Lecturas que merecen la pena
La firma de Manuel Ortiz Heras, Catedrático de Historia Contemporánea

Cadena SER

Albacete
La lectura impetuosa y adictiva del intelectual catalán Jordi Amat, El hijo del chófer, me ha motivado esta reflexión. Créanme si les digo que hacía tiempo que un libro no me había atrapado así y sugerido tantas ideas. Sus 252 páginas se leen con placer y constantes evocaciones a un pasado que está muy presente. El libro trata de la "política sin máscaras", de "la política más allá de la ley" y sus estrategias para perpetuarse a partir de las cloacas de la Transición. Los entresijos del poder de entonces, la gran promiscuidad, no se han contado nunca así. Existe mucha literatura al respecto, pero este libro es una oportunidad estupenda para iluminar los espacios invisibles y oscuros que no están ni estarán en los libros de texto.
La crisis de 2008 dio paso a lo que algunos hemos llamado la literatura del desastre, una inevitable evocación de aquella otra de 1898. Pero aquí encontramos la génesis de los peores vicios coetáneos de la política catalana y española. Recordarán ustedes aquella lapidaria frase del ministro Solchaga: "España es el país del mundo donde más fácil es hacerse rico rápidamente (...) con las finanzas". Se habían sentado unas relaciones clientelares que con malas prácticas fijaron las bases de una corrupción sistémica en la que muchos chapotearon y que nos persigue. El pujolismo más descarnado y perverso y sus epígonos, subsistema político catalán coprotagonista en la España del 78, aparece en el texto a través de un periodista que pudo haber sido el mejor de su generación, Alfons Quintá (1943-2016), aunque acabara destruido por sus propios monstruos familiares y un inusitado afán de venganza que derivó en tragedia (asesinó a su mujer y se suicidó).
Amat utiliza a un destacado personaje del cuarto poder -hijo del chofer del escritor Josep Pla lo que le relacionaría con importantes personalidades del franquismo final-. Actor omnipotente y omnipresente de aquellos años, fue víctima cómplice del poder nacionalista encarnado por el clan Pujol y los sórdidos manejos en Banca Catalana -cuyo saneamiento costó 83.000 millones de pesetas-, base de su entramado financiero. A destacar su evolución ideológica extrema desde el comunismo revolucionario a las posturas más reaccionarias después de militar en el nacionalismo convergente.
Los personajes que desfilan por el texto representan los cimientos de la Cataluña actual, desde los comienzos de Quintá como primer delegado de El país en Cataluña, 1976-1982, pasando por la dirección de la TV3, a las órdenes del propio Jordi Pujol, la creación de El Observador, hasta terminar denunciando los recortes en sanidad y la deriva del Procés. En esa trayectoria apasionante, en la que ocupa un espacio destacado su vida más íntima, se mezclan poderes e intereses de la política, tráfico de influencias, la banca, la justicia y el periodismo. En suma, un libro imprescindible que, como el propio autor advierte, puede ser moralmente discutible pero socialmente necesario, ya que su lectura constituye una buena catarsis para superar la obscenidad, la zafiedad y, por ende, el horror. Un trabajo extraordinariamente documentado que puede echar por tierra algunos mitos fundacionales del catalanismo como esfuerzo literario de un relato veraz de lo ocurrido.




