muy caras y el trastorno era importante. No hicimos nasa especial, sólo nuestro trabajo”, explica Araujo.

Los cuatro vigilantes han recibido unos diplomas en un sencillo acto que ha tenido lugar en el exterior de la sede del Servicio de Seguridad ubicado en la Facultad de Ciencias.

Se trata de una mención honorífica de la Dirección General de Policía (DGP) por su colaboración durante el ejercicio de sus funciones en dos actuaciones policiales, robos con fuerza cometidos en las instalaciones de la UC y en el parking de Las Llamas.

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